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ÍNDICE
- NÚMEROS
NATURALES: N
-
Suma en N
-
Resta en N
- Multiplicación
en N
- División
en N
- NÚMEROS
ENTEROS: Z
- Negativos
y positivos
- Suma
en
- Resta
en Z
-
Definición y regla
- Supresión
de paréntesis
-
Sucesión de sumas y restas:
suma algebraica
-
Multiplicación en Z
-
División en Z
- Mínimo
común múltiplo
- Sumas
algebraicas con las cuatro operaciones combinadas
- NÚMEROS
RACIONALES: Q
- Fracciones
- Introducción
de los números racionales
-
Suma y resta de racionales
-
Multiplicación y división
de racionales
-
Propiedades formales de la suma y de la multiplicación
en Q
-
Operaciones combinadas con números
racionales
-
Fracciones de fracciones
-
Uso de paréntesis
-
Presencia de factores
-
Ejercicios combinados
- MENCIÓN
DE LOS NÚMEROS REALES: R
#1.
NÚMEROS NATURALES: N
1.1. Suma en N
Se llama números naturales a los que se utilizan para contar,
incluyendo el cero:
0,
1, 2, 3, 4, 5, ..., 7218, ..., 259.361, ...,
45.684.327, ... etc.
Designamos con N al conjunto de todos los números naturales
(incluido el cero). Usaremos también el símbolo de pertenencia,
que es , de modo tal que la fórmula “a N” significa “a
pertenece a N”, lo cual es otra manera de decir que
a es un número natural.
Se supone conocida la operación de suma de números naturales,
cuyas propiedades fundamentales son las siguientes:
(SN1)
Clausura: El conjunto de los números naturales
es cerrado respecto de la suma. Esto significa
que, dados dos números naturales cualesquiera, en un
cierto orden, su suma existe siempre y es a su vez un
número natural. Esto se puede escribir, usando el símbolo
de pertenencia, así:
Si
a
N y b
N, entonces a + b N.
(SN2)
Asociatividad: Si a, b, c, son números
naturales se verifica: (a+b)+c = a+(b+c). O sea,
si se suman primeramente a y b y al resultado
a+b se le suma c, se obtiene lo mismo
que si se suman b y c y luego se suma
a con el resultado de b+c. Ejemplo:
(3+2)+7
= 5+7 = 12
3+(2+7) = 3+9 = 12
lo
cual muestra que
(3+2)+7
= 3+(2+7).
Gracias a esta propiedad tiene sentido una suma de varios
sumandos sin necesidad de paréntesis, como a+b+c,
o a+b+c+d+e, porque la asociatividad implica
que, cualquiera que sea la forma en que agrupemos los
sumandos, siempre obtendremos el mismo resultado.
(SN3)
Conmutatividad: Si a y b son números naturales se verifica: a+b = b+a. O sea, si se
cambia el orden de los sumandos la suma no altera. Ejemplo:
3+4 = 4+3
(SN4)
Existencia de elemento neutro: Existe un número
natural, llamado cero, que sumado con cualquier número
natural da por resultado este mismo número natural.
O sea, para cualquier número natural a se verifica:
a+0 = 0+a = a. No hace falta dar ejemplos. Se
dice entonces que el número 0 es elemento neutro para
la suma.
1.2.
Resta en N
La resta en N se define como operación
inversa de la suma: se dice que a-b = c si c+b =
a. O sea que la resta entre el número natural a
y el número natural b, dados en ese orden, es
un número natural c tal que c+b = a. Si
la resta que se plantea es a-b, el número a
se llama minuendo y el número b sustraendo,
con respecto a la operación planteada. Entonces la resta
es un número que sumado al sustraendo da el minuendo.
Ejemplo:
12 – 7
= 5 porque 5+7 = 12.
La
resta no cumple ninguna de las propiedades que vimos
en el caso de la suma. En efecto:
(1) El conjunto
N no es cerrado respecto de la resta pues hay casos
en que no existe el resultado; por ejemplo 5-7 no es
ningún número natural.
(2)
No vale en general la asociatividad. Por ejemplo:
(12-7)-2 (que es 3) no es igual a 12-(7-2) (que es 7).
(3)
No vale la conmutatividad. Por ejemplo, no es lo mismo
7-5 (que da 2) que 5-7 (que no existe entre los números
naturales).
(4)
No vale la existencia de elemento neutro en el sentido
expuesto para la suma, pues el único candidato razonable
para ser elemento neutro es el cero, el cual cumple
una parte de lo exigido para la suma, a saber: a-0
= a, pero no cumple la otra parte, pues ésta establecería
que 0-a fuera igual a a, lo cual es falso
(salvo en el caso en que a valga 0). Se puede
decir que, en virtud del cumplimiento de la igualdad
a-0 = a, el número 0 es elemento neutro a
derecha para la resta. En cambio, para la suma 0
es elemento neutro a derecha e izquierda, lo cual se
sintetiza diciendo que es elemento neutro bilátero,
o simplemente elemento neutro.
1.3. Multiplicación en N
La multiplicación en N se define recurriendo
a la suma, de este modo: Multiplicar a por b
(siendo a y b números naturales) significa
sumar b consigo mismo tantas veces como indica
a; esto se puede expresar con más precisión del
siguiente modo: sumar a sumandos iguales a b.
O sea:
a.b
= b+b+...b (con a
sumandos).
Se sobrentiende que a debe ser mayor o igual
que dos para que esta definición tenga sentido, por
lo cual hay que definir explícitamente la multiplicación
en los casos a = 0 y a = 1. Las definiciones
son las siguientes:
0.b
= 0; 1.b = b.
El resultado de la multiplicación se llama producto
y los números que intervienen en la operación se llaman
factores.
Ejercicio
1. Mostrar, aplicando las tres definiciones de multiplicación dadas, que
para cualquier número natural a, se verifica
a.0 = 0.
Propiedades
fundamentales de la multiplicación
(MN1)
Clausura. El conjunto de los números naturales
es cerrado respecto de la multiplicación. Esto
significa que, dados dos números naturales cualesquiera
en un cierto orden, su producto existe siempre y es
a su vez un número natural. Esto se simboliza del siguiente
modo usando los símbolos y N:
Si a N y b N, entonces a.b N.
(MN2) Asociatividad:
Si a, b, c, son números naturales se verifica:
(a.b).c = a.(b.c). O sea, si se multiplican primeramente
a y b y el resultado a.b se multiplica
por c, se obtiene lo mismo que si se multiplican
b y c y luego se multiplica a por
el resultado de b.c. Ejemplo:
(3.2).5 = 6.5 = 30
3.(2.5) = 3.10 = 30
lo
cual muestra que
(3.2).5
= 3.(2.5).
Gracias a esta propiedad tiene sentido una multiplicación de
varios factores sin necesidad de paréntesis, como a.b.c,
o a.b.c.d.e, porque la asociatividad implica
que, cualquiera que sea la forma en que agrupemos los
factores, siempre obtendremos el mismo resultado.
(MN3)
Conmutatividad: Si a y b son números naturales se verifica: a.b = b.a. O sea, si se
cambia el orden de los factores el producto no altera.
Ejemplo:
3.4 = 4.3
(MN4)
Existencia de elemento neutro: Existe un número
natural, llamado uno, que multiplicado por cualquier
número natural da por resultado este mismo número natural.
O sea, para cualquier número natural a se verifica:
a.1 = 1.a = a. No hace falta dar ejemplos. Se
dice entonces que el número 1 es elemento neutro para
la multiplicación.
(MN5)
Distributividad respecto de la suma y de la resta:
Si a,b,c,d, N se verifica:
a.(b+c+d) = a.b + a.c + a.d;
(b+c+d).a = b.a + c.a + d.a
Si b c:
a.(b-c) = a.b – a.c;
(b-c).a = b.a – c.a
Como se ve, el factor a se distribuye entre los
sumandos o entre el minuendo y el sustraendo. Ejemplos:
3.(2+5) = 3.2 + 3.5 = 6 + 15 = 21
(1+3+7).2 = 1.2 + 3.2 + 7.2 = 22
5.(4-1) = 5.4 – 5.1 = 15
(5-3).4 = 5.4 – 3.4 = 8
Sin aplicar la propiedad distributiva, es decir, resolviendo
los paréntesis y luego multiplicando, se obtienen en
los mismos ejemplos los siguientes desarrollos:
3.(2+5) = 3.7 = 21
(1+3+7).2 = 11.2 = 22
5.(4-1) = 5.3 = 15
(5-3).4 = 2.4 = 8
Ejercicio
2. En cada uno de los siguientes casos Hallar el resultado aplicando dos
métodos distintos:
1º)
Resolver el paréntesis y luego multiplicar;
2º)
Aplicar la propiedad distributiva.
4.(3+1+6); 5.(7+2);
(3+1+4).5;
6.(8-3);
(15-8).3
1.4. División en N
Para la división seguimos el mismo plan de exposición que para la
resta.
La división se podría definir como operación
inversa de la multiplicación, diciendo que a/b =
c si c.b = a. Pero hay una dificultad: no existe
tal cociente si el divisor es 0; por ejemplo: 3/0 no
existe porque no hay ningún número natural que multiplicado
por 0 dé 3. En efecto: cualquier número natural multiplicado
por 0 da 0. El único caso en que, de acuerdo con la
definición propuesta, existiría la división por 0, sería
aquél en que el dividendo también fuera 0, o sea el
caso 0/0. Pero entonces el cociente no quedaría bien
determinado porque cualquier número natural a
podría ser tomado como cociente, ya que a.0 = 0.
Para evitar esta anomalía se excluye por definición
la división con divisor cero. O sea que la división
entre el número natural a y el número natural
no nulo b, dados en ese orden, es un número natural
c tal que c.b = a. Si la división que se
plantea es a/b, el número a se llama dividendo,
el número b divisor, y el resultado cociente
con respecto a la operación planteada. Entonces
el cociente es un número que multiplicado por el divisor
da el dividendo. Ejemplo:
12/4
= 3 porque 3.4 = 12.
La
división no cumple ninguna de las propiedades que vimos
en el caso de la multiplicación. En efecto:
(1)
El conjunto N no es cerrado respecto de la división
pues hay casos en que no existe el resultado; ya hemos
excluido la división por cero pero hay otros casos:
por ejemplo, 7/5 no es un número natural, ya que no
existe ningún número natural que multiplicado por 5
dé como resultado 7.
(2)
No vale en general la asociatividad. Por ejemplo:
(24/4)/2 (que es 3) no es igual a 24/(4/2) (que es 12).
(3)
No vale la conmutatividad. Por ejemplo, no es lo mismo
15/3 (que da 5) que 3/15 (que no existe entre los números
naturales).
(4)
No vale la existencia de elemento neutro en el sentido
expuesto para la multiplicación, pues el único candidato
razonable para ser elemento neutro es el uno, el cual
cumple una parte de lo exigido para la multiplicación,
a saber: a/1 = a, pero no cumple la otra parte,
pues ésta establecería que 1/a fuera igual a
a, lo cual es falso (salvo en el caso en que
a valga 1). Se puede decir que, en virtud del
cumplimiento de la igualdad a/1 = a, el número
1 es elemento neutro a derecha para la división.
En cambio, para la multiplicación 1 es elemento neutro
a derecha e izquierda, lo cual se sintetiza diciendo
que es elemento neutro bilátero, o simplemente elemento
neutro.
(5)
La distributividad no vale en general; vale solamente
en casos en que es el divisor el que se distribuye entre
los sumandos que figuran en el dividendo, y no siempre,
porque puede ser que la suma de dos números, por ejemplo
7+5, sea divisible por 2, sin que lo sea ninguno de
los sumandos. No hay distributividad del numerador respecto
de los sumandos del denominador ni respecto de minuendo
y sustraendo.
Ejercicio
3. Aclarar el ejemplo dado al mencionar la distributividad para la división,
y dar ejemplos que prueben que el numerador no se puede
distribuir entre sumandos del denominador, aunque la
división por cada uno de estos sumandos sea posible.
Definición
de múltiplo. El número natural
m se dice múltiplo del múmero natural
n si existe en N el cociente m/n. En tal
caso se dice también que m es divisible por
n.
Así, pues, 15 es múltiplo de 3 porque existe en N el cociente 15/3,
que es 5. En cambio 20 no es múltiplo de 3 porque no
existe en N el cociente 20/3. El cero es múltiplo de
cualquier número natural, excepto de sí mismo, pues
el cociente 0/n existe en N y es 0, si n es
distinto de 0; en cambio el cociente 0/0 no existe.
También se puede decir que 15 es divisible por 3 y que
0 es divisible por cualquier número natural no nulo.
Representación
gráfica.
Representaremos a los números naturales por medio de
puntos de una semirrecta:

Figura 1
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#2. NÚMEROS
ENTEROS: Z
2.1. Negativos y positivos
Ante todo introduciremos los números negativos. Para
cada número natural n introducimos un ente, al
que llamamos –n, caracterizado por la siguiente
propiedad:
-n+n
= 0.
Es evidente que -0 = 0 porque,
por definición, -0 se caracterizaría por la propiedad
de que, sumado a 0, diera 0. Pero ya tenemos
un número que sumado a 0 da 0, y ese número es el mismo
0. Por eso decimos que -0 = 0. Para los otros números
naturales, como 1, 2, 3, etc., se obtienen entes nuevos,
-1, -2, -3, etc., a los que llamaremos números
enteros negativos. Por contraposición, a los
naturales se los llama también enteros positivos.
Y como, según hemos visto, se tiene que -0 =
0, convendremos en admitir que 0 es el único número
que es a la vez positivo y negativo. Si llamamos Z–
al conjunto de los enteros negativos podemos definir
al conjunto de los números enteros como la unión entre
N (naturales) y Z– (enteros negativos). Entonces,
designando con Z al conjunto de los enteros se tiene,
por definición:
,
que se lee: “Z es igual a N unión Z–”. Esto implica que
son enteros tanto los naturales como los enteros negativos.
Luego, el conjunto de los naturales está incluido en
el de los enteros, o sea que N es un subconjunto de
Z, lo cual se simboliza así:
N Z.
También se verifica que Z+ Z y que 0 Z.
La Figura 2 sirve también establecer las relaciones de menor y de mayor
en Z. La regla es la siguiente:
Regla de mayor y menor: Dados dos números
enteros a y b, es menor el que en la representación
gráfica figura a la izquierda; por consiguiente, es
mayor el que figura a la derecha.
De esta regla se desprenden las siguientes conclusiones:
(1) Todos
los números positivos no nulos son mayores que 0 y todos
los números negativos no nulos son menores que 0.
(2) Cualquier
número negativo no nulo es menor que cualquier número
positivo.
(3) Entre
dos números negativos, es menor el que figura a la izquierda;
por ejemplo:
-7
< -3, -2 < -1, -257 < -189.
Para recordar las operaciones entre números enteros también es conveniente
considerar su representación gráfica como puntos de
una recta (Figura 2). Pero antes de entrar en las operaciones
veamos algo acerca de los signos + y –. Estos signos
tienen tres funciones, que se detallan a continuación.
Funciones de los signos + y –
(1)
Una de ellas es la de establecer si un número dado es
positivo o negativo; por ejemplo: -3 es negativo y +4
es positivo. Pero por convención el signo positivo se
omite, de modo que en vez de +4 se escribe simplemente
4. Todo número cuyo signo no aparece escrito es positivo,
y entonces se dice que el signo + está sobrentendido.
(2)
La otra función de los signos + y – es la de designar
operaciones: si uno de estos signos aparece colocado
entre números o expresiones numéricas, designan
a la operación de suma o a la de resta. Por ejemplo,
si se escribe 2+5 el signo + que allí aparece designa
a la operación de suma; y para esta suma los sumandos
son los números naturales 2 y 5, los cuales, considerados
como enteros, son positivos. Si quisiéramos poner en
evidencia que son positivos, cosa que no se suele hacer,
escribiríamos +2+(+5). En esta escritura debe quedar
claro que el primer signo + es un signo de positividad
que afecta al número 2 y no es un signo de suma; el
segundo signo + es un signo que corresponde a la operación
de suma y no es un signo de positividad; y el tercer
signo + vuelve a ser un signo de positividad y no es
un signo de suma. El signo + como signo de positividad
se omite siempre; en cambio el signo – como signo de
negatividad no se omite nunca. Por eso, si quisiéramos
expresar la suma de los números negativos -2 y -5 deberíamos
escribir -2+(-5).
(3)
La tercera función corresponde solamente al signo –,
y será expuesta más abajo al establecer la propiedad
SZ5.
Introducción
de paréntesis. El paréntesis
se usa en la expresión -2+(-5) debido a otra convención,
según la cual está prohibido colocar dos signos +
o – seguidos, es decir que, en una fórmula aritmética,
están prohibidas las escrituras + +, + –, – + y – –.
Entonces, como no es correcto escribir -2+-5 nos vemos
en la necesidad de introducir un paréntesis que abarque
a -5 y así obtenemos –2 + (-5). Ahora pasemos a las
operaciones.

Figura
2
2.2. Suma en Z
Daremos una regla de tipo geométrico, en relación con la Figura 2.
Regla práctica. Para sumar dos enteros se empieza
situando al primero de ellos en la recta. Por ejemplo,
si deseamos sumar -2+3, empezamos por situar el primero
de ellos, que es -2, sobre la recta de la Figura 2:
allí marcamos un punto grueso. Luego consideramos el
segundo sumando: si éste es positivo nos movemos hacia
la derecha y si es negativo nos movemos hacia la izquierda;
en este caso el segundo sumando es 3 y es positivo.
Entonces llevamos 3 unidades hacia la derecha a partir
de -2, con lo cual llegamos al número 1 (positivo).
Si, en cambio, deseamos efectuar la suma -2+(-3), ahora
el segundo sumando es negativo y entonces debemos desplazarnos
3 unidades hacia la izquierda a partir de -2. Llegamos
así al número -5. Los resultados de estos dos casos
se expresan así:
-2+3
= 1 y -2+(-3) = -5.
Con esta sencilla regla se resuelven todos los casos
de suma de enteros y además se comprueba que se cumplen
las siguientes propiedades fundamentales de la suma
en Z:
(SZ1)
Clausura. El conjunto de los números enteros,
Z, es cerrado respecto de la suma. Esto significa
que, dados dos números enteros cualesquiera, en un cierto
orden, su suma existe siempre y es a su vez un número
entero. Esto se puede escribir, usando el símbolo de
pertenencia, así:
Si
a
Z y b
Z, entonces a + b Z.
(SZ2) Asociatividad:
Si a, b, c, son números enteros se verifica:
(a+b)+c = a+(b+c). O sea, si se suman primeramente
a y b y al resultado a+b se le
suma c, se obtiene lo mismo que si se suman b
y c y luego se suma a con el resultado
de b+c. Ejemplo:
(3+(-2))+7 = 1+7 = 8
3+((-2)+7) = 3+5 = 8
lo
cual muestra que
(3+(-2))+7
= 3+((-2)+7).
Gracias a esta propiedad tiene sentido una suma de varios sumandos
sin necesidad de paréntesis, como a+b+c, o a+b+c+d+e,
porque la asociatividad implica que, cualquiera que
sea la forma en que agrupemos los sumandos, siempre
obtendremos el mismo resultado. Por ejemplo, la suma
anterior se puede indicar así: 3+(-2)+7 = 8.
(SZ3)
Conmutatividad: Si a y b son números enteros se verifica: a+b = b+a. O sea, si se cambia
el orden de los sumandos la suma no altera. Ejemplo:
-3+4 = 4+(-3).
(SZ4)
Existencia de elemento neutro: Existe un número
entero, llamado cero, que sumado con cualquier número
entero da por resultado este mismo número entero. O
sea, para cualquier número entero a se verifica:
a+0 = 0+a = a. Se dice entonces que el número
0 es elemento neutro para la suma. Por ejemplo, si se
aplica la Regla práctica dada más arriba, se obtiene:
-2+0 = -2, 0+(-2) = -2, 3+0 = 3, 0+3 = 3.
(SZ5)
Existencia del opuesto: Para cada número entero
a existe su opuesto, designado por –a
y caracterizado por las igualdades a+(-a) = 0
y (-a)+a = 0. Aquí aparece una tercera función
del signo –, que es la de designar al opuesto de un
número entero. Así, por ejemplo, la expresión -(-5)
significa “el opuesto de -5”. Por definición, el opuesto
de -5 es un número entero que sumado con -5 dé 0, y
este número es 5 pues 5+(-5) = 0. Entonces podemos afirmar
que el opuesto de -5 es 5, y esta última frase
se traduce en símbolos así: -(-5) = 5. Análogamente,
el opuesto de 5 es -5, porque -5+5 = 0.
En resumen:
El opuesto de -5 es 5 porque 5+(-5) = 0
(*)
Por
la notación del opuesto, establecida en SZ5, la frase
subrayada en (*) se puede reemplazar por la expresión
-(-5).
Luego,
la expresión (*) se puede reescribir así:
-(-5)
= 5 porque 5+(-5) = 0.
Obsérvese que en la expresión -(-5) los dos signos –
pueden interpretarse como “el opuesto de”, o sea que
la igualdad -(-5) = 5 se puede interpretar también de
este modo: “el opuesto del opuesto de 5 es 5”. En general:
el opuesto del opuesto de un número es este mismo número.
Por ejemplo, el opuesto del opuesto de -3 es -3, o sea:
-(-(-3)) = -3. En el primer miembro de esta igualdad
la sucesión de los dos primeros signos menos reemplaza
a la frase “el opuesto del opuesto de”.
Ejercicio
4. Completar las siguientes igualdades y expresar con palabras el significado
de las expresiones resultantes:
(a) -(+4) =
(b) -(-(-7)) =
(c) 5+(+2) =
(d) -(-1) =
(e) -18+(-7) =
(f) -23+45 =
Ejercicio
5. Expresar con palabras los dos significados posibles de la expresión
-4. (Consultar Funciones de los signos + y -, y SZ5).
Ejercicio
6. ¿Qué número es el opuesto del opuesto de -1? ¿Cómo se escribe, en
símbolos, la respuesta?
2.3. Resta en Z
2.3.1. Definición y regla
La definición de resta en Z es la misma que la expuesta para N cambiando
“natural” por “entero”, a saber:
La resta en Z se define como operación
inversa de la suma: se dice que a-b = c si c+b =
a. O sea que la resta entre el número entero a
y el número entero b, dados en ese orden, es
un número entero c tal que c+b = a. Si
la resta que se plantea es a-b, el número a
se llama minuendo y el número b sustraendo,
con respecto a la operación planteada. Entonces la resta
(o el resto) es un número que sumado al sustraendo da
el minuendo.
Ejemplo
1:
12-(-7)
= 19 porque 19+(-7) = 12.
Se ve que se obtiene el mismo resultado si se suma al
minuendo el sustraendo cambiado de signo. En efecto:
el minuendo es 12, el sustraendo es -7, el sustraendo
cambiado de signo es 7. Si se suma al minuendo el sustraendo
cambiado de signo se obtiene 12+7 = 19, que es el mismo
resultado obtenido previamente.
Ejemplo 2:
-3-5
= -8 porque -8+5 = -3.
Veamos si ahora también se obtiene el mismo resultado
sumando al minuendo el sustraendo cambiado de signo.
El minuendo es -3 y el sustraendo es 5; el sustraendo
cambiado de signo es -5. Si se suma al minuendo el sustraendo
cambiado de signo se obtiene -3+(-5) = 8.
Hemos ilustrado con dos ejemplos la siguiente regla:
Para hallar el resultado de una resta se suma al
minuendo el sustraendo cambiado de signo.
Dicho de otra manera:
Para hallar el resultado de una resta se suma al
minuendo el opuesto del sustraendo.
Y recordando que el opuesto de b se designa por –b,
se tiene para números enteros a y b cualesquiera:
a – b = a + (-b).
2.3.2. Supresión de paréntesis
Con lo que hemos estudiado hasta ahora podemos transformar cualquier
suma o resta en la que figuren paréntesis en una suma
o resta sin paréntesis. Lo veremos a través de ejemplos.
(a)
-3+(+2) = -3+2 pues el segundo signo + se puede omitir,
ya que +2 = 2. Se ha transformado una sucesión de dos
signos + en un solo signo + y se ha quitado el paréntesis.
(b) -3+(-2) = -3-2 pues esta resta se puede resolver
sumando al minuendo el opuesto del sustraendo, que es
precisamente lo que figura en el primer miembro de la
igualdad. Se ha transformado una sucesión de un signo
+ y un signo – en un solo signo menos y se ha quitado
el paréntesis.
(c) -3-(+2) = -3-2 pues el signo + que precede
a un número se puede omitir (+2=2). Se ha transformado
una sucesión de un signo – y un signo + en un solo signo
menos y se ha quitado el paréntesis.
(d) -3-(-2) = -3+2 pues para restar se puede sumar
al minuendo el opuesto del sustraendo. Se trata de un
caso similar al del Ejemplo 1 dado más arriba. Se ha
transformado una sucesión de dos signos menos en un
solo signo + y se ha quitado el paréntesis.
Llegamos así a otra regla práctica:
Primera regla de supresión de paréntesis. Si en una
suma o resta en Z figura un paréntesis que da lugar
a una sucesión de dos signos + o – , se puede suprimir
el paréntesis y, si había una sucesión de dos signos
iguales se sustituyen éstos por un solo signo +, y si
había una sucesión de dos signos distintos se sustituyen
éstos por un solo signo menos. Lo mismo vale si el paréntesis
se presenta al comienzo de la expresión.
Ejercicio
7. Suprimir los paréntesis
en las siguientes expresiones:
(a) -1+(-3) (b) -(-4)-(+5)
(c) -(+1)-(-1) (d) -25+(+32)
(e) –(-2+3)
Observación importante. De las reglas y de los ejemplos
dados se deduce que el conjunto Z, del cual ya sabemos
que es cerrado respecto de la suma de acuerdo con SZ1,
es también cerrado respecto de la resta: dados
dos enteros a y b cualesquiera, siempre
existe en Z la resta a-b. Esto marca una diferencia
importante con respecto a la resta en N.
2.4. Sucesión de sumas y restas: suma algebraica
Abordamos ahora el problema de resolver una sucesión
de sumas y restas del tipo siguiente:
-1+(-3)-(-1)-(+5)+(-4)+3.
A toda sucesión de sumas y restas la llamaremos suma algebraica.
Quedan comprendidas en esta denominación las sucesiones
de sumas y las sucesiones de restas, aunque no haya
“mezcla”. Por ejemplo, 3+2 es una suma y también es
una suma algebraica; 3-2 es una resta y también es una
suma algebraica. Vamos a la resolución de la suma algebraica
propuesta.
Primer
paso. Se suprimen los paréntesis de acuerdo con
la regla dada en 2.3. Se obtiene así la expresión:
-1-3+1-5-4+3.
Segundo paso. Se van efectuando una por una las
operaciones indicadas, de acuerdo con una regla similar
a la ya vista con motivo de la Figura 2: se sitúa en
el gráfico el primer número, que en nuestro caso es
-1, y luego se efectúa un desplazamiento hacia la derecha
si el signo que sigue es +, y hacia la izquierda si
el signo que sigue es –.
Procediendo así se van obteniendo sucesivamente los
siguientes resultados:
-1-3 = -4
-4+1 = -3
-3-5 = -8
-8-4 = -12
-12+3 = 9
El resultado final es 9.
Ejercicio
8. (a) Hallar todos los resultados de las expresiones dadas en el Ejercicio
7. (b) Hallar el resultado de -(-2)+(-3)-(-1)-(+4)-10;
(c) Hallar el resultado de -7-(-22)-(+45)+4; (d) Hallar
el resultado de -(-25)+(-32)-(-46)-8+(-14)-1.
Ejercicio
9. Indicar si la resta en Z: (a) es asociativa; (b) es conmutativa; (c)
tiene elemento neutro.
2.5. Multiplicación en Z
Los enteros pueden ser positivos o negativos y el único número que
tiene ambos signos es el cero. Hemos visto ya la multiplicación
de enteros positivos, pues éstos son los números naturales,
que ya fueron estudiados en #1. Entonces sólo
resta definir la multiplicación de enteros a.b cuando
uno al menos de estos factores es negativo. Distinguiremos
4 casos, de los cuales el primero ya es conocido:
Primer caso: a y b son positivos.
Ya visto en #1: si a=0 entonces a.b
= 0; si a=1 entonces a.b = b, y si
a>1 entonces a.b = b+b+...b (con a
sumandos).
Segundo caso: a es positivo y b es
negativo. Para este caso mantenemos la misma definición
anterior, o sea: si a=0 entonces a.b = 0;
si a=1 entonces a.b = b, y si a>1
entonces a.b = b+b+...+b (con a sumandos).
Hay que tener en cuenta que en esta última fórmula el
segundo miembro es una suma de sumandos negativos, lo
cual se ha visto en 2.2.
Ejemplo: 4.(-3) = -3 + (-3) + (-3) + (-3)
= -3-3-3-3 = -12.
Obsérvese que el resultado es siempre negativo.
Tercer caso: a es negativo y b es positivo.
No se puede aplicar la misma definición porque no
tiene sentido decir que se toman tantos sumandos iguales
a b como indica el número a, porque éste
es negativo. Por ejemplo, si queremos definir (-3).2
no sabemos qué quiere decir tomar menos tres sumandos
iguales a 2. Esto se subsana muy simplemente invirtiendo
el orden: tomamos dos sumandos iguales a -3,
o sea que (-3).2 = -3 + (-3) = -3-3 = -6. La definición
completa para este caso es la siguiente:
Si b=0 entonces a.b = 0; si b=1 entonces
a.b = a; y si b>1 entonces
a.b = a+a+...+a, (con b sumandos).
Cuarto caso: a y
b son negativos. Por ejemplo: ¿qué significado
se puede asignar a (-3).(-4). No podemos aplicar los
esquemas anteriores porque no tiene sentido tomar menos
tres veces -4 ni menos cuatro veces -3. Entonces
nos valemos de un razonamiento intuitivo. Parece claro
que (-3).(-4) tendría que ser igual a 12 o a -12. ¿Cómo
elegir entre estos dos valores? Veamos: en virtud del
segundo caso sabemos ya que 3.(-4) = -12. No parece
razonable que (-3).(-4) fuera también igual a -12, porque
si así fuera se tendría que 3.(-4) sería igual a (-3).(-4),
y entonces el signo menos agregado al 3 no tendría ninguna
influencia. Luego, lo más razonable es establecer que
(-3).(-4) = 12. Y en general, se adopta la siguiente
regla como definición: Si a y b son enteros
negativos, el producto a.b es positivo y es el mismo
que se obtiene si se cambia el signo de ambos factores.
En nuestro ejemplo: (-3).(-4) = 3.4 = 12.
Ejercicio
10. Hallar:
a) 2.(-15) b) (-4).(-8)
c) (-1).5 c) (-1).(-1)
d) 0.(-3)
e) 14.0
f) -5.3
g) -2.(-7).
Regla
de los signos. De las definiciones
y de los ejemplos dados se deduce la siguiente regla:
El producto en Z de números de igual signo es positivo;
el producto en Z de números de distinto signo es negativo.
O sea que
+
por + da +
–
por – da +
+
por – da –
–
por + da –
Observación. También están prohibidas las sucesiones de signos con intervención
del punto de multiplicación: +., .+, -., .- ; luego,
en vez de 3.-5 se debe escribir 3.(-5), y en vez de
3.+5 se debe escribir 3.(+5), o simplemente 3.5. En
cambio, se puede escribir indistintamente -3.(-5) o
(-3).(-5).
Propiedades
fundamentales de la multiplicación en Z:
(MZ1) Clausura: El conjunto de los números enteros, Z, es
cerrado respecto de la multiplicación. Esto significa
que, dados dos números enteros cualesquiera, en un cierto
orden, su producto existe siempre y es a su vez un número
entero. Esto se puede escribir, usando el símbolo de
pertenencia, así:
Si a Z y b Z, entonces a.b Z.
(MZ2) Asociatividad:
Si a, b, c, son números enteros se verifica:
(a.b).c = a.(b.c). O sea, si se multiplican primeramente
a y b y al resultado a.b se lo
multiplica por c, se obtiene lo mismo que si
se multiplican b y c y luego se miltiplica
a por el producto b.c. Ejemplo:
(3.(-2)).7 = -6.7 = -42
3.((-2).7) = 3.(-14) = -42
lo
cual muestra que
(3.(-2)).7
= 3.((-2).7).
Gracias a esta propiedad tiene sentido una multiplicación de
varios factores sin necesidad de paréntesis, como a.b.c,
o a.b.c.d.e, porque la asociatividad implica
que, cualquiera que sea la forma en que agrupemos los
sumandos, siempre obtendremos el mismo resultado. Por
ejemplo, el producro anterior se puede indicar así:
3.(-2).7 = -42.
(MZ3)
Conmutatividad: Si a y b son números enteros se verifica: a.b = b.a. O sea, si se cambia
el orden de los factores el producto no altera. Ejemplo:
-3.4 = 4.(-3).
(MZ4)
Existencia de elemento neutro: Existe un número
entero, llamado uno, que multiplicado por cualquier
número entero da por resultado este mismo número entero.
O sea, para cualquier número entero a se verifica:
a.1 = 1.a = a. Se dice entonces que el número
1 es elemento neutro para la multiplicación. Por ejemplo:
-2.1 = -2, 1.(-2) = -2, 3.1 = 3, 1.3 = 3, 0.1 =
0, 1.0 = 0.
Ejercicio
10. Mostrar mediante ejemplos
que no vale para la multiplicación en Z una propiedad
análoga a SZ5.
En cambio, vale esta otra propiedad, que no tiene análoga
en la suma:
(MZ5)
Existencia de elemento absorbente: Existe un
elemento de Z, a saber, el 0, tal que, multiplicado
por cualquier número entero, da 0. O sea que el cero
absorbe por multiplicación a cualquier número.
Esto se simboliza por: a.0 = 0, 0.a = 0. Por
ejemplo: 3.0 = 0.3 = 0, (-15).0 = 0.(-15) = 0.
Ejercicio
11. ¿Qué propiedad debería tener un número entero x si fuera absorbente
para la suma en Z? Escribir la propiedad en general,
válida para cualquier entero a, y luego poner
ejemplos con números particulares.
(MZ6)
Distributividad respecto de la suma y de la resta:
Si a,b,c,d, Z se verifica:
a.(b+c+d) = a.b + a.c + a.d
(b+c+d).a = b.a + c.a + d.a
a.(b-c) = a.b – a.c
(b-c).a = b.a – c.a
Como se ve, el factor a se
distribuye entre los sumandos o entre el minuendo
y el sustraendo. Obsérvese que ahora no hace falta imponer
la condición b c en el caso de la resta
b-c.
Ejercicio
12. ¿Por qué no hace falta?
Ejemplos:
a) 3.(2+(-5)) = 3.2 + 3.(-5)
= 6 + (-15) = -9
b) (-1+3+7).(-2) = (-1).(-2)
+ 3.(-2) + 7.(-2) = -18
c) (-5).(4-7) = (-5).4 – (-5).7
= 15
d) (5-(-3)).4 = 5.4 – (-3).4
= 32
Sin aplicar la propiedad distributiva, es decir, resolviendo
los paréntesis y luego multiplicando, se obtienen en
los mismos ejemplos los siguientes desarrollos:
a) 3.(2+(-5)) = 3.(-3) = -9
b) (-1+3+7).(-2) = 9.(-2)
= -18
c) (-5).(4-7) = (-5).(-3)
= 15
d) (5-(-3)).4 = 8.4 = 32
2.6. División en Z
Seguimos el esquema visto en #1 para la división en N.
La división se define en Z como operación
inversa de la multiplicación: se dice que a/b = c,
siendo , si c.b = a.
O sea que la división entre el número entero a
y el número entero b (no nulo), dados en ese
orden, es un número entero c tal que c.b =
a. Si la división que se plantea es a/b,
el número a se llama dividendo, el número
b divisor, y el resultado cociente
con respecto a la operación planteada. Entonces
el cociente es un número que multiplicado por el divisor
da el dividendo. Ejemplo:
12/(-4)
= -3 porque -3.(-4) = 12.
La división por 0 sigue careciendo de sentido. En una
división el divisor debe ser siempre no nulo.
Ejercicio
13. Verificar mediante ejemplos
que para la división vale la misma regla de los signos
que para la multiplicación. Aplicar la definición de
cociente.
Ejercicio
14. Verificar mediante ejemplos
que la división no cumple ninguna de las propiedades
fundamentales que vimos en el caso de la multiplicación.
Propiedad
conjunta de la multiplicación y la división:
Para dividir a un producto basta con dividir a uno de
los factores.
Por ejemplo, si se plantean las operaciones 8.5/2 podemos
elegir cualquiera de los dos caminos siguientes: o bien
efectuamos la multiplicación y luego la división por
2, o bien dividimos por 2 uno de los factores, que debe
ser necesariamente el 8 (porque 5 no es divisible por
2), y luego multiplicamos por el otro factor, o sea
por 5. Si elegimos el primer camino obtenemos
(8.5)/2
= 40:2 = 20.
Y si elegimos el segundo camino obtenemos
(8/2).5 = 4.5 = 20.
Cuestiones
de notación. La división
se puede indicar por el signo de fracción, /, como hemos
hecho hasta ahora, o por un signo especial tal como
o simplemente :,
como en
10:(-2)
= -5.
Si se escriben linealmente, uno a continuación de otro,
números y signos de suma, resta, multiplicación y división,
nunca deben estar juntos dos de estos signos de operaciones;
para separarlos se debe usar paréntesis. Por ejemplo,
en vez de -3.-5+2 se debe escribir -3.(-5)+2, y en vez
de -15: – 3– 1 se debe escribir -15:(-3) – 1.
En el caso de la división debe estar claro cuál es el
dividendo y cuál el divisor (o bien, cuál es el numerador
y cuál el denominador), y en el caso de la multiplicación
debe estar claro cuáles son los factores. Por ejemplo,
si se tiene una sucesión de multiplicaciones y divisiones
sin sumas ni restas y sin ningún paréntesis:
5.6:3.2,
(*)
debe
entenderse que se van efectuando las operaciones una
por una, en el orden indicado. O sea, en este caso:
5.6
= 30
30:3 = 10
10.2 = 20
y el resultado final es 20.
La regla que acabamos de enunciar, diciendo que se van efectuando
las operaciones una por una, en el orden indicado, suele
llamarse regla de asociación por la izquierda,
porque en cada paso se efectúa la operación indicada
a partir del resultado de todo lo que queda a la izquierda.
En nuestro ejemplo comenzamos multiplicando por 6 a
todo lo que hay a la izquierda, que es solamente 5;
en el segundo paso dividimos por 3 al resultado de todo
lo que queda a la izquierda, que es 30; y en el tercer
paso multiplicamos por 2 al resultado de todo lo que
queda a la izquierda, que es 10. La regla de asociación
por la izquierda continúa valiendo cuando hay paréntesis,
pero en tal caso todo lo que es abarcado por cada par
de paréntesis se considera como un solo número. Por
ejemplo, si en la expresión (*) intercalamos paréntesis
del siguiente modo:
(5.6):(3.2)
se
entiende que el dividendo es 30 y el divisor es 6, luego
el resultado es 5. Si se intercalan paréntesis de otro
modo puede ser que el resultado sea el mismo que el
obtenido sin paréntesis. Por ejemplo, en
5.(6:3).2,
aparece
un producto de tres factores, que son 5, 6:3 y 2. El
segundo de tales factores vale 2, luego la expresión
es equivalente al producto 5.2.2, y entonces el resultado
final es 20, como se obtuvo sin paréntesis. Si en (*)
colocamos paréntesis de este modo:
(5.6:3).2,
está
claro que tales paréntesis son superfluos, porque no
modifican la regla enunciada para el caso en que no
hay paréntesis, pues estos paréntesis indican una asociación
por la izquierda. Se ve que, según cómo se coloquen
los paréntesis, se obtendrá un resultado u otro.
Ejercicio
15. Establecer los resultados
que se obtienen con las siguientes intercalaciones de
paréntesis en la expresión (*): (a) (5.6):(3.2); (b)
5.6:(3.2); (c) 5.(6:3.2).
Ejercicio
16. Verificar mediante ejemplos
que ninguna de las propiedades fundamentales de la multiplicación,
desde MZ1 hasta MZ6, se puede extender a la división.
MZ4 se puede extender parcialmente, pues la división
admite un elemento neutro a derecha, pero no a izquierda;
¿cuál es? MZ5 se puede extender parcialmente pues la
división admite un elemento absorbente a izquierda pero
no con respecto a todos los números enteros sino con
respecto a los enteros no nulos. ¿Cuál es ese elemento
absorbente a izquierda? MZ6 se puede extender parcialmente
a la división pero solamente en el caso de distributividad
a derecha, y siempre que las divisiones tengan sentido;
por ejemplo: (4+8-6):2 = (completar la igualdad aplicando
distributividad).
Ejercicio
17. Dar un ejemplo en el
que no valga la distributividad a izquierda de la división
respecto de la suma o de la resta.
La definición de múltiplo en Z es análoga a la vista
para N:
Definición
de múltiplo y de divisibilidad en Z. El
número entero m se dice múltiplo en Z
del número entero n si existe en Z el cociente
m/n. En tal caso se dice también que m
es divisible por n.
Ejercicio
18. Los ejemplos quedan a cargo del lector.
2.7. Mínimo común múltiplo
Esta noción es muy importante y se aplicará en 3.3. a la suma
y a la resta de números racionales. Se trata de Hallar
múltiplos comunes a varios números dados. Por ejemplo,
dados los números 2 y 3, Hallar un número que sea a
la vez múltiplo de 2 y de 3. Hallar una solución es
muy sencillo: se multiplican los números dados entre
sí. Como los datos son números enteros, al multiplicarlos
entre sí se obtiene un número que es múltiplo de cada
uno de ellos, o sea que es un múltiplo común.
En nuestro ejemplo tal múltiplo común es 6. Por supuesto,
éste no es el único múltiplo común: cualquier múltiplo
de 6 es también múltiplo común a 2 y 3; por ejemplo,
12, 18, 24, 30, 36, etc., son múltiplos comunes a 2
y 3. Dados los números enteros a1, a2,
..., an, hay infinitos múltiplos comunes
a todos ellos, como se ve formando el producto a1.a2...an,
que ya es un múltiplo común, y multiplicando a éste
por un número entero k cualquiera, obteniendo
k.a1.a2...an.
Dando valores sucesivos a k se obtienen infinitos
múltiplos comunes. Téngase en cuenta que k puede
ser positivo, nulo o negativo. Pero puede haber todavía
más múltiplos comunes. Por ejemplo, si en vez de partir
de 2 y 3 partimos de 4 y 6, formamos el producto 4.6
= 24 y, procediendo como antes, obtenemos una lista
infinita de múltiplos comunes a 4 y 6 considerando los
múltiplos de 24:
24, 48,
72, 96, ..., 0, -24, -48, -72, -96, ...
Pero en esta lista no están todos los múltiplos
comunes a 4 y 6. Por ejemplo, no está 12, que también
es un múltiplo común porque 12 = 4.3 y 12 = 6.2. Tampoco
están en esa lista los múltiplos impares de 12, o sea
los que resultan de multiplicar a 12 por un número impar,
como 36, 60, 84, 108, etc. ¿Hay algún método para Hallar
todos los múltiplos comunes a varios números
dados? Sí: es el método del mínimo común múltiplo.
Definición
de mínimo común múltiplo. Llamamos
mínimo común múltiplo de los números enteros
no nulos a1, a2, ..., an,
al menor número positivo no nulo que sea múltiplo común
a todos ellos.
Obsérvese que se exige que el mínimo común múltiplo
sea positivo y no nulo. En el caso de 4 y 6, que acabamos
de examinar, se ve fácilmente que el mínimo común múltiplo
es 12. En efecto: ya vimos que 12 es múltiplo común
de 4 y 6 y además es no nulo y positivo. ¿Es el menor
de todos los que cumplen estas condiciones? Una simple
inspección nos muestra que la respuesta es afirmativa,
porque su existiera algún múltiplo común positivo menor
que 12 tendría que estar comprendido entre 6 y 11, ya
que un número positivo menor que 6 no puede ser múltiplo
de 6. Ahora bien, los números comprendidos entre 6 y
11 no son múltiplos comunes a 4 y 6, porque entre ellos
el único múltiplo de 6 es 6, que no es múltiplo de 4,
y el único múltiplo de 4 es 8, que no es múltiplo de
6. Entonces el mínimo común múltiplo buscado es 12.
Este ejemplo nos ayuda a encontrar una regla práctica
para calcular el mínimo común múltiplo. Veamos primeramente
el caso en que los números dados son todos positivos
no nulos.
Regla
práctica 1. Si se dan varios
números positivos no nulos se toma el mayor de ellos
y se observa si es múltiplo de todos los demás; si lo
es (como en el caso de 2, 4 y 8) ese número (el 8) es
el mínimo común múltiplo. Si no es múltiplo de todos
los otros (como en el caso de 2, 4 y 6), se multiplica
al mayor por 2 (en nuestro ejemplo, 6.2 = 12) y se observa
si este producto es múltiplo de todos los demás números
dados; si lo es (como ocurre en este ejemplo) entonces
ese número (el 12) es el mínimo común múltiplo. Si no
es múltiplo de todos los demás, se multiplica al mayor
de los números dados por 3 y se observa si este nuevo
producto es múltiplo de todos los otros números; si
no se obtiene una respuesta afirmativa se prueba multiplicando
por 4, y si es necesario por 5, por 6 y así siguiendo
hasta obtener un producto que sea múltiplo de todos
los números dados. El primer número hallado de este
modo que sea múltiplo de todos los números dados es
el mínimo común múltiplo.
La aplicación de esta regla es muy sencilla si los números
dados no son muchos y además son relativamente pequeños.
Por ejemplo, dados los números
4, 6 y
9,
tomamos
el mayor, que es 9, y observamos si es múltiplo de todos
los otros. Se ve que falla con ambos. Entonces multiplicamos
9.2 = 18 y sometemos este producto a la misma prueba:
falla con el 4. Multiplicamos 9.3 = 27 y probamos con
este producto: falla con ambos. Multiplicamos 9.4 =
36 y probamos con este producto: vemos que es múltiplo
de 4 y de 6. Luego, 36 es el mínimo común múltiplo buscado.
Si en vez de darnos tres números nos dan cien mil y
si todos ellos son mayores que un millón, la tarea se
torna larga y trabajosa, pero teóricamente la regla
da resultado siempre.
En lo que sigue abreviaremos la denominación “mínimo
común múltiplo” mediante el símbolo “m.c.m.”.
Ejercicio
19. Hallar el m.c.m. en
cada uno de los siguientes casos: (a) 2, 5, 10, 15.
(b) 9, 12. (c) 6, 8, 9.
Definición
de número primo. Un número
entero es primo si es divisible solamente por
sí mismo, por su opuesto, por 1 y por -1.
Por ejemplo, 7 es primo porque sólo es divisible por
7, por -7, por 1 y por -1. También es primo -11, porque
sólo es divisible por -11, por 11, por 1 y por -1.
Obviamente, si un número entero es primo su opuesto
también lo es.
Ejercicio
20. Indicar cuáles son los
diez primeros números enteros positivos primos, ordenados
de menor a mayor.
Regla
práctica 2. Si todos los
números dados son enteros positivos no nulos y primos,
su m.c.m. es el producto de todos ellos.
Es decir que en este caso no vale la pena aplicar la Regla práctica
1: directamente se multiplican entre sí todos los números
dados. Por ejemplo, si tales números son 5, 7 y 11,
que son todos primos, su m.c.m. es su producto: 5.7.11
= 385.
La Regla 1 se puede enunciar sintéticamente así:
El mínimo común múltiplo de varios números enteros
positivos no nulos es el primer múltiplo del mayor de
los dados que sea múltiplo de todos los otros.
Se entiende que, en este enunciado, el primer múltiplo de un número
x que sea múltiplo de todos los demás es el primero
que aparezca en la lista ordenada: x.1, x.2, x.3,
..., x.n, ... que cumpla esa condición.
Veamos ahora qué sucede si alguno de los números dados
es negativo. Para considerar este caso será útil introducir
previamente el concepto de valor absoluto.
Definición
de valor absoluto. Se llama
valor absoluto de un entero positivo a ese mismo
número, y valor absoluto de un entero negativo
a su opuesto.
El valor absoluto de un número se simboliza colocando ese número
entre barras verticales; el valor absoluto de n
se designa por |n|.
Ejemplos: |5| = 5, |-3| = 3,
|0| = 0.
Observación. El valor absoluto de un número es
siempre positivo.
Ejercicio
22. Hallar:
a) |-11|
b) |-3+4|
c) |3-7+1|
d) |-4+7-2
e) |8-9| f)
|-2+8-6|.
Ahora estamos en condiciones de ampliar las reglas prácticas
1 y 2 para cubrir también los casos en que haya números
negativos. Las respectivas reglas ampliadas serán designadas
mediante los mismos números con tilde, o sea 1´ y 2´.
Regla
práctica 1´. Para Hallar
el m.c.m. de varios números enteros no nulos (positivos
o negativos) se toma el de mayor valor absoluto y se
observa si es divisible por los otros; si lo es, el
valor absoluto de ese número es el m.c.m. buscado; si
no lo es, a ese valor absoluto se lo multiplica por
2 y se observa si este producto es divisible por todos
los números dados, si lo es, ese producto es el m.c.m.;
si no los es, al valor absoluto considerado en primer
término se lo multiplica por 3 y se efectúa la misma
verificación; si es necesario, se prosigue multiplicando
al mismo valor absoluto inicial por 4, por 5, etc.,
hasta hallar un número que sea múltiplo de todos los
dados. Ese número es el m.c.m. buscado.
Ejemplo. Si los números dados son 2, -15, -5
y 10, se ve que el de mayor valor absoluto es -15. Entonces
se toma su valor absoluto, que es 15, y se observa si
es divisible por todos los demás. No lo es, pues falla
la división por 2; entonces multiplicamos por 2 el valor
absoluto hallado previamente, o sea 15, y obtenemos
30. Se observa si este número es divisible por todos
los dados, o sea por 2, -5 y 10. (No hace falta averiguar
nada respecto de -15 porque, de acuerdo, con el método
usado, el número que obtenemos al multiplicar por 2,
por 3, etc., es automáticamente múltiplo de -15). Y
efectivamente, 30 es divisible por 2, por -5 y por 10.
Luego, 30 es el m.c.m. buscado.
Regla
práctica 2´. Si todos los
números dados son enteros primos (positivos o negativos)
no nulos, su m.c.m. es el valor absoluto del producto
de todos ellos.
Ejemplo. Si los números dados son 2, -3 y 7,
se ve que todos ellos primos; luego su m.c.m. es el
valor absoluto del producto, o sea que es |2.(-3).7|
= |-42| = 42.
Ejercicio
23. Hallar el m.c.m. en cada caso: (a) 4, 3, -8, -6. (b) 5, -7, 11. (c)
-5, 6, 10, 2. (d) 1, -6, 9.
¿Qué pasa si uno de los números
dados es 0?
Por ejemplo: si los números dados son 4, -7, 2, 0 y -1, hay que tener
en cuenta que el único múltiplo de 0 es 0, porque 0
multiplicado por cualquier número es 0. Pero, por la
misma razón, 0 es múltiplo de todos los otros números,
luego 0 es múltiplo común y además es el único múltiplo
común. Parecería que, por ser el único múltiplo común
y ser el menor de todos los números positivos, es también
el mínimo común múltiplo. Pero esto no está de acuerdo
con la definición general que hemos dado, la cual exige,
en primer lugar, que todos los números dados sean no
nulos, y además que el m.c.m. sea también no nulo. Luego,
tenemos dos opciones: o bien declaramos que en este
caso no hay m.c.m., o bien damos una definición especial
para este caso diciendo que, si uno de los números dados
es 0, el m.c.m. es 0. Adoptaremos esta última posibilidad:
Por definición, si uno de
los números dados es 0, el m.c.m. es 0.
2.8. Sumas algebraicas con las cuatro operaciones combinadas
Como estamos operando en Z, si se plantea una división hay que asegurarse
de que sea posible efectuarla en Z. Por ejemplo, 15:6
no tiene sentido en Z pues no existe ningún número entero
que multiplicado por 6 dé 15. También debe evitarse
que el divisor sea 0.
Hechas estas aclaraciones, consideremos expresiones
con operaciones combinadas teniendo en cuenta el uso
de paréntesis que acabamos de señalar al final de 2.5.
(antes del Ejercicio 14).
Empecemos por el siguiente ejemplo:
-5+3.(7-10)-4.(-14+6:(-2))
(**)
Ante todo conviene aclarar que, entre las cuatro operaciones
fundamentales, la suma y la resta son las dominantes.
La expresión (**) queda dividida en términos
por medio de los signos + y – que no estén dentro de
paréntesis. Recorramos la expresión de izquierda a derecha.
El primer signo de operación que aparece es el signo
+ colocado entre -5 y 3. Este signo no figura dentro
de un paréntesis, luego divide en términos a la expresión
total: el primer término abarca a todo lo que lo antecede,
que en nuestro caso es -5; y el segundo término se extiende
hacia la derecha hasta el próximo signo + o – que no
esté contenido en un paréntesis; desechamos el signo
menos colocado entre 7 y 10 porque se encuentra dentro
de un paréntesis; luego llegamos al signo menos que
precede a 4. Este signo no figura dentro de un paréntesis,
luego marca el final del segundo término, que es entonces
+3.(7-10). Para Hallar el tercer término seguimos desplazándonos
hacia la derecha y no encontramos ningún otro signo
+ o – que esté libre de paréntesis. Luego, el tercero
y último término es -4.(-14+6:(-2)). Para llegar al
resultado final de la expresión (**) conviene resolver
por separado cada uno de los términos:
Primer
término: -5
Segundo término: +3.(7-10) = 3.(-3)
= -9
Tercer término: -4.(-14+6:(-2))
Obsérvese
ante todo que el interior del paréntesis es una expresión
que a su vez tiene dos términos: -14 y 6:(-2). Se nos
presentan dos caminos: o bien aplicamos la propiedad
distributiva, distribuyendo -4 entre esos dos términos,
o bien hallamos el resultado de la expresión que figura
dentro del paréntesis y luego lo multiplicamos por -4.
Elegimos esta última posibilidad. Lo que hay dentro
del paréntesis se resuelve así:
-14+(-3)
= -17.
Este resultado se
multiplica por -4 y se halla así el resultado buscado.
En resumen:
-4.(-14+6:(-2))
= -4.(-17) = 68
Ahora
colocamos uno a continuación del otro los resultados
de cada término de la expresión (*) con sus respectivos
signos y obtenemos:
–
5 – 9 + 68 = 54.
Éste es el
resultado final de la expresión (*).
Ahora vamos a expresar con palabras, de manera precisa,
el procedimiento que hemos aplicado en este ejemplo.
Definición. Llamamos signos dominantes a los signos de suma y de resta:
+ y – .
Definición.
Llamamos términos de una expresión a cada una de las partes
en que ella queda dividida por los signos dominantes
que no figuren dentro de paréntesis. Los términos se
numeran de izquierda a derecha: primero, segundo, etcétera.
Lo abarcado por cada par de paréntesis funciona como
un solo bloque.
Regla de operaciones combinadas. Para Hallar
el resultado de una expresión en la que figuren números
enteros afectados por operaciones de suma, resta, multiplicación
y división, se debe resolver por separado cada uno de
los términos y luego efectuar con ellos las operaciones
de suma o de resta que estén indicadas. Dentro de un
paréntesis puede haber una subexpresión que contenga
a su vez diversos términos: se debe proceder con ella
del mismo modo que con la expresión total. Si un paréntesis
está multiplicado por un factor, hay dos maneras de
Hallar el resultado de esta multiplicación: la primera
consiste en aplicar la distributividad, multiplicando
al factor por cada uno de los términos internos del
paréntesis; la segunda consiste en Hallar el resultado
de las operaciones indicadas dentro del paréntesis y
luego multiplicar ese resultado por el factor en cuestión.
Por el hecho de que las operaciones de suma y resta
son dominantes, toda expresión como (**), en la que
se pueden distinguir varios términos, es considerada
como suma algebraica porque consiste en la suma
algebraica de sus términos.
Ejercicio
24. Hallar los resultados
de las siguientes sumas algebraicas:
a) -3.(5+8)+4.(14-5) b) -4:2+5.9:3-(-2).(7-8:(4.2)-1)+3.(5-7.2)
c) -10:2.4.(-9+11)-4.(-4:(-2).3)+(12-6):3-20:(5+7)
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#3. NÚMEROS RACIONALES: Q
3.1. Fracciones
La idea de fracción surge de la operación de fraccionar o
dividir un objeto, que puede ser real (como una manzana)
o ideal (como un segmento de recta). Si se toma un objeto
(real o ideal), considerado como unidad, se lo divide
en n partes iguales (o equivalentes), y se toman
m de esas partes, se obtiene un nuevo objeto
que se simboliza por medio de la fracción m/n,
o bien . Por ejemplo, si se divide el objeto
unidad en cinco partes equivalentes y se toman dos de
ellas, se obtiene un objeto que se simboliza por medio
de las palabras “dos quintos”, o bien por los símbolos
2/5 o .
Los símbolos del tipo m/n, como 2/5, se
llaman fracciones, y refiriéndonos a la notación
general m/n, el número natural m se llama
numerador y el número natural n se llama
denominador de la fracción. Entonces: el denominador
indica en cuántas partes iguales se ha dividido la unidad,
y el numerador indica cuántas se han tomado. Si m
< n, el objeto representado por m/n es
más pequeño que el objeto tomado como unidad, lo cual
se expresa mediante la fórmula < 1. Y si m = n esto quiere
decir que se ha dividido la unidad en n partes
y se han tomado todas ellas, con lo cual volvemos a
obtener el mismo objeto unidad. Entonces: . Por ejemplo, .
Vamos a examinar dos casos particulares muy importantes:
el denominador de una fracción ¿puede ser 1 o 0? Veamos:
Denominador 1, o sea m/1. Con un poco de esfuerzo
podemos aceptar que “dividir a la unidad en una sola
parte” es lo mismo que no dividirla, es decir que en
este caso la parte es toda la unidad. Entonces, tomar
m de esas partes equivale a tomar m unidades.
Luego, m/1 = m. Por ejemplo, 5/1 = 5. O sea que
las fracciones de denominador 1 representan a un número
natural, a saber, el número que figura como numerador.
Luego:
Si m es un número natural, la fracción m/1 representa
a ese número natural, es decir:
.
¿Denominador 0? Si en una pretendida fracción
m/n el denominador n fuera 0, ello significaría
que se ha pretendido dividir al objeto unidad en 0 partes
iguales; pero esto carece de sentido, por lo cual también
carece de sentido la notación m/0. Luego:
Las fracciones tienen siempre
denominador distinto de 0.
Hemos visto casos en que las fracciones son menores que 1, como 2/5,
o iguales a 1, como 5/5. También hemos visto que pueden
ser mayores que 1 si el numerador es mayor que 1 y el
denominador es 1, como en el caso de 5/1. Pero ¿pueden
ser mayores que 1 con denominador también mayor que
1? Sí, pero para obtenerlas necesitamos partir de más
de un objeto unidad. Por ejemplo, si nos dan dos objetos
tomados como unidades (dos manzanas o dos segmentos,
etc.) y dividimos a cada uno de ellos en 5 partes iguales,
tenemos a nuestra disposición 10 de estas partes. Si
tomamos 8 de ellas obtenemos un nuevo objeto que puede
ser representado por la fracción 8/5 u . Evidentemente, para formar estos ocho
quintos hemos debido tomar la totalidad de los quintos
de una de las unidades y tres quintos de la otra. Luego,
es natural considerar que 8/5 es mayor que 1 y menor
que 2, o sea:
.
En general, si en la fracción m/n el numerador
es mayor que el denominador, siendo ambos números naturales,
la fracción es mayor que 1. O sea:
.
Fracciones aparentes y puras. Acabamos de ver
que, para obtener una representación de la fracción
8/5 es necesario disponer de dos unidades, dividirlas
en cinco quintos a cada una y tomar los cinco quintos
de una de ellas y tres quintos de la otra. Pero si tomáramos
el total de los diez quintos reencontraríamos las dos
unidades de partida, lo cual nos permite escribir 10/5
= 2. Se comprende a partir de este ejemplo que, cada
vez que el numerador es un múltiplo del denominador,
siendo ambos naturales y el denominador no nulo, la
fracción es igual a un número natural, que es el cociente
entre numerador y denominador. Por ejemplo:

Definición. Las fracciones entre números naturales cuyo numerador es múltiplo
de su denominador se llaman fracciones aparentes,
y las fracciones no aparentes se llaman fracciones
puras.
Definición
de igualdad de fracciones. Todas
las fracciones entre números naturales están sometidas
a la convención según la cual si m.q = n.p.
O sea, las fracciones m/n y p/q son iguales
si los productos cruzados son iguales, o sea
si m.q = n.p. (Se sobrentiende, por la forma
habitual en que se interpretan las definiciones, que
si se verifica una cualquiera de estas dos igualdades
se cumple también la otra, o sea: si los productos cruzados
son iguales entonces las fracciones dadas son iguales,
y si las fracciones son iguales entonces los productos
cruzados son iguales).
Ejercicio
25. Colocar el signo igual
entre dos fracciones en los casos en que corresponda:
(a) 4/14 6/21; (b) 1/5 3/10; (c) 8/3 24/6; (d)
28/21 20/15; (e) 14/4 7/3; (f) 0/2 0/7
Ejercicio
26. Verificar mediante ejemplos que, si n y q son no nulos
y además existe un número natural k tal que,
o bien m = k.p y n = k.q, o bien p
= k.m y q = k.n, entonces se cumple la condición
de igualdad para las fracciones m/n y p/q.
Ejercicio
27. ¿Vale la proposición
recíproca de la anterior? O sea, ¿es cierto que si se
cumple la condición de igualdad entre m/n y p/q
entonces existe un número natural k tal que,
o bien m = k.p y n = k.q, o bien p
= k.m y q = k.n?
La palabra “razón” suele utilizarse en lugar de “cociente”.
Se dice, por ejemplo, que 2 es la razón entre 10 y 5.
Siguiendo análoga costumbre, las fracciones suelen ser
llamadas “razones”. Por ejemplo, se dice que la fracción
7/2 es la razón entre 7 y 2.
Fracciones (o razones) negativas. Las fracciones
que hemos visto hasta aquí (tanto las aparentes como
las puras) son consideradas positivas, porque en ellas
intervienen solamente números naturales, que son enteros
positivos (incluido el 0, que puede aparecer solamente
como numerador). Pero ahora introduciremos las fracciones
entre números enteros cualesquiera (positivos o negativos,
salvo 0 como denominador), adoptando la misma definición
de igualdad que usamos antes para el caso de razones
entre números naturales.
Definición.
Si m, n, p, q, con n y q no nulos, son números
enteros (positivos o negativos) se acepta que las fracciones
(o razones) m/n y p/q son iguales si y
solamente si se cumple m.q = n.p. (Obviamente,
cada uno de los números m, n, p, q, es considerado
con su propio signo).
Por analogía con lo que se dijo para las fracciones
entre números naturales, también vale para las fracciones
entre enteros la regla de los productos cruzados.
Todo lo dicho más arriba acerca de denominador 1, imposibilidad
de denominador 0, y fracciones puras y aparentes
se extiende por analogía a fracciones entre enteros
cualesquiera. Así, pues, -10/2 es una fracción aparente
pues -10 es múltiplo de 2 en Z. En cambio, 3/-2 es fracción
pura porque 3 no es múltiplo de -2 en Z.
Toda fracción aparente se considera igual al cociente
entre su numerador y su denominador, que es un número
entero. Por ejemplo:

3.2. Introducción de los números racionales
Recordemos ahora que el adjetivo derivado del sustantivo
“razón” es “racional”. Esto justifica la siguiente denominación.
Definición
de número racional. Llamamos
así a cualquier fracción entre números enteros, estableciendo
(según ya se ha visto) que la igualdad m/n = p/q
es equivalente a la igualdad m.q = n.p. El conjunto
de todos los números racionales se designa por Q. (Recordemos
que en toda fracción el denominador debe ser distinto
de cero, lo cual se traslada entonces a los números
racionales).
Como las palabras “razón” y “racional” tienen también
otra acepción, vinculada con la capacidad para razonar
o para hacer razonamientos, se podría sospechar que
los números racionales tienen algo que ver con el razonamiento
o con lo razonable, pero no es así. En el caso de estos
números, las palabras “razón” y “racional” se refieren
simplemente a cocientes o fracciones.
Signos. Lo visto acerca de los signos en la multiplicación
y en la división de enteros se adopta por definición
para los números racionales. En consecuencia, se tiene
lo siguiente, para números enteros m y n,
con n 0:
Si m y n tienen signos iguales, se dice
que el racional m/n es positivo.
Si m y n tienen signos distintos, se dice
que el racional m/n es negativo.
El signo correspondiente a un racional se antepone a
la raya de fracción y, como en el caso de los enteros,
el signo + que indica positividad se suele omitir:

Por lo que se vio al final de 3.1. se tiene que
todos los enteros son racionales, pues se pueden escribir
como fracción aparente con denominador 1. Luego:
Q
y Z Q.
Teorema. Un número racional no altera si se multiplican
o se dividen su numerador y su denominador por un mismo
número entero no nulo.
En efecto: si se parte del racional y se multiplican numerador y denominador
por el entero p, no nulo, se obtiene el número
racional . Para demostrar
que el número primitivamente dado, m/n, es igual
al número obtenido, (m.p)/(n.p), se forman los
productos cruzados m.n.p y n.m.p, que
son obviamente iguales. Luego, es válida la igualdad
que se quería demostrar, o sea:
= .
Ejemplos: 
De acuerdo con el enunciado del teorema, vale una propiedad análoga
para la división, o sea: si m y n son
divisibles por p (no nulo), se tiene que el número
racional m/n es igual al número racional (m/p)/(n/p).
La demostración se obtiene efectuando los productos
cruzados, que son: . Como estos productos cruzados son
iguales, queda demostrado lo que deseábamos, o sea:

Ésta es la base de la simplificación de fracciones.
Por ejemplo, en la fracción se observa que numerador
y denominador son divisibles por el entero 2; entonces,
efectuando la división de ambos por dicho entero, se
obtiene la fracción simplificada: , que representa
al mismo número racional:
= .
3.3. Suma y resta de racionales
La idea fundamental es la siguiente: si los números racionales dados
tienen el mismo denominador, o sea denominador común,
se suman o se restan los numeradores y se coloca el
mismo denominador. Ejemplos:

¿Por qué basta con sumar los numeradores y colocar el
mismo denominador? Porque, al tener denominador común,
como por ejemplo 3/2 y 7/2, ambos denominadores indican
partes de la unidad que se consideran equivalentes entre
sí, en este caso se trata de medios: 3 medios
y 7 medios. Entonces esas partes de la unidad, en nuestro
caso los medios, funcionan como si fueran objetos equivalentes,
como 3 manzanas y 7 manzanas o 3 segmentos y 7 segmentos.
Luego, es natural sumarlos como se suman las manzanas
y los segmentos: 3 medios más 7 medios es igual a 10
medios.
Esto no se puede hacer si los denominadores son distintos, como en
el caso de 3/2 y 5/3: los medios y los tercios son “cosas”
diferentes, como las manzanas y las peras. Lo que se
hace entonces es reducir las fracciones dadas a fracciones
que tengan el mismo denominador, o denominador común.
Una manera sencilla de obtener un denominador común
consiste en multiplicar entre sí los denominadores dados,
en nuestro caso 2.3 = 6. Ahora bien: si en la fracción
3/2 queremos reemplazar el denominador 2 por el denominador
6, debemos multiplicar el numerador 3 por el mismo número
3, aprovechando el teorema visto en 3.2., según
el cual si se multiplican el numerador y el denominador
por un mismo número entero no nulo el número racional
no altera. Entonces, multiplicando numerador y denominador
por 3 se obtiene:
;
el otro número racional dado es 5/3 y el pretendido denominador común
es 6; para lograrlo hay que multiplicar el denominador
3 por 2, pero entonces, para que el número racional
no altere, debemos multiplicar el numerador por el mismo
número 2, luego:
;
los números racionales dados pueden sustituirse por 9/6 y 10/6, que
tienen denominador común y se pueden sumar en forma
directa, dando por resultado 19/6. Todos los pasos que
hemos explicado se representan simbólicamente por la
siguiente sucesión de igualdades:
.
Mínimo común denominador
Acabamos de ver que para sumar o restar números racionales de distinto
denominador lo primero que hay que hacer es reducirlos
a común denominador. Se comprende de inmediato que,
para ello, lo más simple es hallar el mínimo común múltiplo
de los denominadores, el cual es llamado mínimo común
denominador. Por ejemplo, si nos proponen la suma
algebraica de racionales:
,
hallamos el m.c.m. de los denominadores, que es 36, el cual es entonces
el mínimo común denominador. Ahora bien: si deseamos
reemplazar a 5/6 por una fracción de denominador 36,
observemos que 36:6 = 6. Luego, estamos deseando multiplicar
al denominador de la primera fracción por 6; para que
dicha fracción no altere debemos multiplicar al numerador
5 por el mismo número, o sea por 6, lo cual da 30. Luego,
la primera fracción puede ser reemplazada por 30/36.
El denominador de la segunda fracción es 9 y tenemos
que 36:9 = 4. Entonces, si queremos reemplazar a la
segunda fracción por otra igual a ella pero con denominador
36, debemos multiplicar al denominador 9 por 4; y para
que la fracción no altere debemos multiplicar también
al numerador por 4, o sea que obtenemos -4.4 = -16.
La segunda fracción debe entonces ser reemplazada por
-16/36. El denominador de la tercera es -4 y 36:(-4)
= -9. Luego, si reemplazamos -4 por 36 estamos multiplicando
al denominador de la tercera fracción por -9. Para que
la fracción no altere debemos también multiplicar por
-9 al numerador y obtenemos 3.(-9) = -27. Entonces la
tercera fracción se reemplaza por -27/36. Luego, la
suma algebraica propuesta se reduce a la siguiente:
,
(*)
donde todas tienen el mismo denominador, y en consecuencia se opera
con ellas colocando el mismo denominador común y efectuando
la correspondiente suma algebraica de los numeradores,
o sea:
,
(**)
y éste es el resultado de la suma algebraica propuesta.
Se suele omitir la fórmula (*), pasando directamente a (**).
Ejercicio
28. Efectuar las siguientes
sumas algebraicas, reduciendo a mínimo común denominador:

(En este último caso recordar que ).
3.4. Multiplicación y división de racionales
Vamos a dar una nueva interpretación de la multiplicación de números
naturales para que se comprenda mejor el mecanismo de
la multiplicación de fracciones. El producto de 2 por
3 se puede imaginar de este modo: tomar 2 grupos
de 3 unidades cada uno, lo cual lleva a formar un
grupo de 6 unidades, y entonces escribimos 2.3 = 6.
Pero en vez de decir que tomamos 2 grupos de 3 unidades
podemos decir, más brevemente, que tomamos 2 de 3.
Trataremos de extender esta interpretación a las fracciones.
Para darle un sentido al producto de 1/2 por 1/3, pensemos
en imitar lo que acabamos de decir acerca de 2 por 3.
Veamos:
Multiplicar
2 por 3 significa tomar 2 de 3.
Por
analogía:
Multiplicar
por
significa .
Pero, ¿cómo se halla un medio de un tercio? De este modo: se comienza
por dividir la unidad en 3 partes iguales y tomar una
de ellas, que es 1/3. Y ahora, un medio de ese tercio
es la mitad de dicho tercio. ¿Cuántas veces cabe este
trozo en la unidad completa? Evidentemente, cabe dos
veces en cada tercio, y como hay 3 tercios, el mencionado
trozo cabe 6 veces en la unidad completa. Luego, el
trozo en cuestión es un sexto, o sea:
.
Y como habíamos convenido que multiplicar 1/2 por 1/3
es lo mismo que tomar 1/2 de 1/3, obtenemos este resultado:
.
Se ve que para hallar el producto de 1/2 por 1/3 hemos
multiplicado lo numeradores entre sí y los denominadores
entre sí. Entonces adoptamos esta regla como definición
general:
Definición
de producto de racionales.
Para hallar el producto de dos números racionales se
multiplican los numeradores entre sí y los denominadores
entre sí, y se coloca el signo que corresponda de acuerdo
con la regla de los signos vista para la multiplicación
de enteros. O sea:

Si hay más de dos factores, por ejemplo, si se trata de multiplicar
, vale la misma regla:
se multiplican los numeradores entre sí y los denominadores
entre sí y se coloca el signo que corresponda según
la regla de los signos; en este ejemplo se tiene:
=
.
Más arriba dijimos que “multiplicar 1/2 por 1/3” significa
lo mismo que “tomar 1/2 de 2/3”. En expresiones de este
tipo, la preposición “de” equivale a un signo de multiplicación.
Así, pues, “hallar los 3/4 de 7/2” equivale a “hallar
el producto 3/4 . 7/2”, o sea que 3/4 de 7/2 es igual
a 21/8.
Ejercicio
29. Efectuar las siguientes
multiplicaciones:

;
en este último caso al multiplicar los numeradores entre
sí y los denominadores entre sí hay que aplicar también
la regla de los signos.
;
recordar que 

(f) Hallar .
Ahora pasamos a la división de fracciones.
En 2.5. vimos la propiedad MZ1,
según la cual el conjunto de los números enteros, Z,
es cerrado respecto de la multiplicación. Después,
en 2.6., propusimos como Ejercicio
14 verificar mediante ejemplos que la división no cumple
ninguna de las propiedades fundamentales que vimos en
el caso de la multiplicación. En consecuencia, la división
en Z no cumple una propiedad análoga a la MZ1, es decir
que el conjunto Z no es cerrado respecto de la división.
Hay una excepción a la posibilidad de dividir un número
por otro que se mantiene a lo largo de toda la matemática:
esta excepción es la división por 0. Pero cabría preguntar
si, dejando de lado este caso excepcional, el conjunto
Z es cerrado respecto de la división con divisor no
nulo. La respuesta sigue siendo negativa. Por ejemplo,
7 y 2 pertenecen a Z y 2 es no nulo, pero el cociente
7:2 no existe en Z: no hay ningún número entero
que multiplicado por 2 dé 7. Los números racionales
vienen a llenar este vacío: 7:2 es igual al número racional
7/2. Ésta es la razón por la cual los números racionales
se simbolizan mediante una raya de fracción, que es
también símbolo de división. Pero entonces observamos
que, en el conjunto Q, dividir un número entero por
2 es lo mismo que multiplicarlo por 1/2. En efecto:
7 dividido por 2 es 
y 7 multiplicado por es .
Pero 2 se puede escribir como , y entonces se ve que
Dividir por 
Es lo mismo que multiplicar por .
Los números racionales como 2/1 y 1/2, que sólo difieren en la
permutación entre numerador y denominador, se dicen
inversos entre sí. El ejemplo que acabamos de
ver y muchos otros análogos nos llevan a definir la
división por el racional c/d como idéntica a
la multiplicación por el racional d/c, en el
caso en que c y d sean ambos no nulos.
Si el racional dado presenta un signo antes de la raya
de fracción, este signo se conserva al pasar al inverso.
Por ejemplo, el inverso de es y el inverso de es .
Definición
de división de racionales.
Se llama división del número racional a/b por
el número racional no nulo c/d a la multiplicación
de a/b por d/c. (Al multiplicar, es claro
que debe aplicarse la regla de los signos)
O sea:
Dividir por un racional no
nulo es lo mismo que multiplicar por su inverso (aplicando
la regla de los signos).
Ejercicio
30. Hallar los resultados
de las siguientes divisiones:




3.5. Propiedades formales de la suma y de la multiplicación
en Q
Propiedades
formales de la suma en Q
(SQ1)
Clausura: El conjunto de los números racionales,
Q, es cerrado respecto de la suma. Esto significa
que, dados dos números racionaless cualesquiera, en
un cierto orden, su suma existe siempre y es a su vez
un número racional. Esto se puede escribir, usando el
símbolo de pertenencia, así:
Si a Q y b Q, entonces a + b Q.
(SQ2)
Asociatividad: Si a, b, c, son números
racionales se verifica: (a+b)+c = a+(b+c). O
sea, si se suman primeramente a y b y
al resultado a+b se le suma c, se obtiene
lo mismo que si se suman b y c y luego
se suma a con el resultado de b+c.
Gracias a esta propiedad tiene sentido una suma de varios
sumandos sin necesidad de paréntesis, como a+b+c,
o a+b+c+d+e, porque la asociatividad implica
que, cualquiera que sea la forma en que agrupemos los
sumandos, siempre obtendremos el mismo resultado.
(SQ3)
Conmutatividad: Si a y b
son números racionales se verifica: a+b = b+a.
O sea, si se cambia el orden de los sumandos la suma
no altera.
(SQ4)
Existencia de elemento neutro: Existe un número
racional, llamado cero, que sumado con cualquier número
racional da por resultado este mismo número entero.
O sea, para cualquier número entero a se verifica:
a+0 = 0+a = a. Se dice entonces que el número
0 es elemento neutro para la suma. Obsérvese que el
racional 0 se puede representar mediante una fracción
del tipo 0/n, donde n es un entero cualquiera,
no nulo.
(SQ5)
Existencia del opuesto: Para cada número racional
a existe su opuesto, designado por –a
y caracterizado por las igualdades a+(-a) = 0
y (-a)+a = 0. Si se representa a un número racional
como fracción esta propiedad se puede indicar así: 
Ejercicio
31. Definir la resta en Q según el método empleado para definirla en Z,
y comparar las propiedades de ambas.
Propiedades
formales de la multiplicación en Q
(MQ1)
Clausura: El conjunto de los números racionales,
Q, es cerrado respecto de la multiplicación.
Esto significa que, dados dos números racionales cualesquiera,
en un cierto orden, su producto existe siempre y es
a su vez un número racional. Esto se puede escribir,
usando el símbolo de pertenencia, así:
Si a Q y b Q, entonces a.b Q.
(MQ2)
Asociatividad: Si a, b, c, son números
racionales se verifica: (a.b).c = a.(b.c). O
sea, si se multiplican primeramente a y b
y al resultado a.b se lo multiplica por c,
se obtiene lo mismo que si se multiplican b y
c y luego se miltiplica a por el producto
b.c.
Gracias a esta propiedad tiene sentido una multiplicación
de varios factores sin necesidad de paréntesis, como
a.b.c, o a.b.c.d.e, porque la asociatividad
implica que, cualquiera que sea la forma en que agrupemos
los sumandos, siempre obtendremos el mismo resultado.
(MQ3)
Conmutatividad: Si a y b
son números enteros se verifica: a.b = b.a. O
sea, si se cambia el orden de los factores el producto
no altera.
(MQ4)
Existencia de elemento neutro: Existe un número
racional, llamado uno, que multiplicado por cualquier
número racional da por resultado este mismo número racional.
O sea, para cualquier número racional a se verifica:
a.1 = 1.a = a. Se dice entonces que el número
1 es elemento neutro para la multiplicación. Se puede
representar como fracción así: 1/1.
(MQ5)
Existencia de elemento absorbente: Existe un
elemento de Q, a saber, el 0, tal que, multiplicado
por cualquier número racional, da 0. O sea que el cero
absorbe por multiplicación a cualquier número.
Esto se simboliza por: a.0 = 0, 0.a = 0.
(MQ6)
Distributividad respecto de la suma y de la resta:
Si a,b,c,d, Q se verifica:
a.(b+c+d) = a.b + a.c + a.d; (b+c+d).a = b.a + c.a + d.a
a.(b-c) = a.b – a.c; (b-c).a = b.a – c.a
En 3.4. vimos la definición de inverso de un número racional
no nulo. Esto nos permite agregar una importante propiedad:
(MQ7)
Existencia de inverso. Todo número racional no
nulo admite un inverso, que multiplicado por el primero,
en cualquier orden, da por resultado 1. Su representamos
a un número racional no nulo mediante la fracción a/b
(con a y b distintos de 0), su inverso
es el racional b/a, y es evidente que
.
Si se representa a un racional no nulo por una sola letra, por
ejemplo a, su inverso se designa mediante la
notación a-1, y se verifica:
a.a-1 = 1 y a-1.a = 1.
Corolario. Si a es un número racional
cualquiera y b es un número racional no nulo,
existe siempre en Q (y es único) el cociente a:b.
En efecto: el cociente se obtiene multiplicando al dividendo
por el inverso del divisor. Este inverso existe porque
se ha supuesto que el divisor es no nulo. Luego:
a:b = a.b-1.
Si se representa al dividendo m/n y al divisor
p/q como fracciones entre números enteros se
obtiene que el cociente

es igual al producto del dividendo por el inverso del divisor, o sea:
.
Ejercicio
32. Comparar las propiedades
de la multiplicación en Q con las de la multiplicación
en Z.
Ejercicio 33. Comparar las propiedades
de la división en Q con las de la división en Z.
Ejercicio 34. El conjunto Q, ¿es cerrado
con respecto a la división?
3.6. Operaciones combinadas con números racionales
3.6.1. Fracciones de fracciones
Tratemos ahora de formar fracciones en las cuales el
numerador y el denominador sean a su vez fracciones,
por ejemplo:
.
La raya que separa a 3/2 de 4/5 es más larga que las
otras rayas de fracción. Esto significa que dicha raya
es la principal y que determina una fracción cuyo numerador
es 2/3 y cuyo denominador es 4/5. Hemos visto ya que
las rayas de fracción se pueden interpretar como signos
de división, y así continuaremos interpretándolas. Luego,
escribimos la fracción anterior como cociente y resolvemos
este cociente según ya hemos explicado:
= = .
Para evitar engorrosas repeticiones vamos a llamar “primera
fracción” a la que hace las veces de numerador, en nuestro
caso, 3/2, y “segunda fracción” a la que hace las veces
de denominador, en nuestro caso, 4/5.
Regla
fundamental de la fracción de fracciones:
Una fracción de fracciones
se transforma en una fracción simple de este modo:
se coloca como numerador el producto del numerador
de la primera fracción por el denominador de la segunda,
y se coloca como denominador el producto del denominador
de la primera fracción por el numerador de la segunda.
Es muy importante diferenciar la importancia de las
rayas de fracción por medio de su longitud. Si no se
introduce ninguna diferencia de longitudes, por ejemplo,
escribiendo
,
el
significado es completamente ambiguo, porque esta expresión
se podría interpretar de cualquiera de las siguientes
maneras, según la jerarquía que se establezca entre
las rayas de fracción:
, , , etc.
La interpretación (a), según ya hemos visto, da por resultado
15/8. La interpretación (b) conduce a considerar
como numerador principal 3, y como denominador principal
la fracción
;
luego, la fracción principal según la interpretación (b) es
.
La interpretación (c) conduce a considerar otra vez como
numerador principal 3, pero como denominador principal
la fracción
;
luego, la fracción principal según la interpretación (c) es
.
Como se ve, estas tres interpretaciones conducen a resultados
diferentes.
Ejercicio
35. Proponer otras interpretaciones
de la misma fracción inicial y hallar los respectivos
resultados.
3.6.2. Uso de paréntesis
Lo dicho en 3.2.2. acerca de supresión de paréntesis en Z vale
también para Q. Cuando en una misma expresión se usan
paréntesis dentro de paréntesis, por ejemplo,
,
se suelen reemplazar los paréntesis de mayor jerarquía por corchetes:
.
Esto no es imprescindible y se hace sólo para obtener mayor claridad
en la escritura. Si hay mayor acumulación de paréntesis
se pueden utilizar llaves como signos de mayor jerarquía
que los corchetes; por ejemplo:
2 - {  } .
En estos casos lo más conveniente es proceder “de afuera hacia
adentro”, es decir, eliminar primero los paréntesis
de mayor jerarquía (llaves) sin alterar los otros paréntesis
ni lo que está dentro de ellos, luego suprimir los que
le siguen en jerarquía (corchetes) sin alterar los paréntesis
menores ni lo que está dentro de ellos, y finalmente
suprimir los paréntesis menores. La regla es la misma
para todos ellos:
Para suprimir un paréntesis de cualquier jerarquía se suprime también
el signo que lo precede: si ese signo era +, no se
cambia nada de lo que había dentro del paréntesis
suprimido; y si ese signo era -, se cambian todos
los signos que había dentro del paréntesis suprimido,
excepto los que figuran dentro de paréntesis de menor
jerarquía.
Refiriéndonos al ejemplo precedente, suprimamos paréntesis
paso a paso:
1º) Supresión de llaves. Están precedidas por signo “menos”.
En consecuencia, se suprime también este signo y se
cambian los que estaban dentro de las llaves, excepto
los que figuran dentro de corchetes o paréntesis simples.
Obsérvese que el número 4/3, que figura primero dentro
de las llaves, es positivo, o sea que se sobrentiende
que hay delante de él un signo “más”; este signo se
cambia por “menos”. Queda entonces:
2 -   .
2º) Supresión de corchetes. Están precedidos por signo
“más”. Este signo se suprime junto con los corchetes
y quedan todos los signos interiores sin cambio:
2 -   .
3º) Supresión de paréntesis. Están precedidos por signo
“más”. Este signo se suprime junto con el paréntesis
y quedan todos los signos interiores sin cambio:
2 -   .
Observemos que aparece una vez 3/2 (positivo) y dos veces -1/2
(negativo). Estos tres términos pueden reemplazarse
por su suma algebraica, que es 1/2 (positivo). Queda:
2 -  .
Ahora se tiene una suma algebraica de números racionales,
que se resuelve aplicando el método del mínimo común
denominador visto en 3.3.:
.
Ejercicio
36. Suprimir paréntesis y hallar resultados en los siguientes casos:
(a) -1+ { }-1
(b) { }+
3.6.3. Presencia de factores
Los casos de supresión de paréntesis pueden incluir presencia de factores,
como por ejemplo:
.
Se pueden seguir dos caminos:
O bien realizar primero las operaciones indicadas dentro
del paréntesis y después efectuar la multiplicación,
lo que da
,
O bien aplicar la propiedad distributiva y después efectuar la
suma algebraica, lo que da:
.
Se sigue uno u otro de estos caminos según lo que resulte más
cómodo en cada caso.
Si el factor a su vez está precedido por un signo de
suma o resta, como por ejemplo:
,
conviene ante todo combinar el signo del factor -2/3 con el signo que
lo precede (en este caso, “menos”) aplicando la regla
de los signos. En este caso se obtiene un signo “más”:
,
y a continuación se sigue alguno de los dos caminos señalados antes;
por ejemplo, si adoptamos el primer camino (que es el
más cómodo en este caso) se obtiene, observando que
la raya de fracción funciona como un paréntesis:
.
Ejercicio
37. Efectuar operaciones
suprimiendo paréntesis:
{ }

3.6.4. Ejercicios combinados
A continuación daremos indicaciones para resolver un
ejercicio en el que se combinan todos los conceptos
operativos estudiados en este texto. Recordemos que
en algunos casos las rayas de fracción pueden funcionar
como paréntesis. Los signos de operaciones entre fracciones
se escriben siempre a la altura de la raya de fracción
principal.
Sea:
.
En el numerador principal, es decir, por encima de la
raya de fracción principal, aparece la suma de dos fracciones.
La primera de estas fracciones es la siguiente:
.
(*)
Para resolver el numerador de esta fracción calculamos en primer
término lo que hay dentro del corchete, o sea:
.
Para calcular esta expresión se aplica distributividad, multiplicando
el factor -3/2 por 1 y por -5/4 y luego sumando ambos
resultados. El número así obtenido se suma con 4/3.
Queda así resuelto el corchete. Este resultado se multiplica
por el factor que precede al corchete, o sea por -1/3.
Luego se quita el paréntesis precedido por el signo
“menos” en la expresión –(1/4 – 2/3) y se efectúa la
suma algebraica que queda planteada. Se obtiene así
un número que se suma algebraicamente con el obtenido
al multiplicar el corchete por -1/3. De este modo queda
calculado el numerador de la expresión (*).
El denominador de (*) se calcula fácilmente distribuyendo
el factor -3/2 entre 1 y -5/4, luego efectuando la
suma algebraica de los dos términos así obtenidos y
finalmente sumando 4/3.
Se efectúa la división entre el numerador y el denominador
hallados y se llega al valor de la expresión (*).
Ahora pasamos al segundo término del numerador principal
de la expresión dada, que es
. (**)
Para calcular el numerador de (**) conviene resolver
ante todo el gran paréntesis, para lo cual se suprime
el pequeño paréntesis precedido por el signo “menos”
y se efectúa la suma algebraica que queda indicada.
Este resultado se multiplica por 3/2.
Para calcular el denominador de (**) se resuelve primero
el paréntesis distribuyendo el factor –2 entre ½ y 1/3
y efectuando luego la suma algebraica de los dos términos
así obtenidos. El resultado se suma con 5/6.
Sumando los valores obtenidos para (*) y (**) se obtiene
el numerador principal de la expresión dada.
Para calcular el denominador principal de la expresión
dada se sigue un procedimiento análogo; hay que calcular
por separado los dos términos:
(***)
y
(****)
y después efectuar la suma algebraica de los resultados. Esto da el
valor del denominador principal de la expresión propuesta.
Efectuando la división entre el numerador principal
y el denominador principal de la expresión dada se obtiene
el valor de ésta y queda resuelto el problema.
Ejercicio
38. Calcular el valor de
la expresión propuesta al comienzo de 3.6.4.,
siguiendo las indicaciones precedentes.
Ejercicio
39. Hallar el valor de la siguiente expresión:

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#4.
MENCIÓN DE LOS NÚMEROS REALES: R
Los números reales serán estudiados con cierto detalle
en otro Tutorial dedicado específicamente a ellos. Aquí
se expone solamente una idea intuitiva acerca de los
mismos.
Se puede demostrar que no existe ningún número racional
cuyo cuadrado sea igual a 2. O sea que no hay ninguna
fracción entre números enteros, , que multiplicada por sí
misma dé como resultado 2. Esto se suele expresar de
otro modo diciendo que la raíz cuadrada de 2 no es un
número racional. Sin embargo, si se aplica con paciencia
a 2 el mecanismo de extracción de raíz cuadrada, se
van obteniendo números que, en notación decimal, son
los siguientes:
1,414213...
pero la obtención de cifras decimales no tiene fin. Y no sólo no tiene
fin, sino que no hay ningún conjunto de cifras que se
repita periódicamente a partir de un lugar dado. Los
números que tienen esta propiedad de periodicidad son
racionales: se pueden expresar exactamente como cociente
de dos números enteros, a/b. Por ejemplo, se
puede demostrar que el número 0,252525..., con período
25 que se repite indefinidamente, es igual a la fracción
racional . Pero si la expresión decimal es infinita
y no periódica, ella no representa a ningún número racional.
Esto es lo que sucede con la raíz cuadrada de 2. Otro
número muy conocido y muy útil cuyo desarrollo decimal
es también infinito y no periódico es el número , que expresa el
cociente entre la longitud de una circunferencia y la
de su diámetro. Sus primeras cifras decimales son las
siguientes:
= 3,14159265...
Se suelen tomar como valores aproximados de los números racionales 3,14 o bien
3,1416.
Los números cuyo desarrollo decimal tiene infinitas
cifras no periódicas se pueden definir con precisión
y se llaman números irracionales. Se puede demostrar
que hay infinitos números irracionales; por ejemplo,
las raíces cuadradas de los números naturales que no
son cuadrados perfectos. Un número natural es un cuadrado
perfecto si su raíz cuadrada es otro número natural.
Por ejemplo: 0, 1, 4, 9, 16, 25, 36, etc. Pero las raíces
cuadradas de los números naturales que no son cuadrados
perfectos, como 3, 5, 6, 7, 8, 10, 11, etc., son números
irracionales. Pero además de estos números irracionales
hay infinitos otros que, como , no se obtienen tampoco como raíces
de números naturales.
Por definición, llamamos número real a
todo número racional o irracional.
Si llamamos I al conjunto de todos los números irracionales,
podemos considerar el conjunto unión:
Q I.
Este conjunto, formado por todos los números racionales y todos
los irracionales, es el conjunto de los números reales
y es designado por R. Obviamente, Q e I son subconjuntos
de R. Se tienen entonces las siguientes relaciones conjuntistas:
R = Q I, Q R, I R.
Recordando las notaciones adoptadas para
los conjuntos de números naturales, enteros y racionales,
podemos establecer las inclusiones siguientes:
N Z Q R.
Se definen para los números reales las operaciones de suma, resta,
multiplicación y división, y se demuestra que poseen
propiedades formales análogas a las vistas en el caso
de números racionales.
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