Ventajas
competitivas
Lic. Arnoldo Muhrer, Director del Departamento
de Administración
La
creación de valor económico a través
de los negocios y la creación de ventajas competitivas
sustentables son hoy absolutamente distintas de lo que
fueron en el pasado.
A lo largo del siglo XX, las ventajas competitivas estuvieron
inicialmen te ligadas a la posesión de los recursos
naturales y luego, en los países industrializados,
al know how, al volumen, a la propiedad de fábricas
y máquinas, y al acceso a los recursos financieros.
Hoy, la creación de valor económico está
relacionada con la información, con la inteligencia
y con las ideas.
Hoy la riqueza se genera a partir de dos pilares fundamentales:
el capital intelectual y el capital financiero.
Ahora bien ¿qué establece entonces la
diferencia entre una organización exitosa y otra
que no lo es?
La respuesta es sencilla: la gestión de sus recursos
humanos. Y a partir de ella la gestión óptima
de los restantes recursos.
En un mundo donde las ideas, la información y
la globalización son las claves del éxito
del negocio, el talento y la iniciativa de las personas
se han transformado en las únicas ventajas competitivas
sustentables.
Contar con la gente adecuada, suficientemente motivada,
comprometida y alineada con los objetivos estratégicos
del negocio, constituye la clave del desarrollo y supervivencia
de las organizaciones.
A pesar de que la mayoría de las veces calificamos
a la nueva economía como la resultante de una
revolución tecnológica, esta afirmación
es totalmente errónea.
Se trata de una revolución generada en el conocimiento
y en las ideas de las personas. La tecnología
es sólo una mera facilitadora para una más
rápida y eficiente interacción entre los
individuos.
Para crecer y ser exitosas, las organizaciones deben
generar continua y rápidamente nuevas ideas en
torno al negocio. Para esto se necesita algo más
que la tecnología. Se necesita capital humano.
El gran desafío, para lograr ventajas competitivas
sustentables, subyace entonces en atraer, desarrollar
y retener a los más destacados y talentosos;
aquellos que realmente entienden el negocio, se involucran,
lideran y establecen las diferencias a través
de los resultados.
Las inversiones y desarrollos en ese sentido, impactarán
también sobre los clientes, los resultados, y
la satisfacción de inversores y accionistas.
Publicado
en el Suplemento Económico del Diario Clarín,
el domingo 2 de marzo de 2003
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