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CLASE
1. Introducción a la gramática razonada. Sujeto,
predicado y verbo. Conjugación razonada y ejemplificada.
Concordancia razonada.
VERBO
Suponemos
conocida la noción general de verbo.
Lo que sigue no es una definición en sentido estricto
sino más bien una regla práctica o una idea básica
que tiene cierto grado de imprecisión.
Idea
básica: Identificación de la expresión verbal principal. La expresión verbal
principal de una oración es el verbo o el conjunto
de formas verbales cuyo sentido se refiere a la totalidad
de la oración. O sea que la omisión del verbo principal
impide conocer el sentido global de la oración.
Ejemplo
1. El hombre llegó a la casa que había sido decorada por un pintor
famoso.
Si se omite el verbo (o expresión verbal) llegó, resulta imposible
conocer el sentido global de lo que se pretende comunicar;
se podría pensar que el lugar vacío dejado al suprimir
llegó, se llenara poniendo insultó,
o agredió, o ridiculizó, o saludó,
cambiando así completamente el sentido global de la
oración. Esto revela que el sentido del verbo llegó
se refiere a la totalidad de la oración. En cambio,
si se suprime la forma verbal había sido,
queda una duda acerca de la relación entre la casa
y la decoración hecha por un pintor famoso, pero se
comprende lo fundamental que se desea transmitir,
que es la llegada del hombre a la casa. El verbo principal
es, entonces, llegó.
Ejemplo
2. El artista que contemplaba su cuadro encontró en él un error que lo
perturbó.
De
los tres verbos que aparecen aquí, contemplaba,
encontró y perturbó, el primero y el tercero
dan informaciones parciales cuya omisión oscurece
en cierta medida el sentido global, pero el verbo
encontró es la clave de ese sentido. Este ejemplo
ilustra, dicho sea de paso, la posibilidad de que
el verbo principal no sea el primero que aparece.
De hecho, puede hallarse en cualquier lugar de la
oración, siempre que no se violen reglas gramaticales
de construcción.
Pregunta
de identificación. Ante
una oración se puede hacer siempre la pregunta: ¿Qué
sucede? La respuesta, armada con las palabras
Alguien (o Algo) y un verbo de los que figuran
en la oración, suele ser un buen procedimiento para
identificar al verbo principal. En el Ejemplo 1 tenemos
dos posibles respuestas: Alguien llegó, y Alguien
(o Algo) había sido. De estas dos respuestas,
la que contiene información más importante acerca
de todo lo que se dice en la oración (o sea, acerca
de lo que sucede) es la primera. Luego, el verbo principal
es llegó.
Segunda
prueba. A veces la pregunta
de identificación que acabamos de exponer no basta
para despejar todas las dudas. Entonces conviene realizar
una segunda prueba, más compleja, que consiste en
hacerle al verbo varias preguntas como las siguientes:
¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?
¿A qué o a quién? ¿Para qué o para quién? ¿De
qué o de quién? Si las respuestas a estas preguntas
(o a algunas de ellas) cubren toda la oración, ese
verbo es el principal. Si no la cubren, no es el principal.
Por ejemplo, en la oración
El
jardinero que regaba las flores pisó una fruta que
había caído de un árbol,
Hay
tres verbos: regaba, pisó y había caído.
Con respecto al verbo regaba hacemos la pregunta
¿Quién regaba? y obtenemos como respuesta El
jardinero; luego hacemos la pregunta ¿Qué regaba?
y obtenemos las flores. La pregunta ¿Cómo
regaba? queda sin respuesta porque la oración
no suministra información al respecto. La pregunta
¿Dónde regaba? también queda sin respuesta,
aunque se sospecha que es en un jardín; pero
las respuestas no tienen que ser dadas por simple
sospecha sino por información contenida en la oración,
y en este caso la oración no da información acerca
del lugar en que se desarrollan las acciones. Las
preguntas ¿Cuándo regaba?, ¿Por qué regaba?,
¿Para qué o para quién regaba? ¿De qué o de quién
regaba? también quedan sin respuesta. La pregunta
¿A qué o a quién regaba? parece tener como
respuesta las flores, aunque con una construcción
incorrecta puesto que no corresponde decir regaba
a las flores. De todos modos, la respuesta las
flores no agrega nada nuevo porque ya se había
obtenido antes. Luego, las únicas respuestas obtenidas
son El jardinero y las flores. Pero
estas dos respuestas no cubren la totalidad de la
oración, pues queda sin cubrir la expresión pisó
una fruta que había caído de un árbol. Luego,
regaba no es el verbo principal. Ahora hagamos
esta segunda prueba con el verbo pisó. La pregunta
¿Quién pisó? obtiene como respuesta El jardinero
que regaba las flores. Para la pregunta ¿Qué
pisó? la respuesta es una fruta que había caído
de un árbol. Con estas dos respuestas queda cubierta
ya toda la oración, de donde se deduce que el verbo
principal es pisó. El lector puede aplicar
la misma prueba al verbo había caído.
Observación
1. Las preguntas que constituyen
la Segunda prueba tienen por objeto dar una regla
práctica mediante la cual se pueda establecer si un
determinado verbo se refiere a la totalidad de la
oración o sólo a una parte de ella. Así reencontramos
la idea básica de verbo principal como aquél cuyo
sentido se refiere a la totalidad de la oración.
Observación
2. Las respuestas a las
preguntas de identificación deben ser completas;
por ejemplo, si en el último caso preguntamos ¿Quién
pisó? una respuesta incompleta sería: El jardinero.
Pero la respuesta completa es la que usa toda la información
suministrada por la oración: El jardinero que regaba
las flores.
Ejercicio
1. Identificar el verbo principal en las siguientes oraciones:
(a) El
hombre que regalaba caramelos huyó de los que querían
robarle.
(b) Cuando
murió después de haber bebido cicuta, Sócrates dejó
al mundo una valiosa herencia moral.
(c) Al
caer la tarde todos los niños acudían a ver la fuente
que lanzaba chorros de agua de diversos colores.
Observación
3. Hay casos más complejos,
sobre todo relacionados con los verbos ser
y estar, en los cuales la aplicación de las
reglas precedentes puede hallar dificultades. Por
ejemplo, consideremos la oración:
Hacer
una demostración de su coraje fue lo que decidió al
hombre a escalar la montaña más riesgosa.
Apliquemos
las diversas preguntas correspondientes a la Segunda
prueba:
¿Quién
fue? No hay respuesta.
¿Qué
fue? La respuesta podría ser: Hacer una demostración de su coraje.
El resto de las preguntas no parece tener respuesta adecuada. Lo que
sucede aquí es que la pregunta ¿Qué fue? admite
en realidad dos respuestas, a saber, la que ya hemos
visto y esta otra: lo que decidió al hombre a escalar
la montaña más riesgosa. Entre ambas respuestas
queda cubierta toda la oración; luego, el verbo principal
es fue. De todos modos, cabe reconocer que
en este caso la aplicación de las reglas no es totalmente
clara.
SUJETO
Idea
básica: Sujeto de una oración es la parte completa de esa oración que identifica
a la persona, animal, cosa o entidad que realiza la
acción expresada por el verbo principal. En algunos
casos el verbo principal no expresa ninguna acción.
Estos casos serán tratados más adelante.
Pregunta
de identificación. ¿Quién
+ verbo principal? La respuesta completa
a esta pregunta constituye el sujeto.
En
el Ejemplo 1 la pregunta es: ¿Quién llegó?
La respuesta completa es: El hombre. Esta expresión
es, entonces, el sujeto. En el Ejemplo 2 la pregunta
es: ¿Quién encontró? La respuesta completa
es: El artista que contemplaba su cuadro. Esta
expresión es el sujeto. Aquí se advierte con claridad
por qué se pide que la respuesta sea completa.
En efecto, una respuesta más breve y concisa, aunque
incompleta, sería: El artista. Esta expresión
más simple constituiría lo que se llama el núcleo
del sujeto, pero el sujeto es la expresión
completa.
Ejercicio
2. Identificar el sujeto en las oraciones (a), (b) y (c) del Ejercicio
1.
Casos
en que el verbo principal no expresa acción.
Los casos típicos son los representados por los verbos
ser y estar (que en algunos otros idiomas,
por ejemplo en francés, no se distinguen: hay un solo
verbo, a saber, être, para traducir estos dos
verbos españoles). Por ejemplo: El ser humano es
un bípedo implume. Como esta oración contiene
un solo verbo, éste es el verbo principal. La identificación
del sujeto se puede realizar mediante una pregunta
del mismo tipo que ya hemos indicado: ¿Quién es?
La respuesta completa, El ser humano, constituye
el sujeto. Otros verbos que no expresan acción son,
por ejemplo: existir (Existen animales sin ojos)
y haber (Hubo muchas personas).
Sujeto
tácito. Se dice que el
sujeto es tácito o sobrentendido si
existe una respuesta adecuada a la pregunta identificatoria
¿Quién + verbo principal? pero la respuesta
completa no está constituida por palabras que figuran
en la oración dada. Por ejemplo: Me entregó un
libro sumamente interesante. Ante la pregunta
¿Quién entregó? La respuesta adecuada es Él
o ella, que constituyen un sujeto tácito porque
está formado por palabras que no figuran en la oración.
Este análisis corresponde a una oración aislada. Si
la oración forma parte de un contexto claramente identificado,
el sujeto tácito puede estar dado por el contexto.
Ejemplo: María es una buena lectora. Me entregó
un libro sumamente interesante. Hay aquí dos oraciones.
El sujeto tácito de la segunda es María, en
virtud del contexto. Pero, estrictamente, el sujeto
de esta oración es Él o Ella, tácito.
Oraciones
impersonales. Hay oraciones
que carecen de sujeto y por ello se denominan impersonales.
Ejemplo: llueve. Se trata de una oración formada
por una sola palabra (que es a su vez, obviamente,
verbo principal). La pregunta ¿Quién llueve? carece
de respuesta adecuada. No hay sujeto. Los verbos
principales de oraciones impersonales se llaman verbos
impersonales. Por ejemplo: llover, nevar, tronar,
etcétera. Los verbos haber, hacer y ser pueden
adoptar formas impersonales o, mejor dicho, pueden
ser verbos principales de oraciones impersonales.
Por ejemplo: Habrá buen tiempo, Hace calor, Es
demasiado tarde. Con estos verbos (sobre todo
con el verbo haber) ocurre un fenómeno particular:
la pregunta de identificación ¿Quién + verbo principal?
parece, en ciertos casos, tener una respuesta
adecuada, y en consecuencia parece que hay
un sujeto. Por ejemplo, si digo Hay muchas margaritas
en el jardín, y luego pregunto ¿Quién hay?,
parece que la respuesta adecuada es muchas
margaritas y que, en consecuencia, éste es el
sujeto de la oración. Aquí es necesario acudir a lo
que hemos llamado idea básica con respecto
al sujeto: habría que identificar a algo o a alguien
que realizara la acción de haber, y esto no es posible
porque la palabra haber no indica ninguna acción
sino simplemente un estado de cosas. Luego, no hay
sujeto. El caso del verbo hacer es más sencillo:
si digo Hace calor y a continuación pregunto
¿Quién hace?, resulta evidente que no hay respuesta
adecuada.
PREDICADO
Idea
básica: Predicado de una oración es lo que se expresa acerca del sujeto, o
lo que se atribuye al sujeto. Como fórmula más sencilla
y práctica se puede decir que el predicado de una
oración es todo lo que resta de ella (incluyendo al
verbo principal) si se prescinde del sujeto.
En el Ejemplo 1 ya hemos visto que el sujeto es El hombre; el
predicado es entonces todo lo que resta, o sea: llegó
a la casa que había sido decorada por un pintor famoso.
En el Ejemplo 2 lo que resta aparte del sujeto es
encontró en él un error que lo perturbó. Luego,
éste es el predicado.
Ejercicio
3. Identificar el predicado en las oraciones (a), (b) y (c) del Ejercicio
1.
Casos
complejos: La presencia
de las conjunciones y, o, hace que la situación
deba analizarse con más detalle. Veamos lo siguiente:
Ejemplo
3.
San Martín cruzó Los Andes y libró duras batallas en Chile.
Acá parece haber dos verbos principales, a saber, cruzó y libró.
Los dos contribuyen al sentido global de la oración.
Lo que sucede es que en este ejemplo hay dos oraciones
con la apariencia de una; o bien, dicho con mayor
precisión, hay una oración que resulta de la unión
de dos oraciones más simples mediante la conjunción
“y”. Las oraciones componentes son:
San
Martín cruzó Los Andes.
Libró
duras batallas en Chile.
Lo
que conviene hacer es analizar por separado cada una
de estas oraciones, pero en el contexto de la oración
compuesta total. La primera de ellas es muy sencilla.
La segunda también lo es pero hay que advertir que
tiene sujeto tácito y que, como realizamos el análisis
en el contexto de la oración compuesta total, el sujeto
tácito de la segunda oración componente es San
Martín. Si se realizara el análisis de la segunda
oración fuera de contexto, el sujeto tácito sería
Él o ella.
No
siempre la presencia de las conjunciones y, o,
fuera del sujeto, implica que hay dos oraciones
en una. Veamos:
Ejemplo
4. Entonces el protagonista, asediado por sus temores, creyó que alguien
iba a tenderle una trampa y que después moriría.
Aquí hay un solo verbo principal, que contiene lo esencial del sentido
de la oración: creyó. El sujeto es El protagonista,
asediado por sus temores; y el predicado es todo
el resto: Entonces creyó que alguien iba a tenderle
una trampa y que después moriría.
Lo que sucede es que, dentro del predicado, hay una oración compuesta
(llamada oración subordinada) cuyas componentes
son:
Alguien
iba a tenderle una trampa.
Después
moriría.
En
la primera de estas oraciones el verbo principal es
iba y el sujeto es Alguien.
En
la segunda el verbo principal es moriría y el sujeto
tácito, dado por el contexto, es El protagonista,
asediado por sus temores. Si no se tiene en cuenta
el contexto, el sujeto es Él o ella.
La
presencia de la conjunción y, dentro del sujeto,
no da lugar, por lo general, a dos oraciones componentes,
como se ve en el siguiente ejemplo:
Ejemplo
5. Juan y Pedro arrojaron piedras.
Verbo principal: arrojaron. Sujeto: Juan y Pedro. En
este caso se dice que el sujeto es compuesto y que
tiene dos núcleos, pero ello no da lugar a dos oraciones.
Es natural preguntarse por qué la conjunción “y”
da lugar a dos oraciones cuando hay dos verbos principales
y no lo hace cuando en el sujeto hay dos núcleos.
La respuesta es que, en este último caso, la estructura
del idioma exige que el verbo aparezca en plural:
arrojaron, lo cual impide descomponer la oración
primitiva en dos componentes, que serían: Juan
arrojaron piedras y Pedro arrojaron piedras,
ambas incorrectas. Conviene advertir que la Lógica
simbólica o Lógica matemática no trata este caso de
la misma manera que la gramática, porque la Lógica
proposicional no toma en cuenta todas las particularidades
de la conjugación verbal. De modo que, para dicha
Lógica, la oración del Ejemplo 5 se descompone, efectivamente,
en dos oraciones (o proposiciones) componentes: Juan
arrojó piedras y Pedro arrojó piedras. Se
ve que, al pasar de la oración global a sus componentes,
se ha alterado la forma del verbo, cosa que la gramática
no admite. La Lógica proposicional es, en cierto modo,
“tarzanesca”, pues todo ocurre como si la proposición
inicial fuera Juan y Pedro arrojar piedras,
y las proposiciones componentes fueran Juan arrojar
piedras y Pedro arrojar piedras. Pero en
algunos casos el verbo en plural permite la descomposición
gramatical en dos oraciones a partir de un sujeto
con dos núcleos. Esto sucede cuando cada uno de estos
núcleos es a su vez plural, como se ve en el siguiente
ejemplo:
Ejemplo
6. Los argentinos y los brasileños son sudamericanos.
En este caso, tanto la Lógica proposicional como la Gramática admiten
la descomposición en dos oraciones (sin alterar la
forma verbal, por supuesto):
Los
argentinos son sudamericanos.
Los
brasileños son sudamericanos.
Existen
muchos otros casos de oraciones complejas, en cuyo
análisis no entramos.
CONCORDANCIA
RAZONADA
Estudiaremos
brevemente sólo cuatro casos, que son los de mayor
uso.
Las
concordancias abarcan las siguientes variables: género
(masculino y femenino), número (singular y plural),
persona (primera, segunda y tercera), tiempo (presente,
pretérito, futuro y sus diversas formas).
1º)
Concordancia de sujeto y verbo principal.
Deben concordar en todas las variables que comparten.
El sujeto presenta variabilidad en género, número
y persona; el verbo presenta variabilidad en número,
persona y tiempo. Luego, la concordancia ha de efectuarse
en número y persona. Para ello conviene tener en cuenta
la recomendación siguiente:
(a)
Un sujeto compuesto, como el del Ejemplo 5,
se considera plural; luego, exige el verbo en plural.
Como el sujeto está en tercera persona (puesto que
no intervienen en él ni el que habla o escribe ni
la persona a la que pudiera estar dirigida la oración),
el verbo debe ir también en tercera persona. El tiempo
queda librado a lo que sucede o ha sucedido en la
realidad y a lo que el emisor de la oración quiera
significar o enfatizar. Por ejemplo, si Juan y Pedro
arrojaron piedras (en el pasado) pero el emisor de
la frase considera que han adquirido el hábito de
arrojar piedras y que, en consecuencia, continuarán
haciéndolo, puede usar el presente: Juan y Pedro
arrojan piedras. Los que no se pueden alterar
son el número y la persona.
(b)
El presente histórico. Se llama así a la adopción
del tiempo presente para efectuar un relato de hechos
pasados, con el objeto de dar más vivacidad o dramatismo
a la acción: En ese momento Alejandro Magno comprende
que sólo un acto de heroísmo puede darle la victoria,
y se arroja dentro de la fortaleza enemiga. También
se emplea este recurso en la vida cotidiana, aunque
no se trate de historia en el sentido técnico
de este término. Por ejemplo: En ese momento veo
que un auto viene a toda velocidad hacia mí y entonces
doy un salto y me salvo por unos centímetros.
En estos dos casos la concordancia se efectúa en número
y persona, dejando el uso del tiempo (pasado o presente)
a la voluntad del emisor.
Ejercicio
4. En los siguientes casos se ha colocado el verbo principal entre corchetes
y en infinitivo, sólo para indicar que debe usarse
una forma adecuada de ese mismo verbo. Se pide al
lector que reemplace dicho verbo en infinitivo por
la forma verbal adecuada, de modo que haya concordancia
entre sujeto y verbo principal:
(a) Los
trenes que circulaban detrás del que descarriló [sufrir]
también algunos daños.
(b)
Los diversos temas
del discurso que el orador desarrolló brillantemente,
sin ninguna vacilación aunque tal vez con un exceso
de énfasis, [provocar] merecidos aplausos.
(c)
La emoción que me
embargaba y que me produjo algunos sobresaltos, a
los que yo sin embargo me sobrepuse, [lograr], a pesar
de todo, llegar eficazmente a los que me escuchaban.
Caso
de oraciones impersonales.
Hemos visto que son oraciones impersonales las que
carecen de sujeto. (No se trata en este caso de sujeto
tácito sino simplemente de que no hay sujeto). Ejemplos:
(a)
Llueve.
(b)
Hace calor.
(c)
En la reunión hubo mucha gente.
Como
no hay sujeto, no se puede establecer concordancia
entre sujeto y verbo principal. En tales casos corresponde
el uso del verbo en tercera persona del singular,
tal como se puede observar en los ejemplos precedentes.
Es incorrecto pretender establecer concordancia del
verbo principal con algo distinto del sujeto. Por
ejemplo, son incorrectas las siguientes expresiones:
Llovieron veinticinco milímetros de agua, Hicieron
calores terribles, Hubieron muchos que protestaron.
En los dos últimos casos lo correcto es decir:
Hizo calores terribles, Hubo muchos que protestaron.
Peor aún es decir: Hubimos muchos que protestamos;
lo correcto en este caso es: Hubo muchos que protestaron,
entre los cuales estábamos nosotros. Las formas
impersonales hay, hubo, habrá, son invariantes
y corresponden a la tercera persona del singular.
En cuanto al caso de la lluvia, se podría admitir
la expresión Llovió veinticinco milímetros de agua,
pero esto significa usar el verbo llover como transitivo,
lo cual es admitido sólo alguna vez
por el Diccionario de la Real Academia Española. Para
evitar polémicas lo más correcto es usar otra expresión,
como por ejemplo: Llovió y se registraron veinticinco
milímetros de lluvia. A veces el verbo llover
se usa en sentido figurado, como si no se tratara
de un verbo impersonal. Por ejemplo, se puede decir:
Llovieron balas sobre los invasores, pero en
este caso se usa el verbo llover en forma figurada
porque tal uso no hace referencia al fenómeno atmosférico
de la lluvia sino a algo que guarda cierta lejana
semejanza con él. En realidad se lo usa metafóricamente
en sustitución de caer, pues lo que se ha querido
decir se puede expresar exactamente así: Cayeron
balas sobre los invasores, como una lluvia. En
virtud de esta sustitución se adopta para Llovieron
la misma concordancia que para Cayeron, y en
consecuencia se admite que hay un sujeto, que es balas.
Pero se debe tener en cuenta que se trata de un uso
figurado o metafórico.
2º)
Concordancia de expresión sustantivada y adjetivo.
Un sustantivo es una palabra que se usa para
identificar a seres, cosas, o ideas abstractas. Ejemplos:
cocodrilo (un ser), mesa (una cosa),
libertad (una idea abstracta). Llamamos expresión
sustantivada a la palabra o conjunto de palabras que
desempeñan en la oración el papel de un sustantivo.
Y llamamos adjetivo a una palabra que expresa
una cualidad o una determinación de un sustantivo
(o expresión sustantivada). Por ejemplo, si digo Tengo
una casa nueva, la palabra nueva es un
adjetivo porque expresa una cualidad del sustantivo
casa. Y en la oración Vinieron tres personas,
la palabra tres es un adjetivo porque expresa
una determinación del sustantivo personas.
Las variables del adjetivo son género y número, y
las de la expresión sustantivada son las mismas que
las del sujeto (ya vistas). Luego, esta concordancia
debe regir en género y número, teniendo en cuenta
la siguiente recomendación:
Si
el sujeto es compuesto y uno al menos de sus núcleos
es masculino, el adjetivo debe ir en masculino. Sólo
se adopta el género femenino del adjetivo si todos
los núcleos del sujeto son femeninos. (Nota: esto
puede considerarse como regla machista, pero por ahora
no es fácil cambiarla). Por ejemplo: Juan, María
y Susana son jóvenes y bellos. Esto vale también
para los animales y las cosas inanimadas: Me regalaron
unos hermosos rosas, lilas y claveles. Esta redacción,
aunque es correcta, parece un tanto dura, por lo cual
se suele expresar la misma idea del siguiente modo:
Me regalaron claveles, rosas y lilas hermosos.
Si, volviendo a la primera versión, dijéramos Me
regalaron unas hermosas rosas, lilas y claveles, la
interpretación correcta sería que las rosas y también
las lilas (a lo sumo) eran hermosas, pero que los
claveles quedan sin calificar.
3º)
Caso del adverbio. El adverbio es una
palabra que se refiere a un verbo, a un adjetivo o
a otro adverbio. Por ejemplo: El hombre caminaba
muy lentamente. Aquí la palabra lentamente
se refiere a caminaba, que es verbo; luego,
lentamente es adverbio; la palabra muy
se refiere a lentamente, que es adverbio; luego,
muy también es adverbio. En la oración Esa
chica es muy linda la palabra muy se refiere
a linda, que es adjetivo; luego, muy es
adverbio. En vez de “se refiere a” los gramáticos
suelen utilizar la expresión “modifica a”. Luego,
diremos que el adverbio modifica a un verbo,
a un adjetivo o a otro adverbio. El adverbio no tiene
variantes, por lo cual se dice que es invariante.
Luego, la concordancia es automática, sin efectuar
variación alguna en el adverbio. Caso típico de mala
aplicación de esta regla es, por ejemplo:
Ella
estaba media muerta.
Aquí
la palabra media modifica al participio pasado
muerta, que no es, por cierto, un sustantivo
sino un participio del verbo morir; en consecuencia,
media no es adjetivo sino adverbio. Corresponde,
pues, decir:
Ella
estaba medio muerta.
En
cambio, es correcto decir
Comí
media naranja,
pues
aquí la palabra media modifica al sustantivo
naranja, y en consecuencia no es adverbio sino
adjetivo. Luego, concuerda con el sustantivo en género
y número.
4º)
Concordancia de tiempos verbales entre sí.
Esto se verá al estudiar la conjugación razonada de
los verbos.
Ejercicio
5. Indicar si las siguientes oraciones con correctas o incorrectas, usando
las letras C e I respectivamente:
(a) Se
calcula que en el acontecimiento proyectado para mañana
habrán miles de voluntarios.
(b)
Se calcula que cuando
finalice el acontecimiento proyectado para mañana
habrán participado miles de voluntarios.
(c)
Se calcula que habrán
superado los diez mil participantes la concurrencia
al acontecimiento de mañana.
(d)
Los días del verano
hacen sentir calores muy fuertes.
(e)
En los días de verano
hacen calores muy fuertes.
(f)
En este verano los
calores se harán sentir con fuerza.
(g)
Ayer llovió muchísima
agua.
(h)
Ayer llovió muchísimo.
(i)
Ayer llovieron grandes
cantidades de agua.
(j)
Todas las chicas
y además Juan Pedro eran encantadoras.
(k)
Todas estas botellas
están medias vacías.
(l)
Las fuentes estaban
llenas de medias manzanas.
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