BOLSA DE TRABAJO - Información Útil

_Servicios a alumnos y organizaciones
_Leyes y Decretos Vigentes
_Modelo de Convenio marco de pasantías
_Convenios Firmados
_Qué es una pasantía
_Objetivos de la pasantía
_Cómo conseguir una pasantía
Cartelera

EL CURRICULUM VITAE

El camino hacia un trabajo está lleno de búsquedas continuas y lecturas de anuncios; como consecuencia, de la confección y el envío del propio curriculum. Éste es un paso obligado, pero el postulante no siempre está preparado para llevarlo adelante, ni conoce la importancia de este instrumento y los errores que puede cometer al utilizarlo.

El curriculum es un documento cuyo objetivo es poner en evidencia las cualidades profesionales y personales, de modo tal de provocar la atención de quien lo lee. El objetivo del envío del C.V. es conquistar la convocatoria a un coloquio. Por lo tanto, armar un buen curriculum significa, también, estar preparado para hacer frente a un buen coloquio de trabajo.

La selección del postulante comienza con el análisis del curriculum, de manera que éste debe concebirse como una tarjeta de presentación, como una fotografía de la propia personalidad, que tenga efectos directos en quien lo lee: prestarle la atención requerida.

Dado que los puestos disponibles son siempre escasos con respecto a los candidatos que se presentan, es necesario hacerse notar, o bien conocer algunas tácticas para no pasar inadvertidos. Una de ellas es, por supuesto, la correcta y eficaz redacción del C.V. Los seleccionadores de personal son profesionales habituados a leer centenares de curriculum y a descartar automáticamente aquellos que no correspondan a las exigencias requeridas.

No existe un C.V. que pueda considerarse un modelo universal, pero en todos es necesario no olvidarse de colocar algunos datos para evitar caer en grandes errores.
Las propias experiencias, competencias, aptitudes y aspiraciones deben estar condensadas en un espacio bien delineado, ni muy breve ni excesivamente largo, y por supuesto, prolijo, para que su lectura no resulte aburrida.

Un buen curriculum debe organizarse en puntos ordenados, con el fin de poner en evidencia los elementos más importantes. En primer lugar, conviene colocar los datos personales y las características calificantes para el tipo de empleo que se quiere alcanzar. El esquema a seguir para redactar un curriculum está determinado por la sucesión de los siguientes parágrafos:

  • Datos personales.
  • Experiencias escolásticas y cursos de especialización.
  • Experiencias laborales.
  • Conocimientos lingüísticos.
  • Conocimientos informáticos.
  • Motivaciones y aspiraciones.

Una estrategia aconsejada por muchos expertos es seguir un orden cronológico inverso con respecto al estudio y a la experiencia laboral, con el objetivo de resaltar las actividades más recientes, que, presumiblemente, son las más interesantes.

Es importante saber valorizar las experiencias por las que se ha pasado, deteniéndose en alguna de ellas para comunicar, por ejemplo, en qué forma se ha enriquecido con ella el propio bagaje profesional y humano. Un C.V. debe ser captado de inmediato, y debe interesar a tal punto de lograr una convocatoria.

En qué ocasiones se puede presentar el curriculum

  • Para responder a un anuncio publicado en un periódico.
  • Para enviar a una empresa particularmente interesada.
  • Para presentar a las consultoras de selección de personal y a las universidades donde estudian los postulantes.

Un curriculum eficaz debe...

  • Evitar terminar en el cesto de papeles.
  • Crear una primera impresión favorable.
  • Estimular el interés hacia el candidato y concentrar la atención sobre sus recursos.
  • Ser atrayente a la vista y correcto en la forma.
  • Ser convincente acerca de que el postulante representa la solución para el problema de la empresa.
  • Resultar una invitación para quien lo lee, de modo que convoque al candidato a un coloquio para ampliar la información presentada.

Reglas para el contenido del C.V.

  • Sintético: ser conciso en las palabras y rico en los hechos (un seleccionar tarda alrededor de 20 segundos en leer un curriculum).
  • Completo: brindar todas las informaciones esenciales para la evaluación del candidato. El objetivo es demostrar que el postulante se acerca lo más posible al perfil de la posición solicitada.
  • Originalidad: personalizar las formas y los contenidos para capturar la atención del lector. Hay que tener equilibrio y sentido de la medida, pero también demostrar agrado y simpatía. No existe un curriculum bueno para todos los estamentos, ni para todas las empresas; es preciso mirar bien al candidato elegido y al objetivo por el cual se postula: evitar el curriculum en fotocopia.
  • Sinceridad: no hacer trampas sobre la información referidas; las mentiras tienen patas cortas.
  • Evidenciar la propia capacidad para obtener resultados con ejemplos concretos.

Reglas de forma del C.V.

  • Buena calidad de presentación; es importante preparar un documento agradable no sólo de leer, sino también de ver.
  • El C.V. debe estar escrito a máquina o con la computadora. Sólo se redactará a mano si así lo solicitara la empresa.
  • El curriculum debe enviarse siempre junto con una carta de presentación.

SUBIR


LA CARTA DE PRESENTACIÓN

La carta de presentación acompaña al curriculum vitae y lo enriquece dándole un tono más sincero y personal. Es la publicidad de hace el postulante de sí mismo.

¿Por qué escribir una carta de presentación?
El principal objetivo es transmitir el interés del candidato por la empresa o el puesto ofrecido. Se trata de una tarea difícil, si se considera que se cuenta con pocos renglones para manifestarse. Por lo tanto, es necesario encontrar un justo equilibrio entre la parte referencial y el componente personal.

¿Qué elementos debe contener una carta de presentación?
La carta de presentación puede ser la respuesta a un anuncio leído en un diario, pero también puede estar motivada por una candidatura espontánea. En el primer caso, es importante especificar la referencia de la inserción y el diario en donde apareció. En el segundo, es necesario ser preciso con respecto a las motivaciones que han inducido al postulante a presentarse ante la empresa, cómo la ha conocido y por qué se considera apto para el puesto.

Ante todo, tratándose de una carta, es necesario saber cómo redactar el encabezamiento: los datos personales se escriben en el sector superior izquierdo, mientras que el nombre y el domicilio del interlocutor deben estar un poco más abajo, a la derecha.

El texto de la carta de presentación está compuesto por ciertos aspectos principales:

  • La referencia al aviso que se responde, o bien, en el caso de una candidatura espontánea, el motivo por el cual se está interesado en esa empresa determinada.
  • Las cualidades personales y la experiencia en virtud de las que se presenta como candidato.
  • El llamado a un coloquio, en el curso del cual se podrá profundizar el conocimiento recíproco.

Si se escribe a una empresa con la que ya se ha tenido algún contacto, o si existe una persona que ha sugerido la candidatura, es aconsejable señalarlo en la carta, pero siempre con discreción. Luego de los saludos finales, la carta siempre se firma.

La capacidad de síntesis es el componente esencial para demostrar la propia profesionalidad. Las frases deben ser cortas y los verbos tienen que usarse en indicativo, porque el condicional es siempre síntoma de pesimismo. Éstos son instrumentos basados en la lógica y en los efectos psicológicos que producen, y gracias a ellos es más fácil obtener un buen resultado formal.

La regla llamada del vosotros, yo, nosotros es otro de los instrumentos que se deben utilizar. Aconsejada por todos los expertos, esta regla se basa en una especie de juego de las partes:

  • Vosotros: se atribuye a la empresa, a la cual el postulante se dirige en un modo directo.
  • Yo: es la presentación de uno mismo y de sus capacidades.
  • Nosotros: es el resultado del vosotros y del yo, es decir, qué cosas es posible hacer juntos.

No cuenta la cantidad de cartas escritas, pero sí su calidad. Por lo tanto, es fundamental que el postulante se asegure de que se está dirigiendo al interlocutor de la manera adecuada; hay que descartar las fórmulas estandarizadas y adaptar las palabras a cada situación.

Por supuesto que no todo se resuelve con el envío del curriculum y la carta de presentación. En una fase sucesiva, se puede dar prueba de la propia motivación telefoneando a la empresa o a la consultora para informarse si la carta fue recibida y si es posible profundizar la relación de conocimiento. Es necesario demostrar que el postulante es capaz de gestionar su propio trabajo desde el momento que se presenta para él.

SUBIR


EL ARTE DE INFORMARSE

Sólo el momento de informarse garantiza la posibilidad de realizar elecciones pensadas, de confrontar ocasiones y aspiraciones personales, de obrar coherentemente con las decisiones asumidas y de adecuarse a las necesidades del cambio en el desarrollo de la carrera.

Desde el momento en que se emprende el propio camino de los estudios, nace la exigencia de una correcta información, sobre todo en lo que se refiere a las posibles salidas laborales.

El estudiante se encuentra sin saber qué hacer con una gran cantidad de datos, generalmente contradictorios, ya que las reales prospectivas ocupacionales están sujetas a numerosas variables (desde las espacio-temporales, hasta las fluctuaciones económicas), que interactúan de un modo complejo.

La función de la orientación no es sugerir estrategias e informaciones generalizadas, sino favorecer un proceso individual de búsqueda contextualizado, una evaluación de la realidad de la que salgan conclusiones y reflexiones autónomas y personalizadas.

Cuando la elección ya se ha enfocado a una profesión, se hace indispensable emprender una búsqueda sobre ese sector. En este nivel, las informaciones pueden provenir, en primer lugar, de la prensa especializada, que informa tanto sobre las tendencias del mercado como sobre las empresas que operan en él.

No hay que olvidar que se organizan conferencias y ciclos de encuentros, a través de los cuales es posible obtener información acerca de las empresas que resultan de interés o de un argumento en particular.

Tampoco hay que subvalorar la importancia de los testimonios de los docentes de las universidades o de quien tiene práctica en el trabajo que se desea. Saber escuchar las experiencias de otro permite tener una idea precisa de lo que significa emprender una carrera, que todavía está en una etapa proyectual.

SUBIR


ANTES DEL COLOQUIO

Para superar la angustia del coloquio y optimizar las propias posibilidades de éxito, es necesario afrontar la prueba de selección con el máximo empeño, recogiendo informaciones lo más detalladas posible respecto de la empresa, al tipo de rol buscado y la modalidad de selección adoptada.
Es indispensable presentarse a un coloquio con la idea precisa de la empresa, de la organización y del tipo de producto que fabrica o comercializa. Es bastante simple informarse acerca de la vida de las empresas grandes, en tanto que para las medianas, será necesario dirigirse a las revistas especializadas, a asociaciones reconocidas o a Internet.
Una posibilidad es solicitar, directamente en la empresa, catálogos informativos que permitan documentarse acerca de los productos que maneja. Es necesario, además, conocer también el sector donde opera la empresa, su situación en el momento económico actual, las competencias, etc. (buscando información, por ejemplo, en la prensa especializada).

Sobre el puesto requerido. Es necesario contar con información detallada acerca del puesto ofrecido: cuáles son los deberes, los conocimientos y las habilidades requeridas para desarrollarlo del mejor modo posible. Una buena opción es conversar con alguien que ocupe un puesto similar, o bien dirigirse a una revista especializada.

Acerca del seleccionador: para afrontar el coloquio con la máxima tranquilidad, es útil conocer algunos datos del seleccionador, como el nombre, el título de estudio, la ubicación exacta dentro de la empresa, el poder de decisión que tiene, etc. También es importante, si es posible, saber cuál será el programa a desarrollar en el coloquio: por ejemplo, si está previsto que haya pruebas de selección de grupo y test de aptitudes, o cuáles serán las diferencias entre el primer coloquio y los sucesivos, si se realizarán con distintas personas que tengan diferentes competencias dentro de la empresa, entre otras opciones.

SUBIR


LA ENTREVISTA PERSONAL

Una vez que consiguió la entrevista, el postulante deberá prepararse para aprovechar, en aproximadamente una hora, la oportunidad que se le da. Existen diversas metodologías en práctica para la selección de personal, pero las empresas suelen adoptar algunas bastante estandarizadas:

  • Entrevista con el experto de selección de la empresa o un consultor externo a quien se encarga la búsqueda.
  • Discusiones o simulaciones efectuadas entre grupos de candidatos, siempre con la presencia del experto.
  • Tests lógico-aptitudinales escritos a mano o en la computadora.

La entrevista personal es la "reina" de las pruebas de selección. Es el momento de la verdad, cuando se compara a las personas integralmente, en sus competencias, en sus personalidades y en sus estilos de relacionarse.

También se trata de una prueba imprevisible en su desenvolvimiento y en su éxito: cada persona ve la realidad a la luz de esquemas, opiniones y prejuicios propios, sobre todo en lo que se refiere a un tema tan subjetivo como la evaluación de las personas.

Por lo tanto, sin dejar de ser uno mismo, durante las entrevistas de selección, hay que tener presente que aquello que se cree decir y manifestar, es lo que será percibido por el interlocutor, y que ambas cosas no son necesariamente iguales.

A menudo sucede que se sale de una entrevista convencido de haber dado la impresión de ser sociable y extrovertido, mientras que el seleccionador anotará "ingenuo y voluble", o de haber parecido ser serio y medido, y, sin embargo, ser catalogado como "rígido e introvertido".

A continuación, se presenta el decálogo de una buena entrevista. Se sabe que una buena entrevista es aquella en la que el postulante logra salir como es realmente, como lo ven sus amigos y aquellos que lo quieren.
No es una buena entrevista aquella en la que se logra engañar, escondiendo espacios importantes, aunque inoportunos, del background personal o profesional. En efecto, en la entrevista debe desarrollarse una alianza entre seleccionador y seleccionado, para comprender si este último se encuentra preparado para el trabajo ofrecido.

Sólo si se tiene la certeza de cumplir con todos los requisitos necesarios, se puede mentir un mínimo, para optimizar las probabilidades de éxito. Pero hay que tener mucho cuidado de no simular que se tiene capacidad para un trabajo para el cual se está negado: es mejor perder la ocasión que fracasar. Además, las simulaciones o las mentiras no tardan en descubrirse si se está frente a un profesional.

Pasos a seguir antes de la entrevista

  • Asegurarse de la fecha, hora y lugar de la entrevista.
  • Acordarse de escribir en un papel las informaciones que se reciben.
  • Estar seguro del nombre de la persona con quien se debe hablar. Causa mala impresión no conocer algunos datos generales del entrevistador.
  • Saber cómo ir al lugar de la entrevista, para evitar llegar tarde, lo cual sería una desventaja. Lo ideal es llegar a la entrevista algunos minutos antes.
  • Tener información sobre la empresa y sobre el perfil requerido. Generalmente, causa buena impresión demostrar que se está informado.
  • Presentarse vestido en un modo ordenado, no excesivamente elegante, pero no desalineado.
  • Preparar una buena autopresentación: hacer un balance de las experiencias formativas y laborales, las características personales y la capacidad, valorizando todo aquello que puede parecer apto para el trabajo en general y para éste en particular.
  • Prepararse a responder las preguntas más frecuentes:
    • ¿Por qué has elegido esa universidad?
    • ¿Por qué has interrumpido los estudios?
    • ¿Qué materias has profundizado?
    • ¿Qué cosas sabes hacer?
    • ¿Por qué te interesa este trabajo?
    • ¿Por qué deberíamos elegirte?
    • ¿Qué trabajo quieres hacer?
    • ¿Cuál es el sueño que tienes guardado en un cajón?
    • ¿Logras llevarte bien con otras personas?
    • ¿Qué hobbies tienes?

SUBIR


EL DECÁLOGO DE UNA BUENA ENTREVISTA

Una premisa: los consejos que se presentan a continuación se aplican a todo tipo de entrevista, pero el comportamiento a seguir debe ser distinto según la relación de fuerza que haya entre los entrevistados. En la búsqueda de una oportunidad específica, el postulante debe pensar en qué lugar está: si en el primer lugar, en el medio o muy atrás respecto de los demás candidatos.

La táctica de la carrera, como en toda competencia, es fundamental: si por curriculum y experiencia, y por señales que se reciben de la empresa, el postulante considera que se encuentra entre los favoritos, es importante no equivocarse y no arriesgar; es mejor representar el propio rol, con seguridad, y sin dejar lugar a la improvisación.

En cambio, si el candidato se da cuenta de que está en desventaja, porque su título de estudio no es el deseado, porque posiblemente en la empresa buscan personas con más experiencia, o porque el curriculum parece objetivamente débil, no hay que limitarse a "hacer el deber" en la selección. Es preciso inventar algo, tomar mayores riesgos para hacerse notar y considerar; de todos modo, no hay nada que perder.

1. Causar una buena impresión
Como dicen los americanos "You never have a second chance to make a first impression". Esta afirmación es dramáticamente verdadera. La primera impresión que el postulante genera en su interlocutor será la que siempre permanecerá pegada a él. Cualquier persona recuerda las sensaciones que le provocó otra muy cercana en los primeros momentos de establecer una relación.

Existen algunas advertencias obvias, pero importantes, como no llegar tarde y no presentar la mano sudada, para no crear una impresión desfavorable. Ya se está en la primera fase de la entrevista, y hay que prepararla con cuidado.

La entrevista se desarrolla en cuatro etapas:

  • el warm-up, o introducción,
  • el examen del candidato,
  • el contraexamen por parte del candidato,
  • la clausura.

El warm-up puede durar de 2 a 3 minutos; el examen, 20; el contraexamen, 10; y la clausura, 4 a 5.
Los 2 o 3 minutos del warm-up influyen enormemente en las siguientes etapas de la entrevista. En general, un entrevistador avezado ya habrá clasificado al candidato; sólo en algunos casos, dará marcha atrás en su evaluación analítica.

Para realizar un buen warm-up, el postulante debe mostrarse tranquilo, curioso y confiado, pero también debe tratar de establecer un interés personal con el seleccionador. Una sonrisa sincera, un movimiento, una observación que relaje las tensiones son siempre agradables: si el candidato está tensionado y el seleccionador no se relaja, no se disfruta de la entrevista. Bastan pocas palabras para demostrar que una persona es abierta y bien dispuesta, y el interlocutor lo agradecerá. Las demostraciones deben ser breves, porque de otra forma, el entrevistador pensará que el postulante es un charlatán.

2. Prepararse sobre los puntos débiles
La segunda parte del coloquio es un verdadero examen. Las competencias y la personalidad del postulante serán sondeadas a fondo con el fin de evidenciar eventuales carencias. Así como nadie es perfecto, cualquier cosa desagradable aflorará, sin que la persona se dé cuenta. El problema es qué hacer para que el seleccionador no lo clasifique dentro de los puntos débiles.

La respuesta es, aparentemente, simple: jugar por anticipado, reconociendo las eventuales "lagunas", encuadrándolas dentro de las verdaderas "luces", y demostrando cómo se logrará compensarlas. Nunca hay que negar la existencias de puntos débiles. (Por ejemplo, si el postulante tuvo bajo promedio en la universidad, la explicación debe ser que él no estudiaba por la nota sino para saber).

En fin, para no hacerse etiquetar en base a los puntos débiles, es menester:

  • Prever que tal vez se requiera hablar de ese tema.
  • Admitir serenamente la plausibilidad.
  • Encuadrarlo en una óptica más vasta.
  • Demostrar cómo, siendo consciente, el postulante mismo ha individualizado el antídoto a los potenciales riesgos que esto representa

Cuando el entrevistador se ha hecho una idea bastante precisa de cómo es el entrevistado, y de cuáles son sus motivaciones, emitirá un suspiro y se relajará en el sillón. Es una señal de que la fase 2 de la entrevista, aquella del examen, ya ha terminado. Ahora pasará a la pregunta ritual: ¿Quiere hacer alguna consulta?
El mejor modo de arruinar una entrevista es decir: "No tengo ninguna pregunta en mente". El seleccionador, en mente mandará al postulante al infierno, o al limbo de los sin personalidad.

Hay algunas preguntas que el entrevistado puede hacer, tanto como para obtener informaciones útiles que contribuyan a construir una imagen positiva de él. Desde ahora sabe que, cuanto más desinformado esté con respecto a la empresa y su negocio, más anónima e insípida será la discusión. En el mejor de los casos, quedará relegado a la figura pasiva del que escucha o estará expuesto como una figura desdibujada (para cada ejecutivo de una empresa, su empresa es el ombligo del mundo y se sorprenderá ante la ignorancia del postulante).

Es preciso recordar que uno de los objetivos en la entrevista es derribar las distancias que hay entre el postulante y el seleccionador, además de deshacerse de la imagen de estudiante inexperto.

El entrevistador recibirá una buena impresión de un postulante que, por ejemplo, le diga: "Le resumo las informaciones que poseo de la empresa y la imagen que, superficialmente, me he hecho; me puede usted corregir o aportar datos". La exposición no debe ser muy larga. Se puede comenzar con el contexto competitivo de referencia (competencias, reglas de juego, posicionamiento); nombrar aquello que se sabe de la dimensión, estructura y productos de la empresa; indicar los cambios que están ocurriendo en los negocios y, si se tiene alguna referencia significativa, señalar cómo se ve la situación para la empresa en cuestión.

Sobre esta base, el diálogo continuará entre pares: el seleccionador tendrá la impresión de confrontarse con una persona que sabe lo que quiere, que sabe programarse, que sabe informarse antes de hablar y que parece "uno de casa".

3. Tranquilos y sonrientes
El postulante no debe preocuparse si está un tanto nervioso antes de la entrevista. Un buen seleccionador sabrá instaurar un clima distendido, pero también es importante contribuir a ello: una sonrisa y una postura serena demuestran que el entrevistado sabe manejar el stress.

Hay que tener cuidado, porque la tensión es también un mecanismo de defensa indispensable, que permite movilizar y explotar al máximo todos los recursos propios. Una postura muy relajada demuestra escasa capacidad y, generalmente, se termina cometiendo errores. Estar sereno no significa perder el control constante de la situación.

4. Ni ingenuos, ni presuntuosos, ni excesivos
Ser sinceros y dar confianza al interlocutor no significa manifestarse ingenuo. El postulante no está conversando ni haciendo confidencias, está hablando con un objetivo preciso y con una persona que lo juzgará, también, por el modo en que trata de alcanzar ese objetivo. Por lo tanto, sin distorsionar los hechos, la entrevista es una buena ocasión para que el postulante hable de sí mismo, demuestre que sabe aprovechar y dominar las complejidades reales, y ponga en evidencia que puede analizar e interpretar los hechos con realismo y sentido de la oportunidad. Quien se sabe vender a sí mismo sabrá vender bien a la empresa donde trabaja.

Es importante, sobre todo, no tomar una postura de lo que no se es. Una persona que tiene una actitud de gerente a los 24 años, que quiere representar un rol más grande de sí mismo, con posturas presumibles o seductivas, quiere impresionar al seleccionador, y éste creará que se ha extralimitado. Además, es una buena norma no emitir juicios o afirmaciones drásticos, extremistas o demasiado originales.

Tal vez no sea lo correcto, pero las empresas aprecian más los tonos esfumados que los muy deslumbrantes, el equilibrio que la provocación, aunque ésta sea genial. Por lo tanto, hay que controlar los superlativos, los puntos exclamativos y los ademanes.

5. Pensar en positivo, creativo, concreto
¿Cuáles son las características más importantes que una empresa busca en sus colaboradores? ¿Qué imagen de uno mismo hay que dar?

Sin duda, cada posición a cubrir, cada empresa y cada seleccionador tiene su preferencia subjetiva: pero existe un requisito absolutamente universal: para el trabajo se necesita gente que hable poco y que trabaje mucho.
Todos los jefes quieren tener a su lado a personas concretas, positivas y activas, que piensen cómo resolver los problemas, y no en comentarlos o complicarlos. Es mejor una persona simple pero confiable que un intelectual vago. Por eso, en la entrevista hay que evitar parecer quejoso, teórico y pasivo; nunca hay que culpar a otros de los fracasos, ni hacer comentarios fatalísticos o manifestarse egoístas o burocráticos. La generosidad en una empresa nunca se premia, pero siempre se solicita.

6. Hable, por favor
Hay que tener cuidado cuando la entrevista se torna un interrogatorio, con un seleccionador progresivamente más nervioso que hace las preguntas, y un entrevistado cada vez más asustado que responde con monosílabos. En la fase de examen el coloquio tampoco tiene un camino preestablecido. Es bueno recoger algunas informaciones indispensables; al seleccionador le interesará, sobre todo, hacer hablar al postulante para comprender cómo razona, cómo polemiza, cómo interactúa, qué opinión tiene de sí mismo y de lo que lo circunda, cuáles son sus aspiraciones y cómo quiere alcanzarlas.

Si el entrevistado no habla, si contesta como en un interrogatorio, si no toma la iniciativa del discurso, el entrevistador se formará una opinión mediocre o, lo que es peor, ninguna opinión. Por lo tanto, es fundamental motivarse, desarrollar las propias respuestas y aclarar aquellas que parezcan ambiguas, antes de que se lo pregunten.

Hablar bien quiere decir, también, no hablar mucho: la síntesis es una de las virtudes más apreciadas en una empresa, porque transmite el mayor número de informaciones en el menor tiempo posible. Esto quiere decir, tener método, rigor lógico y capacidad expresiva.

7. Cuidado con el lenguaje
Los riesgos de incomprensión en la entrevista pueden derivar de una postura poco natural del candidato, quien proyecta una imagen falsa e incomprensible de sí mismo, una falta de comunicación entre el seleccionador y el candidato.

El seleccionador a veces olvida que tiene frente a sí a una persona que sabe poco o nada de una empresa, mientras que el candidato en ocasiones da una imagen de sí mismo más inmadura de lo necesario, porque permanece ligado a un modo de expresarse puramente académico y juvenil.
Hablar de los exámenes realizados o de los profesores aleja psicológicamente a quien habla del seleccionador que escucha.

Es importante ir al la entrevista teniendo un vocabulario empresarial esencial. No es necesario saber con precisión qué es el customer satisfaction, los stocks, el riesgo de cambio o el trade marketing, pero sí hay que estar en posición de comprender más o menos de qué no se trata, si esos términos pertenecen al campo de acción o no. Por ejemplo, un ingeniero en informática puede ignorar de qué se ocupa la tesorería, pero no qué es el lenguaje C, y viceversa para un licenciado en economía. Si el postulante se da cuenta de que no conoce algún término, le convendrá preguntar, con un poco de caradurismo: ¿en la realidad específica de la empresa, qué se entiende por...?

8. Tener presente quién está enfrente
El seleccionador está tan interesado como el postulante en el éxito de la entrevista: debe encontrar a alguien para el puesto y, si usted fuese el elegido, ya habría terminado la búsqueda. Por lo tanto, es más un aliado que un enemigo.

Nada lo irritará más que una postura sospechosa o reticente de parte del entrevistado: si aprovecha el miedo, la ambigüedad o la presunta picardía en sus actitudes, llegará a pensar que éstas serán sus características en las relaciones interpersonales.

Si el entrevistador plantea preguntas difíciles, el postulante debe permanecer tranquilo porque, en línea de máxima, esto significa que la entrevista está marchando bien. El entrevistador hace las entrevistas más duras y agresivas con las personas que le interesan, mientras que deja las rápidas y corteses para "liquidar" a quien le parece inadecuado para la posición requerida.

9. La comunicación no verbal: los vestidos, los gestos, la voz y la mirada
En una entrevista no sólo cuentan las palabras: todo el cuerpo comunica. El interlocutor escucha también con la vista y con el tacto (y, a lo mejor, también con el olfato).

Los gestos, miradas y el tono de voz confirman, integran o desmienten las afirmaciones del postulante. El modo en que el candidato viste, saluda o se sienta pueden contribuir de manera determinante a la formación de un juicio sobre él. La comunicación no verbal es menos controlable que la verbal, porque es más intuitiva.

A continuación, algunas destrezas para no complicarse la vida.
Cómo vestirse
En los Estados Unidos existe un libro (Dress for success) que explica cuál es el mejor modo de vestirse para cada ocasión: qué zapatos usar, qué corbata, etc. No hay que exagerar, pero es indudable que la imagen está dada por la ropa que cada uno usa. En el fondo, las personas eligen vestirse de determinada manera.

Para la entrevista, es importante acertar también en el look, dar una sensación de confianza y seriedad. La fantasía y la originalidad son, en este caso, opciones de riesgo.

No es bueno vestirse casual, porque se da la impresión de inmadurez, y también es bueno evitar accesorios, maquillaje o colores muy vistosos. No es oportuno envejecerse mucho llevando ropa de personas mayores.

A las chicas jóvenes se le concede más libertad, y siempre se aprecia una cierta elegancia, mientras que los varones se vinculan más al saco y a la corbata. También es bueno no tener un aspecto demasiado perfecto (que parece ser antipático), salvo que la entrevista sea muy importante.

Es fundamental cuidar lo que se lleva puesto y cómo se lo lleva. Nada de vestidos muy largos o muy cortos, nada de cuellos desabrochados, nada de caspa sobre los hombros, no a los lentes sucios, etc. Es una cita importante. Quien se presenta desalineado será juzgado como superficial, desordenado y hasta un poco pícaro.

10. Cómo habla el cuerpo
La comunicación interpersonal es un fenómeno muy complejo, y no es fácil mejorar la propia eficacia de comunicación rápidamente. Pero hay que tener presente que existen algunas posturas clave que todo seleccionador notará.

La tensión podrá transparentarse en un tono afanoso, precipitado o de una posición rígida en la silla. Por eso hay que controlar esos fenómenos y, al darse cuenta de que se están enviando señales de tensión, respirar profundamente y relajarse, aun a costo de distraerse un momento.

Actitudes de defensa, es decir, de clausura, de rigidez y de mal humor, pueden percibirse al tener los brazos cruzados, la cara contraída, la mirada tensa. La afirmación de que el postulante no tiene problema en la relación con las personas queda desmentida mientras la pronuncia.

Gesticular mucho da idea de escaso autocontrol, pero un poco de movimiento físico, no exagerado, es oportuno, porque demuestra espontaneidad y soltura.

La mirada debe estar dirigida a los ojos del seleccionador, pero no de un modo obsesivo ni penetrante.
Darse la mano con firmeza al comenzar el coloquio puede ser banal, pero es sumamente importante. El problema no es que el seleccionador sienta la mano sudada o caliente, porque puede comprenderlo, pero sí que no perciba un mínimo de energía vital.

En lo que se refiere a la voz, antes que no se escuche, es mejor que sea unos decibeles más alta que el tono normal. También es importante variar un poco el tono, ser cálido y no metálico, con el fin de hacer agradable lo que se dice. Esto no es fácil de improvisar, pero si el postulante logra ser él mismo, y si no se cohibe, lo logrará sin esfuerzo.

Para concluir, un pequeño truco que permite entrar en sintonía con el seleccionador (se enseña en programación neurolingüística): ensayar frente al espejo y repetir todos los movimientos.

SUBIR


CONSEJOS ÚTILES PARA LA ENTREVISTA

  • Informarse sobre los objetivos y problemas de la empresa.
  • Evidenciar la contribución que se puede aportar.
  • Vestirse de un modo adecuado a la ocasión.
  • Tener una actitud positiva.
  • Escuchar con atención las preguntas, y responder con precisión y síntesis.
  • Valorizar la propia capacidad, conocimiento y experiencia de trabajo.

NO

  • Llegar tarde.
  • Monopolizar la conversación.
  • Llevar el discurso a cuestiones personales.
  • Ser reticente, no querer dar informaciones de sí mismo.
  • Tener las ideas poco claras.
  • Ser pasivo o, al contrario, ser agresivo.
  • Mostrar rápidamente mucho interés en la retribución.

SUBIR


CÓMO COMPORTARSE DURANTE LA ENTREVISTA
  • El postulante debe mostrarse calmo. Conviene prepararse anticipadamente acerca de los temas que podrán tratarse durante la entrevista, o los tests que propondrá el entrevistador, de forma tal de sentirse lo más seguro posible.
  • Escuchar con atención las preguntas que se formulan y no dar respuestas precipitadas. Hay que ser claro y conciso en las respuestas, no muy formal ni confidencial.
  • Presentarse en forma honesta. No exaltarse, pero tampoco subvalorarse. Demostrarse activo, dinámico y optimista.
  • Presentar muy bien las informaciones sobre uno mismo y, sobre todo, en una forma organizada y sincera. Estar preparado para responder preguntas sobre la vida escolar y sobre experiencias anteriores de trabajo.
  • En este punto, si el postulante todavía no tiene experiencia laboral significativa, valorizar todos los trabajos que haya realizado en el período de desocupación, aunque se trate de experiencias sin un contrato regular.
  • Asumir una actitud de colaboración. Es preciso demostrar la capacidad de entrar en una organización compleja y competitiva como es una empresa.
  • Demostrar interés por el trabajo. Pedir información detallada sobre las misiones y las perspectivas profesionales, sin afrontar rápidamente el aspecto económico. Es bueno mostrar que se tienen ideas claras sobre lo que hay que hacer; el postulante debe evitar decir que está a disposición para realizar cualquier tarea.

El lenguaje corporal en las relaciones de trabajo
Un aspecto muy importante que influye en las relaciones laborales y que pocas veces se tiene en cuenta es el lenguaje corporal. Las señales, conscientes o inconscientes, que emite el cuerpo cuando se encuentra ante una situación comprometida pueden delatar a la persona, o ayudarla a dominar sus nervios y superar los momentos de tensión. El hecho de que ocurra una u otra cosa depende de cada uno.
La gama de amplios movimientos que forman parte del lenguaje del cuerpo puede reforzar el proceso de comunicación en las relaciones laborales o perjudicarlo. Incluso, cuando una persona está completamente inmóvil, puede estar diciéndoles a los demás cuáles son tus auténticos sentimientos.
Para que el cuerpo no se convierta en el peor aliado, hay que saber controlar en todo momento lo que dice y cómo lo dice.

La postura. La posición en la que se encuentre una persona cuando inicia una relación con otra, sobre todo si ya ha acudido a una entrevista de trabajo, puede revelar si la actitud es negativa y cerrada, o positiva y, por lo tanto, abierta al diálogo y al entendimiento.

  • Una mirada directa y una amplia sonrisa demuestran que la persona es cordial y muy atenta con los demás.
  • Si las manos y piernas se mantienen relajadas, nadie verá al postulante como una persona nerviosa, sino todo lo contrario, como alguien que está seguro de sí mismo. A nadie le resulta agradable tratar con una persona que esté tensa en todo momento. Además, al colocar de vez en cuando las manos en las caderas, se indicará determinación.
  • Por otro lado, si no se mira directamente al interlocutor, el entrevistado se estará mostrando evasivo, y pondrá en evidencia una imperdonable falta de atención y respeto.
  • No hay que tocarse continuamente el rostro o las orejas, ni inclinarse excesivamente hacia delante, pues, sin darse cuenta, se estará pregonando a gritos la inseguridad que se siente en ese momento.
  • Si, a medida que transcurre la conversación, el postulante se va distanciando cada vez más de la persona que tiene enfrente, lo más probable es que ésta lo tome como una muestra de rechazo.

Dominar los nervios. Es muy normal estar nervioso antes de una presentación, una reunión o una entrevista. La mente se prepara para entrar en acción a través del sistema nervioso, que se pone en guardia y, muchas veces, se convierte en un impedimento a la hora de controlar la situación.

Aunque sea difícil eliminar los nervios por completo, el postulante tiene herramientas para parecer más tranquilo:

  • Esforzarse por sonreír y relajar los músculos.
  • Respirar profundamente.
  • Mirar directamente a los ojos de la persona al hablar o escuchar.
  • Mantener una postura erguida y cómoda.
  • Sobre todo, no juguetear con las manos.

Dar la mejor impresión. A veces, "la primera impresión es realmente la que vale". Se dice que los cinco segundos iniciales en todo primer encuentro revelan mucho más de la persona que los minutos que van a transcurrir a continuación. Por eso, a la hora de elegir la vestimenta, es aconsejable ir lo más moderado posible, sin llamar mucho la atención.

  • La elegancia y la naturalidad son la combinación perfecta.
  • Peinarse con estilo, pero sin innovar demasiado. Un recogido discreto es una buena solución.
  • En caso de llevar un traje de chaqueta, no hay que olvidarse de abrochar los botones, porque se estará mucho más elegante y todos disfrutarán con el buen gusto.
  • Limpiar bien el calzado antes de salir de casa. Los zapatos sucios y llenos de polvo dan muy mala impresión.

Así pues, antes de pensar en iniciar cualquier encuentro, es fundamental controlar las opiniones del cuerpo.

SUBIR


LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES

Éstas son las preguntas que suelen realizarse con más frecuencia durante una entrevista laboral:

  • ¿Por qué está interesado en trabajar en esta empresa?
  • ¿Por qué quiere cambiar de función?
  • ¿Cuáles son sus objetivos a largo plazo?
  • ¿Cuáles son sus puntos fuertes?
  • ¿Cuáles son sus puntos débiles?
  • ¿Cuál es su retribución mensual actual?
  • Para usted, ¿qué es lo más importante del trabajo?
  • ¿Cuál es la característica que más le interesa de la función para la cual se postula?
  • ¿Puede comentarme sus experiencias laborales anteriores?
  • ¿Puede hablarme de sus estudios?
  • ¿Tiene preguntas para hacerme?


¿Qué quiere llegar a saber la empresa a través de la entrevista personal?
Unas pocas cosas:

  • Si el postulante tiene los conocimientos técnicos y la capacidad necesaria para cubrir esa posición.
  • Si las características particulares de la persona se adaptarían a la posición específica.
  • Ubicación
  • Personalidad del jefe y de los demás empleados.
  • Desenvolvimiento.
  • Problemas predecibles.

Hay que tener en cuenta que cada seleccionador tiene su estilo, pero las preguntas clásicas suelen ser muy parecidas.

Dígame cuáles son sus puntos de fortaleza
La respuesta más eficaz en este caso es la que subraya los puntos fuertes relacionados con la búsqueda.
Gustar y convencer: eso es lo que el postulante quiere lograr en una entrevista de trabajo, pero el mismo anhelo de conseguir el empleo puede hacer que lo descarten para el puesto. ¿Cómo? Éstos son los errores que se repiten con mayor frecuencia debido al deseo de gustar. Hay que evitar caer en ellos:

  • Información sobrecargada: si bien es interesante informarse acerca de la empresa para la que se quiere trabajar, así como conocer el sector al que pertenece, no hay que abrumar con la información. Una exposición muy detallada y minuciosa puede agobiar al entrevistador y hacer que el postulante parezca pretencioso. Por lo tanto, hay que limitarse a recopilar la información indispensable, aquella que denote el interés por la empresa y que demuestre que el postulante se ha informado lo suficiente. Sólo cuatro pinceladas, ¡no una tesis doctoral!
  • BLA, BLA, BLA...: aunque el entrevistado tiene que mostrar una actitud abierta, no debe cometer el error de hablar demasiado, porque eso también puede avasallar al interlocutor. Además, hablar en demasía puede denotar tanta inseguridad como quedarse en blanco. Más aún, hay que ser consciente de que una persona muy habladora da la imagen de ser poco discreta, y eso tampoco agrada mucho a los entrevistadores.
  • Aspecto artificial: puede que el postulante haya cuidado mucho su vestimenta y tenga un aspecto muy pulcro, pero tampoco debe exagerar. No hay que elegir tacos demasiado altos, con los que no se esté acostumbrado a caminar... porque ¡se va a notar! Tampoco hay que atarse un gran lazo en el cuello, a modo de corbata femenina, en un intento de ir vestida "de oficina". Para evitar verse artificial, el look tiene que ser correcto y discreto, y lo principal es que el entrevistado se sienta a gusto con él. Incluso si su modo de vestir es muy informal y no está cómodo con un traje sastre, ni con una americana, puede salir del mal trago probándose ese tipo de ropa unos días antes de la entrevista, a modo de ensayo.
  • Candidato desesperado: nunca está de más telefonear a la empresa una vez hecha la entrevista para saber la impresión que se ha causado, si hay posibilidades y, en caso afirmativo, saber cuál es el siguiente paso. Hasta aquí, todo está bien, pero siempre hay que ser mesurado, no parecer desesperado ni llamar insistentemente, ya que esta actitud puede conducir a que el postulante sea descartado.

SUBIR


DESPUÉS DE LA ENTREVISTA

Al finalizar el coloquio, el postulante puede verificar el resultado, tratando de ser objetivo:

  • ¿Qué estuvo bien y cuáles fueron los errores cometidos?
  • ¿Qué es necesario corregir o modificar, y qué debo mantener para otra selección?

Es importante recordar que si, finalmente no se consigue el trabajo, la entrevista de todos modos habrá sido una buena experiencia para el futuro.

A continuación, algunos consejos para los días sucesivos, que ayudarán al postulante a mantener la imagen de precisión y seriedad que ha dado:

  • Anotar, para no olvidarlos, eventuales acuerdos o próximas entrevistas.
  • No fastidiar a la empresa con llamadas telefónicas para conocer el resultado de la entrevista.

SUBIR

 


Volver a la página principal