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para la articulación Universidad - Escuela Media

LENGUA Y REDACCIÓN
Prof. Jorge Bosch

MODALIDAD TUTORIAL
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CLASE 1. Introducción a la gramática razonada. Sujeto, predicado y verbo. Conjugación razonada y ejemplificada. Concordancia razonada. 

VERBO

Suponemos conocida la noción general de verbo. Lo que sigue no es una definición en sentido estricto sino más bien una regla práctica o una idea básica  que tiene cierto grado de imprecisión.

Idea básica: Identificación de la expresión verbal principal. La expresión verbal principal de una oración es el verbo o el conjunto de formas verbales cuyo sentido se refiere a la totalidad de la oración. O sea que la omisión del verbo principal impide conocer el sentido global de la oración. 

Ejemplo 1. El hombre llegó a la casa que había sido decorada por un pintor famoso. 

Si se omite el verbo (o expresión verbal) llegó, resulta imposible conocer el sentido global de lo que se pretende comunicar; se podría pensar que el lugar vacío dejado al suprimir llegó, se llenara poniendo insultó, o agredió, o ridiculizó, o saludó, cambiando así completamente el sentido global de la oración. Esto revela que el sentido del verbo llegó se refiere a la totalidad de la oración. En cambio, si se suprime  la forma verbal había sido, queda una duda acerca de la relación entre la casa y la decoración hecha por un pintor famoso, pero se comprende lo fundamental que se desea transmitir, que es la llegada del hombre a la casa. El verbo principal es, entonces, llegó. 

Ejemplo 2. El artista que contemplaba su cuadro encontró en él un error que lo perturbó.

 De los tres verbos que aparecen aquí, contemplaba, encontró y perturbó, el primero y el tercero dan informaciones parciales cuya omisión oscurece en cierta medida el sentido global, pero el verbo encontró es la clave de ese sentido. Este ejemplo ilustra, dicho sea de paso, la posibilidad de que el verbo principal no sea el primero que aparece. De hecho, puede hallarse en cualquier lugar de la oración, siempre que no se violen reglas gramaticales de construcción. 

Pregunta de identificación. Ante una oración se puede hacer siempre la pregunta: ¿Qué sucede? La respuesta, armada con las palabras Alguien (o Algo) y un verbo de los que figuran en la oración, suele ser un buen procedimiento para identificar al verbo principal. En el Ejemplo 1 tenemos dos posibles respuestas: Alguien llegó, y Alguien (o Algo) había sido. De estas dos respuestas, la que contiene información más importante acerca de todo lo que se dice en la oración (o sea, acerca de lo que sucede) es la primera. Luego, el verbo principal es llegó.

Segunda prueba. A veces la pregunta de identificación que acabamos de exponer no basta para despejar todas las dudas. Entonces conviene realizar una segunda prueba, más compleja, que consiste en hacerle al verbo varias preguntas como las siguientes: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿A  qué o a quién? ¿Para qué o para quién? ¿De qué o de quién? Si las respuestas a estas preguntas (o a algunas de ellas) cubren toda la oración, ese verbo es el principal. Si no la cubren, no es el principal. Por ejemplo, en la oración

El jardinero que regaba las flores pisó una fruta que había caído de un árbol,

Hay tres verbos: regaba, pisó y había caído. Con respecto al verbo regaba hacemos la pregunta ¿Quién regaba? y obtenemos como respuesta El jardinero; luego hacemos la pregunta ¿Qué regaba? y obtenemos las flores. La pregunta ¿Cómo regaba? queda sin respuesta porque la oración no suministra información al respecto. La pregunta ¿Dónde regaba? también queda sin respuesta, aunque se sospecha que es en un jardín; pero las respuestas no tienen que ser dadas por simple sospecha sino por información contenida en la oración, y en este caso la oración no da información acerca del lugar en que se desarrollan las acciones. Las preguntas ¿Cuándo regaba?, ¿Por qué regaba?, ¿Para qué o para quién regaba? ¿De qué o de quién regaba?  también quedan sin respuesta. La pregunta ¿A qué o a quién regaba? parece tener como respuesta las flores, aunque con una construcción incorrecta puesto que no corresponde decir regaba a las flores.  De todos modos, la respuesta las flores no agrega nada nuevo porque ya se había obtenido antes. Luego, las únicas respuestas obtenidas son El jardinero y las flores. Pero estas dos respuestas no cubren la totalidad de la oración, pues queda sin cubrir la expresión pisó una fruta que había caído de un árbol. Luego, regaba no es el verbo principal. Ahora hagamos esta segunda prueba con el verbo pisó. La pregunta ¿Quién pisó? obtiene como respuesta El jardinero que regaba las flores. Para la pregunta ¿Qué pisó? la respuesta es una fruta que había caído de un árbol. Con estas dos respuestas queda cubierta ya toda la oración, de donde se deduce que el verbo principal es pisó. El lector puede aplicar la misma prueba al verbo había caído.

Observación 1. Las preguntas que constituyen la Segunda prueba tienen por objeto dar una regla práctica mediante la cual se pueda establecer si un determinado verbo se refiere a la totalidad de la oración o sólo a una parte de ella. Así reencontramos la idea básica de verbo principal como aquél cuyo sentido se refiere a la totalidad de la oración.

Observación 2. Las respuestas a las preguntas de identificación deben ser completas; por ejemplo, si en el último caso preguntamos ¿Quién pisó? una respuesta incompleta sería: El jardinero. Pero la respuesta completa es la que usa toda la información suministrada por la oración: El jardinero que regaba las flores

Ejercicio 1. Identificar el verbo principal en las siguientes oraciones:

(a)    El hombre que regalaba caramelos huyó de los que querían robarle.
(b)   Cuando murió después de haber bebido cicuta, Sócrates dejó al mundo una valiosa herencia moral.
(c)    Al caer la tarde todos los niños acudían a ver la fuente que lanzaba chorros de agua de diversos colores. 

Observación 3. Hay casos más complejos, sobre todo relacionados con los verbos ser y estar, en los cuales la aplicación de las reglas precedentes puede hallar dificultades. Por ejemplo, consideremos la oración:

Hacer una demostración de su coraje fue lo que decidió al hombre a escalar la montaña más riesgosa.

Apliquemos las diversas preguntas correspondientes a la Segunda prueba:

¿Quién fue? No hay respuesta.

¿Qué fue? La respuesta podría ser: Hacer una demostración de su coraje.

El resto de las preguntas no parece tener respuesta adecuada. Lo que sucede aquí es que la pregunta ¿Qué fue? admite en realidad dos respuestas, a saber, la que ya hemos visto y esta otra: lo que decidió al hombre a escalar la montaña más riesgosa. Entre ambas respuestas queda cubierta toda la oración; luego, el verbo principal es fue. De todos modos, cabe reconocer que en este caso la aplicación de las reglas no es totalmente clara. 

 

SUJETO 

Idea básica: Sujeto de una oración es la parte completa de esa oración que identifica a la persona, animal, cosa o entidad que realiza la acción expresada por el verbo principal. En algunos casos el verbo principal no expresa ninguna acción. Estos casos serán tratados más adelante. 

Pregunta de identificación. ¿Quién + verbo principal? La respuesta completa a esta pregunta constituye el sujeto. 

En el Ejemplo 1 la pregunta es: ¿Quién llegó? La respuesta completa es: El hombre. Esta expresión es, entonces, el sujeto. En el Ejemplo 2 la pregunta es: ¿Quién encontró? La respuesta completa es: El artista que contemplaba su cuadro. Esta expresión es el sujeto. Aquí se advierte con claridad por qué se pide que la respuesta sea completa. En efecto, una respuesta más breve y concisa, aunque incompleta, sería: El artista. Esta expresión más simple constituiría lo que se llama el núcleo del sujeto, pero el sujeto es la expresión completa. 

Ejercicio 2. Identificar el sujeto en las oraciones (a), (b) y (c) del Ejercicio 1. 

Casos en que el verbo principal no expresa acción. Los casos típicos son los representados por los verbos ser y estar (que en algunos otros idiomas, por ejemplo en francés, no se distinguen: hay un solo verbo, a saber, être, para traducir estos dos verbos españoles). Por ejemplo: El ser humano es un bípedo implume. Como esta oración contiene un solo verbo, éste es el verbo principal. La identificación del sujeto se puede realizar mediante una pregunta del mismo tipo que ya hemos indicado: ¿Quién es? La respuesta completa, El ser humano, constituye el sujeto. Otros verbos que no expresan acción son, por ejemplo: existir (Existen animales sin ojos) y haber (Hubo muchas personas).  

Sujeto tácito. Se dice que el sujeto es tácito  o sobrentendido si existe una respuesta adecuada a la pregunta identificatoria ¿Quién + verbo principal? pero la respuesta completa no está constituida por palabras que figuran en la oración dada. Por ejemplo: Me entregó un libro sumamente interesante. Ante la pregunta ¿Quién entregó? La respuesta adecuada es Él o ella, que constituyen un sujeto tácito porque está formado por palabras que no figuran en la oración. Este análisis corresponde a una oración aislada. Si la oración forma parte de un contexto claramente identificado, el sujeto tácito puede estar dado por el contexto. Ejemplo: María es una buena lectora. Me entregó un libro sumamente interesante. Hay aquí dos oraciones. El sujeto tácito de la segunda es María, en virtud del contexto. Pero, estrictamente, el sujeto de esta oración es Él o Ella, tácito. 

Oraciones impersonales. Hay oraciones que carecen de sujeto y por ello se denominan impersonales. Ejemplo: llueve. Se trata de una oración formada por una sola palabra (que es a su vez, obviamente, verbo principal). La pregunta ¿Quién llueve? carece de respuesta adecuada. No hay sujeto. Los verbos principales de oraciones impersonales se llaman verbos impersonales. Por ejemplo: llover, nevar, tronar, etcétera. Los verbos haber, hacer y ser pueden adoptar formas impersonales o, mejor dicho, pueden ser verbos principales de oraciones impersonales. Por ejemplo: Habrá buen tiempo, Hace calor, Es demasiado tarde. Con estos verbos (sobre todo con el verbo haber) ocurre un fenómeno particular: la pregunta de identificación ¿Quién + verbo principal? parece, en ciertos casos, tener una respuesta adecuada, y en consecuencia parece que hay un sujeto. Por ejemplo, si digo Hay muchas margaritas en el jardín, y luego pregunto ¿Quién hay?, parece que la respuesta adecuada es muchas margaritas y que, en consecuencia, éste es el sujeto de la oración. Aquí es necesario acudir a lo que hemos llamado idea básica con respecto al sujeto: habría que identificar a algo o a alguien que realizara la acción de haber, y esto no es posible porque la palabra haber no indica ninguna acción sino simplemente un estado de cosas. Luego, no hay sujeto. El caso del verbo hacer es más sencillo: si digo Hace calor y a continuación pregunto ¿Quién hace?, resulta evidente que no hay respuesta adecuada. 

 

PREDICADO 

Idea básica: Predicado de una oración es lo que se expresa acerca del sujeto, o lo que se atribuye al sujeto. Como fórmula más sencilla y práctica se puede decir que el predicado de una oración es todo lo que resta de ella (incluyendo al verbo principal) si se prescinde del sujeto. 

En el Ejemplo 1 ya hemos visto que el sujeto es El hombre; el predicado es entonces todo lo que resta, o sea: llegó a la casa que había sido decorada por un pintor famoso. En el Ejemplo 2 lo que resta aparte del sujeto es encontró en él un error que lo perturbó. Luego, éste es el predicado. 

Ejercicio 3. Identificar el predicado en las oraciones (a), (b) y (c) del Ejercicio 1. 

Casos complejos: La presencia de las conjunciones y, o, hace que la situación deba analizarse con más detalle. Veamos lo siguiente: 

Ejemplo 3.

San Martín cruzó Los Andes y libró duras batallas en Chile. 

Acá parece haber dos verbos principales, a saber, cruzó y libró. Los dos contribuyen al sentido global de la oración. Lo que sucede es que en este ejemplo hay dos oraciones con la apariencia de una; o bien, dicho con mayor precisión, hay una oración que resulta de la unión de dos oraciones más simples mediante la conjunción “y”. Las oraciones componentes son:

San Martín cruzó Los Andes.
Libró duras batallas en Chile.

Lo que conviene hacer es analizar por separado cada una de estas oraciones, pero en el contexto de la oración compuesta total. La primera de ellas es muy sencilla. La segunda también lo es pero hay que advertir que tiene sujeto tácito y que, como realizamos el análisis en el contexto de la oración compuesta total, el sujeto tácito de la segunda oración componente es San Martín. Si se realizara el análisis de la segunda oración fuera de contexto, el sujeto tácito sería Él o ella.

No siempre la presencia de las conjunciones y, o, fuera del sujeto, implica que hay dos oraciones en una. Veamos: 

Ejemplo 4. Entonces el protagonista, asediado por sus temores, creyó que alguien iba a tenderle una trampa y  que después moriría. 

Aquí hay un solo verbo principal, que contiene lo esencial del sentido de la oración: creyó. El sujeto es El protagonista, asediado por sus temores; y el predicado es todo el resto: Entonces creyó que alguien iba a tenderle una trampa y que después moriría.

Lo que sucede es que, dentro del predicado, hay una oración compuesta (llamada oración subordinada) cuyas componentes son:

Alguien iba a tenderle una trampa.
Después moriría.

En la primera de estas oraciones el verbo principal es iba y el sujeto es Alguien.

En la segunda el verbo principal es moriría y el sujeto tácito, dado por el contexto, es El protagonista, asediado por sus temores. Si no se tiene en cuenta el contexto, el sujeto es Él o ella. 

La presencia de la conjunción y, dentro del sujeto, no da lugar, por lo general, a dos oraciones componentes, como se ve en el siguiente ejemplo: 

Ejemplo 5. Juan y Pedro arrojaron piedras. 

Verbo principal: arrojaron. Sujeto: Juan y Pedro. En este caso se dice que el sujeto es compuesto y que tiene dos núcleos, pero ello no da lugar a dos oraciones. Es natural preguntarse por qué la conjunción “y” da lugar a dos oraciones cuando hay dos verbos principales y no lo hace cuando en el sujeto hay dos núcleos. La respuesta es que, en este último caso, la estructura del idioma exige que el verbo aparezca en plural: arrojaron, lo cual impide descomponer la oración primitiva en dos componentes, que serían: Juan arrojaron piedras y Pedro arrojaron piedras, ambas incorrectas. Conviene advertir que la Lógica simbólica o Lógica matemática no trata este caso de la misma manera que la gramática, porque la Lógica proposicional no toma en cuenta todas las particularidades de la conjugación verbal. De modo que, para dicha Lógica, la oración del Ejemplo 5 se descompone, efectivamente, en dos oraciones (o proposiciones) componentes: Juan arrojó piedras y Pedro arrojó piedras. Se ve que, al pasar de la oración global a sus componentes, se ha alterado la forma del verbo, cosa que la gramática no admite. La Lógica proposicional es, en cierto modo, “tarzanesca”, pues todo ocurre como si la proposición inicial fuera Juan y Pedro arrojar piedras, y las proposiciones componentes fueran Juan arrojar piedras y Pedro arrojar piedras. Pero en algunos casos el verbo en plural permite la descomposición gramatical en dos oraciones a partir de un sujeto con dos núcleos. Esto sucede cuando cada uno de estos núcleos es a su vez plural, como se ve en el siguiente ejemplo: 

Ejemplo 6. Los argentinos y los brasileños son sudamericanos. 

En este caso, tanto la Lógica proposicional como la Gramática admiten la descomposición en dos oraciones (sin alterar la forma verbal, por supuesto):

Los argentinos son sudamericanos.
Los brasileños son sudamericanos. 

Existen muchos otros casos de oraciones complejas, en cuyo análisis no entramos. 

 

CONCORDANCIA RAZONADA 

Estudiaremos brevemente sólo cuatro casos, que son los de mayor uso.

Las concordancias abarcan las siguientes variables: género (masculino y femenino), número (singular y plural), persona (primera, segunda y tercera), tiempo (presente, pretérito, futuro y sus diversas formas). 

1º) Concordancia de sujeto y verbo principal. Deben concordar en todas las variables que comparten. El sujeto presenta variabilidad en género, número y persona; el verbo presenta variabilidad en número, persona y tiempo. Luego, la concordancia ha de efectuarse en número y persona. Para ello conviene tener en cuenta la recomendación siguiente:

(a)    Un sujeto compuesto, como el del Ejemplo 5, se considera plural; luego, exige el verbo en plural. Como el sujeto está en tercera persona (puesto que no intervienen en él ni el que habla o escribe ni la persona a la que pudiera estar dirigida la oración), el verbo debe ir también en tercera persona. El tiempo queda librado a lo que sucede o ha sucedido en la realidad y a lo  que el emisor de la oración quiera significar o enfatizar. Por ejemplo, si Juan y Pedro arrojaron piedras (en el pasado) pero el emisor de la frase considera que han adquirido el hábito de arrojar piedras y que, en consecuencia, continuarán haciéndolo, puede usar el presente: Juan y Pedro arrojan piedras. Los que no se pueden alterar son el número y la persona.
(b)   El presente histórico. Se llama así a la adopción del tiempo presente para efectuar un relato de hechos pasados, con el objeto de dar más vivacidad o dramatismo a la acción: En ese momento Alejandro Magno comprende que sólo un acto de heroísmo puede darle la victoria, y se arroja dentro de la fortaleza enemiga. También se emplea este recurso en la vida cotidiana, aunque no se trate de historia en el sentido técnico de este término. Por ejemplo: En ese momento veo que un auto viene a toda velocidad hacia mí y entonces doy un salto y me salvo por unos centímetros. En estos dos casos la concordancia se efectúa en número y persona, dejando el uso del tiempo (pasado o presente) a la voluntad del emisor. 

Ejercicio 4. En los siguientes casos se ha colocado el verbo principal entre corchetes y en infinitivo, sólo para indicar que debe usarse una forma adecuada de ese mismo verbo. Se pide al lector que reemplace dicho verbo en infinitivo por la forma verbal adecuada, de modo que haya concordancia entre sujeto y verbo principal:

(a)    Los trenes que circulaban detrás del que descarriló [sufrir] también algunos daños.
(b)   Los diversos temas del discurso que el orador desarrolló brillantemente, sin ninguna vacilación aunque tal vez con un exceso de énfasis, [provocar] merecidos aplausos.
(c)    La emoción que me embargaba y que me produjo algunos sobresaltos, a los que yo sin embargo me sobrepuse, [lograr], a pesar de todo, llegar eficazmente a los que me escuchaban. 

Caso de oraciones impersonales. Hemos visto que son oraciones impersonales las que carecen de sujeto. (No se trata en este caso de sujeto tácito sino simplemente de que no hay sujeto). Ejemplos:

(a)    Llueve.
(b)   Hace calor.
(c)    En la reunión hubo mucha gente.

Como no hay sujeto, no se puede establecer concordancia entre sujeto y verbo principal. En tales casos corresponde el uso del verbo en tercera persona del singular, tal como se puede observar en los ejemplos precedentes. Es incorrecto pretender establecer concordancia del verbo principal con algo distinto del sujeto. Por ejemplo, son incorrectas las siguientes expresiones: Llovieron veinticinco milímetros de agua, Hicieron calores terribles, Hubieron muchos que protestaron. En los dos últimos casos lo correcto es decir: Hizo calores terribles, Hubo muchos que protestaron. Peor aún es decir: Hubimos muchos que protestamos; lo correcto en este caso es: Hubo muchos que protestaron, entre los cuales estábamos nosotros. Las formas impersonales hay, hubo, habrá, son invariantes y corresponden a la tercera persona del singular. En cuanto al caso de la lluvia, se podría admitir la expresión Llovió veinticinco milímetros de agua, pero esto significa usar el verbo llover como transitivo, lo cual es admitido sólo alguna vez por el Diccionario de la Real Academia Española. Para evitar polémicas lo más correcto es usar otra expresión, como por ejemplo: Llovió y se registraron veinticinco milímetros de lluvia. A veces el verbo llover se usa en sentido figurado, como si no se tratara de un verbo impersonal. Por ejemplo, se puede decir: Llovieron balas sobre los invasores, pero en este caso se usa el verbo llover en forma figurada porque tal uso no hace referencia al fenómeno atmosférico de la lluvia sino a algo que guarda cierta lejana semejanza con él. En realidad se lo usa metafóricamente en sustitución de caer, pues lo que se ha querido decir se puede expresar exactamente así: Cayeron balas sobre los invasores, como una lluvia. En virtud de esta sustitución se adopta para Llovieron la misma concordancia que para Cayeron, y en consecuencia se admite que hay un sujeto, que es balas. Pero se debe tener en cuenta que se trata de un uso figurado o metafórico. 

2º) Concordancia de expresión sustantivada y adjetivo. Un sustantivo es una palabra que se usa para identificar a seres, cosas, o ideas abstractas. Ejemplos: cocodrilo (un ser), mesa (una cosa), libertad (una idea abstracta). Llamamos expresión sustantivada a la palabra o conjunto de palabras que desempeñan en la oración el papel de un sustantivo. Y llamamos adjetivo a una palabra que expresa una cualidad o una determinación de un sustantivo (o expresión sustantivada). Por ejemplo, si digo Tengo una casa nueva, la palabra nueva es un adjetivo porque expresa una cualidad del sustantivo casa. Y en la oración Vinieron tres personas, la palabra tres es un adjetivo porque expresa una determinación del sustantivo personas. Las variables del adjetivo son género y número, y las de la expresión sustantivada son las mismas que las del sujeto (ya vistas). Luego, esta concordancia debe regir en género y número, teniendo en cuenta la siguiente recomendación:

Si el sujeto es compuesto y uno al menos de sus núcleos es masculino, el adjetivo debe ir en masculino. Sólo se adopta el género femenino del adjetivo si todos los núcleos del sujeto son femeninos. (Nota: esto puede considerarse como regla machista, pero por ahora no es fácil cambiarla). Por ejemplo: Juan, María y Susana son jóvenes y bellos. Esto vale también para los animales y las cosas inanimadas: Me regalaron unos hermosos rosas, lilas y claveles. Esta redacción, aunque es correcta, parece un tanto dura, por lo cual se suele expresar la misma idea del siguiente modo: Me regalaron claveles, rosas y lilas hermosos. Si, volviendo a la primera versión, dijéramos Me regalaron unas hermosas rosas, lilas y claveles,  la interpretación correcta sería que las rosas y también las lilas (a lo sumo) eran hermosas, pero que los claveles quedan sin calificar. 

3º) Caso del adverbio. El adverbio es una palabra que se refiere a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio. Por ejemplo: El hombre caminaba muy lentamente. Aquí la palabra lentamente se refiere a caminaba, que es verbo; luego, lentamente es adverbio; la palabra muy se refiere a lentamente, que es adverbio; luego, muy también es adverbio. En la oración Esa chica es muy linda la palabra muy se refiere a linda, que es adjetivo; luego, muy es adverbio. En vez de “se refiere a” los gramáticos suelen utilizar la expresión “modifica a”. Luego, diremos que el adverbio modifica a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio. El adverbio no tiene variantes, por lo cual se dice que es invariante. Luego, la concordancia es automática, sin efectuar variación alguna en el adverbio. Caso típico de mala aplicación de esta regla es, por ejemplo:

Ella estaba media muerta.

Aquí la palabra media modifica al participio pasado muerta, que no es, por cierto, un sustantivo sino un participio del verbo morir; en consecuencia, media no es adjetivo sino adverbio. Corresponde, pues, decir:

Ella estaba medio muerta. 
En cambio, es correcto decir
Comí media naranja,

pues aquí la palabra media modifica al sustantivo naranja, y en consecuencia no es adverbio sino adjetivo. Luego, concuerda con el sustantivo en género y número. 

4º) Concordancia de tiempos verbales entre sí. Esto se verá al estudiar la conjugación razonada de los verbos. 

Ejercicio 5. Indicar si las siguientes oraciones con correctas o incorrectas, usando las letras C e I respectivamente:

(a)    Se calcula que en el acontecimiento proyectado para mañana habrán miles de voluntarios.

(b)   Se calcula que cuando finalice el acontecimiento proyectado para mañana habrán participado miles de voluntarios.

(c)    Se calcula que habrán superado los diez mil participantes la concurrencia al acontecimiento de mañana.

(d)   Los días del verano hacen sentir calores muy fuertes.

(e)    En los días de verano hacen calores muy fuertes.

(f)     En este verano los calores se harán sentir con fuerza.

(g)    Ayer llovió muchísima agua.

(h)    Ayer llovió muchísimo.

(i)      Ayer llovieron grandes cantidades de agua.

(j)     Todas las chicas y además Juan Pedro eran encantadoras.

(k)   Todas estas botellas están medias vacías.

(l)      Las fuentes estaban llenas de medias manzanas.

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