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para la articulación Universidad - Escuela Media

EL PENSAMIENTO RACIONAL
Prof. Jorge Bosch

 

MODALIDAD TUTORIAL
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PARTE 2. Reflexión sobre los rasgos característicos

2.A. La búsqueda de rasgos característicos se suele plantear según tres modalidades.

Modalidad 1. Algunos autores presentan una entidad (sucesión, dibujo, etc.) y piden simplemente “completarla”, sin hablar de rasgos característicos ni de estructuras ni de leyes.

Por ejemplo, según esta modalidad el Ejercicio A.1 se presentaría así:

Agregar dos números a la siguiente sucesión:

1, 5, 9, 13, ...


En este caso el lector tiene que darse cuenta de que en realidad no se le está pidiendo que agregue dos números cualesquiera, como 78 y 352, por ejemplo, lo cual sería más bien tonto, sino que agregue dos números que tengan alguna relación especial con los números dados. Esa relación especial es, precisamente, la de poseer un mismo rasgo característico. Entonces, en esta modalidad, la cuestión del “rasgo característico” está sobrentendida o tácita. Si no fuera así, sería perfectamente correcto escribir a continuación del 13 los números 78 y 352, o cualesquiera otros. Si no se aclara nada, no hay ninguna obligación de que a los números 1, 5, 9, 13 sigan los números 17 y 21.


Modalidad 2.
Es la que hemos empleado en algunos de los ejercicios de la Parte 1. Consiste en presentar una entidad (sucesión, dibujo, etc.) y pedir completarla de modo que se conserve algún rasgo característico.

Aplicando esta modalidad al ejercicio A.1 diríamos:

Agregar dos números que conserven un rasgo característico de la siguiente sucesión:

1, 5, 9, 13, ...


Si enunciamos así el problema la respuesta puede consistir, simplemente, en agregar los números 17 y 21, y la solución sería correcta. Esta solución revelaría, en efecto, que el lector, o la persona que está sometida al test, ha percibido un rasgo característico, aunque no lo haya descripto con palabras.

Conviene aclarar que no todos los autores usan la misma terminología; aquí estamos hablando de “rasgo característico” pero otros prefieren hablar simplemente de “conservar la estructura” o “conservar las leyes”. Apresurémonos a aclarar que los términos “estructura” y “ley” designan conceptos complejos, sobre los cuales se ha discutido mucho. Trataremos de ir aclarándolos paso a paso, sin intentar resolver en pocas palabras y de manera definitiva los problemas que ellos plantean. Por ahora hablemos simplemente de su uso. Hay autores que usan la palabra “estructura” con un significado similar al que aquí otorgamos al término “rasgo característico”, y hay otros autores que con el mismo fin usan la palabra “ley”. Con estas terminologías el ejercicio A.1 de la Parte 1 podría reformularse así:

Agregar dos números que conserven la estructura de la siguiente sucesión: etc.

O bien:

Agregar dos números que conserven la ley de la siguiente sucesión: etc.

Modalidad 3, Ésta es la más compleja, que a veces resulta excesiva. Consiste en presentar una entidad (numérica, gráfica o de cualquier naturaleza), pedir que se la complete conservando algún rasgo característico o conservando la estructura, y además explicar con palabras en qué consisten los rasgos característicos conservados.

Aplicando esta modalidad al ejercicio A.1 diríamos:

Agregar dos números que conserven la estructura de la siguiente sucesión y explicar con palabras cuáles son los rasgos conservados:

1, 5, 9, 13, ...

La respuesta correcta incluiría entonces dos partes; la primera sería completar la sucesión así:

1, 5, 9, 13, 17, 21,

y la segunda consistiría en explicar con palabras cuáles son los rasgo característicos que ya se advertían en la sucesión dada y que se han conservado al agregar dos números. La explicación podría ser la siguiente:


(1) Figuran los números impares en forma creciente a partir de 1 pero salteando un número impar en cada paso.

Ya hemos hecho notar en la Observación importante de A.1 (Parte 1) que se puede enunciar el rasgo característico de otra manera completamente distinta, a saber:

(2) Figuran números sucesivamente empezando por 1 y sumando 4 a cada número para obtener el siguiente.

El resultado práctico es exactamente el mismo si se emplea uno u otro criterio, pero surge un problema teórico muy interesante, a saber:

Los dos rasgos característicos que hemos enunciado, y que han sido marcados, respectivamente, con los números (1) y (2), ¿son el mismo rasgo o son dos rasgos distintos que conducen al mismo resultado práctico?

Analicemos:

El rasgo (1) se refiere a números impares y a saltear un número en cada paso;
El rasgo (2) se refiere a sumar 4 en cada paso.

Preguntamos ahora lo siguiente:

Desde el punto de vista conceptual, ¿es lo mismo hablar de números impares y de saltear números que hablar de sumar 4?

En forma más concisa:

El concepto de número impar agregado al de saltear un número, ¿es lo mismo que el concepto de sumar 4?

Parece evidente que la respuesta a esta última pregunta es NO. Sin embargo ambos conceptos, aplicados a la sucesión dada, producen el mismo resultado, por lo cual decimos que los rasgos (1) y (2) son conceptualmente distintos pero equivalentes en este contexto.

2.B. Hacia el concepto de estructura.

Ahora vamos a iniciar el proceso de aclaración del concepto de estructura. Como se trata de un concepto complejo iremos aproximándonos a él por medio de definiciones sucesivas, partiendo de la más simple. Observemos que una estructura puede estar formada por un rasgo característico o por varios; esto nos permitirá dar nuestro primer paso hacia el esclarecimiento de la noción de estructura.

PRIMERA DEFINICIÓN DE ESTRUCTURA
Estructura de un objeto o de un ente cualquiera es
un conjunto de sus rasgos característicos.

 

Admitiremos conjuntos formados por un solo elemento, de modo que una estructura puede reducirse a un solo rasgo característico.

La palabra “ley” se suele usar de una manera similar pero introduce otros problemas que por ahora no discutiremos. Por ello no intentaremos dar definiciones del concepto de “ley”.

La definición de “estructura” que acabamos de dar tiene diversas consecuencias, que debemos estar dispuestos a aceptar:

Primera consecuencia: Debemos aceptar la posibilidad de que se presenten varias estructuras en un mismo objeto. Por ejemplo, en la sucesión que estamos considerando, 1, 5, 9, 13, un rasgo característico puede ser el de “estar formada por números impares”. Entonces, de acuerdo con nuestra definición, este rasgo característico es ya de por sí una estructura. Puede parecernos que esta estructura es muy pobre, o débil, pero es una estructura. Otro rasgo característico es el de “estar formada por números tales que cada uno de ellos se obtiene del anterior sumándole 4”. Entonces este rasgo es otra estructura de la misma sucesión. Y si ahora consideramos el conjunto formado por esos dos rasgos, obtenemos una tercera estructura que engloba a las dos anteriores. Según ya hemos visto, el conjunto de esos dos rasgos es equivalente al de “estar formada por números impares crecientes tales que en cada paso se saltea exactamente un número impar”. También podríamos considerar otro rasgo característico, en el que hasta ahora no hemos reparado, a saber, el de “estar formada por cuatro números”. Este rasgo característico constituye otra estructura, bastante diferente de las antes consideradas.

Segunda consecuencia: En un mismo ente puede haber estructuras que engloben o incluyan a otras estructuras, pero también puede haber dos estructuras tales que ninguna incluya a la otra. Por ejemplo: refiriéndonos siempre a la misma sucesión 1, 5, 9, 13, la estructura consistente en “estar formada por números impares crecientes tales que en cada paso se saltea exactamente un número impar”, incluye a la estructura consistente en “estar formada por números impares”. Por otra parte, la estructura “estar formada por números impares crecientes tales que en cada paso se saltea exactamente un número impar” no incluye a la estructura “estar formada por cuatro elementos”, y tampoco ésta incluye a la primera.

Tercera consecuencia: Hay estructuras que se pueden conservar agregando nuevos elementos y otras que no se pueden conservar. Por ejemplo, la estructura consistente en “estar formada por números impares crecientes tales que en cada paso se saltea exactamente un número impar”, se puede conservar, según ya hemos visto, agregando los elementos 17 y 21; en cambio, la estructura consistente en “estar formada por cuatro elementos” no se puede conservar del mismo modo, pues en cuanto agregamos un número ya la sucesión deja de estar formada por cuatro elementos. Aprovecharemos esta consecuencia para dar una definición:

DEFINICIÓN DE ESTRUCTURA CONSERVABLE
Una estructura de un cierto ente es conservable si es posible agregar un elemento a dicho ente de modo tal que la estructura subsista

.

2.C. Observaciones metodológicas.

OBSERVACIÓN 1. Tanto los rasgos característicos como las estructuras (que son conjuntos de rasgos característicos) se refieren a totalidades y no a cada uno de los elementos que las forman. Por ejemplo: si digo que la sucesión 2, 4, 6, 8, posee el rasgo característico de “estar formada por números pares”, este rasgo se aplica a la sucesión como totalidad y no a cada uno de sus elementos; no tiene sentido decir que el elemento 4 posee el rasgo de “estar formado por números pares”. El 4 es un número par, no está formado por números pares. Mayor evidencia se logra con el rasgo característico indicado más arriba con el signo (2), a saber:

Figuran números sucesivamente empezando por 1 y sumando 4 a cada número para obtener el siguiente.

Es obvio que éste es un rasgo de una sucesión y no de un número particular, como el 1 o el 5.

OBSERVACIÓN 2. En algunos casos un rasgo característico es suficientemente amplio como para dar lugar a diversas soluciones distintas pero igualmente válidas: tal es el caso de los ejercicios “lingüísticos” A.4, B.2 y B6 de la Parte 1. En ellos se señala un solo rasgo característico pero hay varias soluciones distintas que conservan dicho rasgo.

OBSERVACIÓN 3. El enunciado preciso de un rasgo característico de una estructura puede llegar a ser una tarea engorrosa y difícil, por lo cual en estos casos nos contentamos con la aplicación práctica e “intuitiva” de tales rasgos característicos. Por ejemplo, con referencia al ejercicio A.2 de la Parte 1, podríamos expresar el rasgo característico del siguiente modo:

Para obtener cada número posterior al segundo debemos sumar al anterior un número mayor en una unidad que el que se sumó para obtener el anterior.

Este enunciado posee cierta complejidad y no es muy fácil de formular en un primer intento. Es más fácil examinar número por número, como hicimos antes, y luego decir: así siguiendo, obtenemos el 22 y el 29.

Huelga decir que hay ejemplos en los que el enunciado de un rasgo característico es mucho más engorroso y complejo aún.

OBSERVACIÓN 4. Hemos dicho al final de la Observación 3 que a veces es más fácil examinar elemento por elemento y luego decir: “así siguiendo” se obtiene la solución buscada. Esto es aceptable para resolver un ejercicio pero debe queda claro que no es un método riguroso, debido a la vaguedad de la expresión “así siguiendo”. La única manera rigurosa de resolver uno de estos ejercicios es formular de manera explícita y con toda precisión el rasgo característico de que se trate.

2.D. Ejercicios propuestos.

2.D.1. Aplicar las tres Consecuencias de la definición de “estructura” (vistas en 2.B) a los diversos ejemplos dados en la Parte 1.

2.D.2. Aplicar, en los casos en que corresponda, las cuatro Observaciones metodológicas vistas en 2.C a los diversos ejemplos dados en la Parte 1.

2.D.3. Consideremos la siguiente sucesión, a la que identificaremos mediante un asterisco:

(*) 3, 4, 6, 9, ...

y pidamos agregarle dos números conservando un rasgo característico.
Mostrar que hay por lo menos dos rasgos característicos que son conservables cada uno por separado, pero que la estructura formada por ambos no es conservable.
Guía: Para obtener el primer rasgo característico observar cómo se pasa de cada elemento al siguiente; y para obtener el segundo rasgo característico observar cómo se obtiene cada elemento a partir de los dos anteriores.

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