Disertantes
Dr.
Fabio Quetglas
Coordinador del Curso Universitario de
Desarrollo Local, dictado por Universidad
Caece y docente de la materia Políticas
Públicas para el desarrollo local.
Abogado. Postgraduado en Desarrollo de
la Sociedad Civil y Economía del
Sector Público. Se desempeñó
en diversas áreas del sector público
y de organismos no gubernamentales.
Publicó “Gobierno Local y
Bienes Públicos. El Financiamiento
Educativo en la Ciudad de Buenos Aires"
(Editorial Temas, 2001). Becario de la
Comisión Nacional del V Centenario,
Reino de España para efectuar una
investigación sobre "Condiciones
para la flexibilización laboral
en Argentina" y por la Fundación
Universitaria del Río de la Plata
para asistir a programas de estudios realizados
en la Comunidad Económica Europea.
Ha dictado numerosos seminarios sobre
Desarrollo Local y colabora en la ejecución
de proyectos sobre esa temática.
Lic.
Alejandro Jorge
Sociólogo, consultor internacional.
Subsecretario de Turismo del Gobierno
de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires 1996 - 2000, Secretario de Turismo
del Municipio de General Pueyrredón
1979-1981
Lic. José Luis López Ibañez
Lic. en Turismo, con especializaciones
de postgrado en España e Italia.
Docente universitario, consultor, Director
de estudios de mercado de la Secretaría
de Turismo de la Nación 1988-1989,
interventor del Organismo de Turismo de
Chubut 1996.
Justificación
En
los últimos tiempos y como resultado
de la devaluación de nuestra moneda,
tradicionales destinos turísticos
incorporados a los hábitos de los
sectores de ingresos medio-altos de la
sociedad argentina, se han vuelto muy
caros o al menos no tan accesibles como
lo fueron durante gran parte de la vigencia
del Plan de Convertibilidad (Punta del
Este, el litoral brasileño o Miami
y Orlando). Como consecuencia directa
de esa misma causa, mejoró la competitividad
relativa de los destinos nacionales, y
con ello la demanda de reflexión
sobre la asociación entre el turismo
como actividad económica y el desarrollo
local.
Desde
ya que el ingreso de recursos a una población
proveniente de la venta de la amplísima
gama de servicios que pueden denominarse
turísticos (desde dar de comer,
hasta revelar un rollo de fotos), implica
elevar el nivel de actividad y con cierto
sostenimiento en el tiempo generarse un
estímulo cierto a las inversiones
(y con ello al empleo y la calidad de
vida, en la mayoría de los casos);
aunque no todos los modelos de desarrollo
turístico pueden encuadrarse estrictamente
como estrategias de desarrollo local.
Sin
embargo, es posible remarcar seis motivos
por los cuales el impulso al turismo puede
ser el centro de una estrategia de Desarrollo
local, para luego exponer las salvedades
del caso, que también deben considerarse:
1.- En la mayoría de las situaciones,
en el turismo, el producto a vender es
un destino (ciudad o región), lo
que incrementa la visibilidad y la valoración
del lugar, ayudando a reinstalar al territorio
como eje de las reflexiones en materia
de políticas públicas. El
atractivo de un lugar, con su historia
y su gente nos desafía con su complejidad,
al tiempo que nos abre un abanico de posibilidades.
2.- El turismo en sus diversas formas
no sólo es una actividad empleo-intensiva
(por lo tanto distribuye beneficios a
la población en cuestión),
sino que requiere personas de capacidades
y competencias muy diversas, y en tal
sentido genera empleos de diversos rangos
de ingresos y amplias posibilidades de
acción y reconversión. Estimula
la capacitación y expone a las
personas y empresas a estándares
elevados de organización y coordinación.
3.- Si entre los fundamentos del atractivo
de un lugar se encuentra su patrimonio
cultural o natural; los beneficios económicos
resultantes de su exposición (o
explotación?), pueden contribuir
a su cuidado y preservación.
4.- El lugar turístico requiere
de adecuaciones e inversiones, cuyos beneficios,
en términos de calidad de vida,
exceden los servicios que se brindan al
turista, por lo tanto favorecen la radicación
de personas y un mejor vínculo
persona-entorno.
5.- En la mayoría de los casos,
las empresas turísticas son Pymes,
por lo tanto el entramado productivo y
los modos de organización de la
sociedad civil, a diferencia de algunas
experiencias industriales, no queda monopolizado,
en condiciones de afectar las posibilidades
ordenatrices que debe tener el Estado.
Todo lo contrario, la actividad turística
requiere de acuerdos cumplibles y sustentables
e institucionalidad, valores que bien
vale la pena incorporar para toda la actividad
pública.
6.- Por último el turismo expone
al visitante a nuevas experiencias de
vida, con sus componentes de consumo,
transformándose muchas veces la
ciudad turística en un gran centro
comercial de degustación (y propaganda)
de nuevos productos locales y regionales
(que de otro modo no podrían acceder
y generalmente no acceden a mercados relevantes);
debiendo destacarse entre esa oferta,
la de industrias culturales y los bienes
y servicios, con una alta componente artesanal
o de naturaleza identitaria.
A todas las ventajas mencionadas, que
obviamente encienden la tentación
de poner el turismo en el centro de las
reflexiones como estrategia de “D.L”,
hay que añadirle las salvedades
propias de quiénes no queremos
vender ilusiones, sino construir posibilidades:
1.- Obvia decirlo, pero si bien cada lugar
tiene su encanto, no todos los sitios
tienen las características que
demandan los turistas de los diversos
“targets”, o lo tienen sin
haber sido puestos en valor, o resultan
inaccesibles, etc.
2.- “El turismo” es una categoría
muy extensa, y los pueblos y ciudades,
además de pensarse turísticos,
deberían trabajar el modo de turismo
a ofrecer y cuál es su demanda,
no sólo para mejor atenderla, sino
para evitar deseconomías en inversiones
y esfuerzos.
3.- El turismo además de una actividad
económica es una actitud cultural,
por lo tanto requiere de un esfuerzo colectivo
de adecuación social, que no se
construye de un día para el otro,
como instalar un comercio.
4.- Así como el turismo puede ayudara
preservar el patrimonio cultural y natural,
por la vía de optimizar el rendimiento
económico a largo plazo de los
mismos; puede (sin Estado, sin normas,
sin plan) acabar con ellos en un abrir
y cerrar de ojos; en ese caso el turismo
será un raro caso de actividad
“extractiva”.
5.- Del mismo modo la ciudad y la región
pueden mejorar y hacerse más placenteras
para visitantes y habitantes o quebrarse
en universos excluyentes. Cada ciudad
tiene una actividad y una historia, y
por lo tanto cada una requiere un plan
propio.
6.- El turismo se adapta al desarrollo
de pequeñas y medianas empresas,
pero también puede ser monopolizado
por grandes cadenas. No existen formulas
mágicas para hacer nacer espiritú
empresario donde no lo hay, pero razonables
estímulos normativos por tiempo
acotado y un programa de gobierno que
privilegie la evolución articulada
de la actividad turística suelen
dar buenos resultados.
En nuestro país las ciudades pequeñas
y medianas históricamente han expulsado
población y sólo una minoría
de ellas se han propuesto estrategias
locales para el desarrollo. Hoy vivimos
una coyuntura que podemos aprovechar para
trabajar por un destino para esos lugares,
con optimismo y profesionalismo y sin
ingenuidades.
Destinatarios
Miembros de asociaciones civiles y ONG´s,
funcionarios públicos, graduados
y estudiantes de carreras universitarias
y todas aquellas personas que deseen informarse
sobre el Desarrollo Local. Personas interesadas
en la actividad turística de la
Republica Argentina, en especial Estudiantes
y egresados de carreras de turismo y de
Hotelería, trabajadores y empresarios
del sector, etc. Emprendedores.
Fecha:
21 de noviembre, de 14:00 a 20:30
Lugar: Tte. Gral. J. D. Perón 2933,
Capital Federal.
ACTIVIDAD
NO ARANCELADA